Astronomía

Cómo encontrar la Estrella Polar: el método y qué hacer si falla

Prolonga cinco veces la línea de las dos estrellas del Carro. Cuánto es eso medido con el puño y qué hacer las noches en que la Osa Mayor no se ve.

Manuel Sánchez Ruiz Publicado el 8 de julio de 2025 Actualizado el 8 de septiembre de 2026 10 min de lectura
cómo localizar la Estrella Polar - Espacio Entrelazado
cómo localizar la Estrella Polar - Espacio Entrelazado
En este artículo
  1. Primero, aprende a medir el cielo con la mano
  2. El método, paso a paso
  3. Por qué el Carro nunca está donde lo pintan
  4. Qué hacer las noches en que la Osa Mayor no se ve
  5. Dos avisos para que no te lleves un chasco
  6. Consejos prácticos para la primera vez
  7. Preguntas frecuentes
  8. ¿Cómo se localiza la Estrella Polar con la Osa Mayor?
  9. ¿Cómo sé que la estrella que he encontrado es la Polar?
  10. ¿Es la Estrella Polar la más brillante del cielo?
  11. ¿Qué hago si no veo la Osa Mayor?
  12. ¿Se puede ver la Estrella Polar desde el hemisferio sur?
  13. ¿La Estrella Polar marca el norte exacto?

El método para localizar la Estrella Polar cabe en una frase: coge las dos estrellas del extremo del Carro, traza la línea que las une y prolóngala cinco veces. El problema es que esa frase, sola, falla la mitad de las noches. Porque el Carro no está siempre donde lo pintan los libros, porque «cinco veces» no significa nada si no sabes cuánto ocupa eso en el cielo, y porque hay épocas del año en que a media tarde la Osa Mayor está tan baja que ni la ves. Todo eso tiene solución, y es lo que va aquí.

Lo esencial

El método: línea de Merak a Dubhe, las dos del extremo del cazo, prolongada cinco veces hacia fuera.

Cuánto es eso: unos 28 grados, es decir, tres puños cerrados con el brazo estirado.

La comprobación: si acertaste, esa estrella está a una altura sobre el horizonte igual a tu latitud y no se mueve en toda la noche.

Si no ves el Carro: usa Casiopea, que está justo al otro lado del polo y a una distancia parecida.

Primero, aprende a medir el cielo con la mano

Esta es la herramienta que falta en casi todas las explicaciones y sin la cual «prolonga cinco veces» es una instrucción inútil. Con el brazo completamente estirado, tu propia mano funciona como una regla angular, y funciona para casi todo el mundo porque quien tiene las manos grandes suele tener también los brazos largos, de modo que la proporción se compensa.

Tu mano, con el brazo estirado

El meñique de canto

Aproximadamente el doble del tamaño de la Luna llena, que ocupa medio grado.

Tres dedos juntos

Casi exactamente la separación entre las dos estrellas que apuntan a la Polar.

10°

El puño cerrado

La medida más útil de todas. Tres de estas y llegas a la Polar.

15°

Índice y meñique separados

Lo que el cielo gira en una hora exacta.

25°

Pulgar y meñique abiertos

Casi toda la distancia del Carro a la Polar de una sola vez.

Estas medidas funcionan porque el tamaño de la mano y la longitud del brazo crecen a la vez en casi todo el mundo.

Con esto en la mano, la instrucción se vuelve concreta: las dos estrellas punteras están separadas unos 5,4 grados, tres dedos, y la Estrella Polar está a unos 28 grados de la más externa. Tres puños. Ya no hace falta calcular proporciones a ojo.

El método, paso a paso

Localiza primero el Carro de la Osa Mayor, que son siete estrellas brillantes formando un cazo con mango. Busca la parte del cazo que queda más lejos del mango: sus dos estrellas se llaman Merak (la del fondo del cazo) y Dubhe (la del borde). Son las punteras.

Traza mentalmente la línea que va de Merak a Dubhe y sigue en esa misma dirección, saliendo del cazo. Recorre tres puños. La primera estrella razonablemente brillante que encuentres ahí es Polaris. No es deslumbrante —tiene magnitud 2, parecida a las del propio Carro—, y ese es el motivo por el que mucha gente la busca esperando la estrella más brillante del cielo y no la reconoce.

Y ahora la parte que casi nadie explica: haz la comprobación. Mide con el puño la altura de esa estrella sobre el horizonte norte. Si el número que te sale se parece a la latitud del sitio donde estás, has acertado. Desde Madrid deberían salirte unos 40 grados, cuatro puños; desde Barcelona, algo más de 41; desde Sevilla, unos 37; desde Canarias, unos 28. Es el mismo truco que usaban los navegantes para saber a qué altura del globo estaban.

Conviene apreciar hasta qué punto esto es útil. Un grado de latitud equivale a unos 111 kilómetros sobre la superficie terrestre, así que midiendo la altura de la Polar con un instrumento decente se podía situar un barco en la dirección norte-sur con un error de pocas decenas de kilómetros. La longitud, en cambio, resistió hasta que en el siglo XVIII se consiguió un reloj que aguantara meses en el mar sin desajustarse. Durante siglos, la mitad del problema de la navegación la resolvía una estrella de brillo mediocre y la otra mitad no la resolvía nadie.

LA SEGUNDA COMPROBACIÓN, LA DEFINITIVA

Mira la misma estrella dos horas después. Todas las demás habrán girado unos 30 grados alrededor de ella; Polaris seguirá exactamente donde estaba. Es la única estrella del cielo del norte que se queda quieta, y por eso servía para orientarse. Si la que elegiste se ha movido, no era.

Por qué el Carro nunca está donde lo pintan

Aquí está la razón principal por la que la gente falla. Las ilustraciones de los libros dibujan siempre el Carro en la misma posición, con el cazo arriba y el mango hacia la izquierda, y la realidad es que gira. Da una vuelta completa alrededor del polo cada día, 15 grados cada hora, así que la orientación cambia a lo largo de la noche.

Y cambia también con la estación, porque a la misma hora del reloj la Tierra está en otro punto de su órbita. En primavera, a media noche, el Carro se ve alto y boca abajo; en otoño, a esa misma hora, está bajo y de pie. Lo único constante es la geometría interna: la línea Merak-Dubhe siempre apunta a la Polar, gire como gire el conjunto. Por eso el método funciona aunque el dibujo mental no coincida.

A muy largo plazo, además, ni siquiera la geometría interna aguanta: las estrellas se mueven, y cinco de las siete del Carro viajan juntas mientras dos van por su cuenta. Dentro de decenas de miles de años el cazo estará deformado. Para esta noche, no es problema.

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Qué hacer las noches en que la Osa Mayor no se ve

Desde latitudes españolas el Carro no llega a ponerse nunca del todo, pero en las tardes de otoño se arrastra tan bajo por el horizonte norte que cualquier edificio, monte o árbol lo tapa. En esas noches el método de siempre no sirve, y hay que darle la vuelta al problema.

La solución es la constelación de Casiopea, esas cinco estrellas que dibujan una W bien marcada. Casiopea y la Osa Mayor están en lados opuestos del polo y a distancias parecidas, girando ambas alrededor de él. Eso significa que cuando una está baja, la otra está alta: si el Carro se ha escondido, Casiopea preside el cielo, y viceversa. Entre las dos cubren el año entero.

Para usarla, fíjate en que la W tiene dos valles y uno es más cerrado que el otro. La bisectriz de ese valle más profundo, prolongada hacia fuera, lleva a la Polar, a una distancia parecida a la del Carro. No es tan preciso como el método de las punteras, pero como Polaris es la única estrella notable en esa zona bastante vacía del cielo, con acercarse basta.

SituaciónQué usarCómo
El Carro se ve bienMerak y DubheProlonga su línea cinco veces: tres puños
El Carro está tapadoCasiopeaBisectriz del valle más cerrado de la W, hacia fuera
Ya la has encontradoTu latitudMide su altura con el puño: debe coincidir
Estás en el hemisferio surNo hay PolarHay que deducir el polo con la Cruz del Sur

Dos avisos para que no te lleves un chasco

El primero: la Polar no está exactamente en el norte. Se queda a unos 0,7 grados del polo celeste, así que en realidad describe un circulito pequeñísimo a lo largo de la noche, imperceptible a simple vista pero muy visible en una fotografía de larga exposición. Para orientarte vale de sobra; para alinear una montura de seguimiento, no, y por eso existen procedimientos específicos de puesta en estación.

El segundo: no siempre fue la Polar ni lo será siempre. La precesión del eje terrestre hace que el polo celeste recorra un círculo completo cada 26.000 años, así que va cambiando de estrella de referencia. Todo eso, junto con el hecho de que Polaris es en realidad un sistema de varias estrellas, está desarrollado en el artículo sobre la constelación de la Osa Menor, que es donde vive la Polar.

Y si viajas al sur, olvídate del método: no hay ninguna estrella brillante junto al polo sur celeste, y hay que deducir su posición prolongando el eje de la Cruz del Sur. Es bastante menos cómodo.

Consejos prácticos para la primera vez

Dale al ojo unos veinte minutos para adaptarse a la oscuridad y no lo estropees mirando el móvil con la pantalla a tope: si necesitas luz, usa el modo rojo o una linterna con papel de celofán. Colócate mirando al norte con el horizonte lo más despejado posible, y ten en cuenta que desde una ciudad la Polar es visible pero cuesta, porque su magnitud 2 pelea con el resplandor urbano. Merece la pena consultar los mapas de contaminación lumínica si puedes desplazarte.

Un apunte sobre la época del año, porque condiciona bastante. En primavera el Carro está alto al anochecer y el método sale solo; en otoño toca esperar a la madrugada o tirar de Casiopea. Y si te vas al norte de Europa, la Polar sube: desde Estocolmo, a 59 grados de latitud, aparece casi a seis puños de altura, mucho más cómoda de ver que desde el sur de España.

Cuando la tengas localizada, hay un ejercicio que engancha: monta la cámara en un trípode apuntando a ella y encadena exposiciones durante media hora. El resultado son círculos concéntricos de estrellas girando alrededor de un punto casi inmóvil, y ese punto no es Polaris exactamente sino el polo celeste, con la Polar trazando su pequeño arco al lado. Tienes lo básico en la guía de astrofotografía para principiantes, y más cosas que mirar en la sección de astronomía.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se localiza la Estrella Polar con la Osa Mayor?

Se traza la línea que une Merak y Dubhe, las dos estrellas del extremo del cazo del Carro más alejado del mango, y se prolonga cinco veces esa distancia hacia fuera. Como están separadas unos 5,4 grados, hay que recorrer unos 28 grados, que equivalen a tres puños cerrados con el brazo estirado.

¿Cómo sé que la estrella que he encontrado es la Polar?

Con dos comprobaciones. La primera: mide su altura sobre el horizonte con el puño; debe coincidir con la latitud del sitio donde estás, unos 40 grados desde el centro de España. La segunda, definitiva: vuelve a mirarla dos horas después. Todas las demás habrán girado unos 30 grados y ella seguirá en el mismo sitio.

¿Es la Estrella Polar la más brillante del cielo?

No, y esa confusión hace que mucha gente no la reconozca. Tiene magnitud 2, parecida a las estrellas del propio Carro, y ni siquiera entra en las cincuenta más brillantes. Su importancia no viene del brillo sino de su posición: es la única que no se mueve.

¿Qué hago si no veo la Osa Mayor?

Usa Casiopea, la W de cinco estrellas. Está al otro lado del polo y a una distancia parecida, así que cuando el Carro se arrastra bajo por el horizonte, ella está alta. La bisectriz de su valle más cerrado, prolongada hacia fuera, apunta a la Polar.

¿Se puede ver la Estrella Polar desde el hemisferio sur?

No. Al estar prácticamente sobre el polo norte celeste, queda por debajo del horizonte en todo el hemisferio sur, y desde el ecuador se ve justo pegada al horizonte norte. Allí la referencia para orientarse es la Cruz del Sur, aunque no señala directamente el polo: hay que prolongar su eje mayor cuatro veces y media.

¿La Estrella Polar marca el norte exacto?

Casi. Está a unos 0,7 grados del polo celeste, así que describe un círculo minúsculo a lo largo de la noche. Para orientarse a ojo la diferencia es irrelevante; para alinear una montura ecuatorial de seguimiento, no, y por eso existen procedimientos de puesta en estación específicos.

Esta noche, mira al norte y estira el brazo

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