Nebulosa Trompa de Elefante: qué es y dónde está

nebulosa Trompa de Elefante IC 1396A - Espacio Entrelazado

Actualizado en julio, 2026 por Manuel Sánchez Ruiz

Estrellas
Actualizado julio 2026

A 2.400 años luz de aquí hay una columna de gas y polvo de veinte años luz de largo que se está evaporando. La responsable es una estrella masiva situada a un lado, cuya radiación ultravioleta arranca capa tras capa del borde de la nube. Y aquí está lo raro: ese mismo bombardeo que la destruye es lo que está comprimiendo su interior hasta encender estrellas nuevas. La nebulosa Trompa de Elefante se muere y da a luz por la misma causa.

Lo esencial

Qué es: un glóbulo oscuro y alargado de gas y polvo, catalogado como IC 1396A, dentro de la nebulosa mucho mayor IC 1396.

Dónde está: en la constelación de Cefeo, a unos 2.400 años luz de la Tierra.

Cuánto mide: unos 20 años luz de punta a punta. La nebulosa que la contiene supera los 100.

Qué la ilumina: HD 206267, un sistema estelar múltiple y masivo situado al este del glóbulo.

Qué esconde dentro: más de 250 estrellas jóvenes identificadas en la región, algunas con menos de 100.000 años de edad.

Qué es exactamente la nebulosa Trompa de Elefante

Conviene deshacer una confusión de entrada. Lo que llamamos nebulosa Trompa de Elefante no es una nebulosa independiente, sino una estructura dentro de otra. IC 1396 es una nebulosa de emisión enorme, de más de 100 años luz de diámetro, que brilla porque el gas de hidrógeno que la compone está ionizado. La trompa es la porción catalogada como IC 1396A: un grumo denso que ha resistido mejor que el resto.

Técnicamente es un glóbulo cometario. El nombre describe bien la forma: una cabeza compacta y una cola alargada que apunta en dirección contraria a la fuente de radiación, exactamente igual que la cola de un cometa apunta en dirección opuesta al Sol. Esa cabeza brillante que ves en las fotografías es la superficie de la nube siendo ionizada e iluminada.

nebulosa Trompa de Elefante IC 1396A vista por el telescopio Spitzer
La nebulosa Trompa de Elefante, un glóbulo oscuro alargado dentro de la nebulosa de emisión IC 1396, en la constelación de Cefeo, captada en 2003 por el telescopio espacial Spitzer. Los tres paneles muestran la misma región en distintas longitudes de onda infrarrojas. — Crédito: NASA/JPL-Caltech
DatoValorPara que te hagas una idea
DesignaciónIC 1396AUna subestructura de la nebulosa IC 1396
ConstelaciónCefeoCircumpolar desde España: visible todo el año
Distanciaunos 2.400 años luzLa luz que ves salió antes de que existiera el Imperio romano
Longitudunos 20 años luzCinco veces la distancia del Sol a Próxima Centauri
Estrella que la iluminaHD 206267Sistema múltiple masivo, al este del glóbulo
Estrellas jóvenes detectadasmás de 250Algunas con menos de 100.000 años

La paradoja: lo que la destruye es lo que la hace parir

HD 206267 es una estrella masiva, del tipo que emite cantidades brutales de luz ultravioleta. Esa radiación hace dos cosas a la vez con la nube que tiene enfrente, y las dos parecen contradecirse.

CÓMO LA RADIACIÓN ESCULPE Y ENCIENDE

1 · Fotoevaporación

La superficie se arranca y se pierde

El ultravioleta rompe las moléculas de la capa exterior y calienta el gas hasta que escapa. Es lo que produce el borde brillante que ves en las fotos: no es la nube entera brillando, es su piel evaporándose.

2 · Implosión inducida

La presión empuja hacia dentro

Al evaporarse la superficie, el retroceso comprime lo que queda debajo, como una olla a presión que se aprieta desde fuera. El material del núcleo se densifica más de lo que estaba.

3 · Colapso gravitatorio

Nacen protoestrellas

Donde la densidad supera el umbral crítico, la gravedad toma el control y el gas colapsa sobre sí mismo. Ahí se forman las estrellas jóvenes que Spitzer encontró escondidas dentro del glóbulo.

4 · Y luego, nada

El glóbulo acaba disolviéndose

La evaporación gana la partida a largo plazo. Estas estructuras duran del orden de millones de años, un suspiro en términos astronómicos, y dejan tras de sí las estrellas que alcanzaron a formarse.

El mecanismo se conoce como implosión radiativa. Es la explicación más aceptada de por qué las estrellas jóvenes de IC 1396A se concentran justo detrás del borde iluminado y no repartidas al azar. espacioentrelazado.es

La consecuencia observable es elegante: si el mecanismo fuera casualidad, las estrellas jóvenes estarían esparcidas por toda la nube. Lo que se ve es que se alinean tras el frente de ionización, justo donde la compresión es máxima. La geometría delata el proceso.

250+

estrellas jóvenes identificadas dentro y alrededor de la Trompa de Elefante

Las más recientes tienen menos de 100.000 años. En escala humana, si el Sol tuviera la edad de una persona de 45 años, estas acabarían de nacer esta mañana

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Por qué hizo falta el infrarrojo para ver lo que había dentro

En luz visible, la trompa es una silueta oscura: una mancha negra recortada contra el resplandor rosado de IC 1396. El polvo bloquea la luz de todo lo que hay detrás y, sobre todo, de todo lo que hay dentro. Durante décadas nadie supo si aquella nube estaba vacía o llena.

El infrarrojo atraviesa el polvo. Las observaciones del telescopio espacial Spitzer publicadas en 2003 revelaron por primera vez decenas de fuentes puntuales embebidas en el glóbulo: protoestrellas todavía envueltas en su capullo de gas, invisibles por completo en el óptico. Esa es la razón de que la imagen de arriba tenga tres paneles: cada longitud de onda enseña una capa distinta del mismo objeto.

El mismo truco, otros objetos

Este patrón —columna de polvo, borde iluminado, estrellas naciendo dentro— se repite por toda la galaxia allí donde hay estrellas masivas cerca de nubes moleculares. Los ejemplos más conocidos son los pilares de la nebulosa del Águila y la nebulosa Cabeza de Caballo, con la misma física detrás y formas distintas según el ángulo desde el que las miramos.

De dónde viene el nombre

La designación IC procede del Index Catalogue, el suplemento que John Dreyer publicó a finales del siglo XIX para ampliar el catálogo NGC de objetos de cielo profundo. Ese número, 1396, es lo único oficial que tiene esta nebulosa. Lo de «Trompa de Elefante» es un apodo moderno y popular, sin ninguna sanción de la Unión Astronómica Internacional, que solo normaliza nombres de estrellas y constelaciones, no de nubes de gas.

Es el mismo tipo de bautizo informal que ha dado nombre a la nebulosa Cabeza de Bruja o a tantas otras: alguien vio una forma reconocible en una fotografía y el nombre se quedó. Conviene tenerlo presente porque estas siluetas dependen por completo del encuadre, del contraste y del procesado. Cambia la orientación de la imagen y la trompa deja de parecer una trompa.

El vecindario es espectacular

Muy cerca de IC 1396, dentro de la misma constelación, está Mu Cephei, la estrella que William Herschel bautizó como la Estrella Granate por su color rojo intenso, visible incluso con prismáticos. Es una hipergigante roja y una de las estrellas más grandes que se conocen: si ocupara el lugar del Sol, su superficie se extendería más allá de la órbita de Júpiter. La región completa es uno de los campos más agradecidos del cielo de otoño para quien tenga una cámara.

Cómo observarla y fotografiarla

Malas noticias para la observación visual: la Trompa de Elefante es prácticamente imposible de ver por el ocular. Su brillo superficial es bajísimo y lo que la hace reconocible es el contraste entre la silueta oscura y el fondo, algo que el ojo no capta a estos niveles de luz.

En astrofotografía, en cambio, es un objetivo clásico de verano y otoño. La clave está en el filtro: la emisión dominante es la línea del hidrógeno alfa, así que un filtro de banda estrecha centrado ahí deja pasar la nebulosa y bloquea casi toda la contaminación lumínica. Muchos aficionados la procesan en la llamada paleta Hubble, asignando colores falsos al azufre, el hidrógeno y el oxígeno para separar las estructuras.

Para localizarla, busca primero la constelación de Cefeo, que desde España es circumpolar y por tanto está en el cielo todas las noches del año. IC 1396 ocupa una zona amplia cerca del límite con el Cisne, y la trompa queda en su parte occidental. Necesitarás campo amplio: la nebulosa completa abarca más que la Luna llena en el cielo.

Lo que todavía no sabemos

La distancia sigue teniendo margen. Las estimaciones para IC 1396 se mueven entre unos 2.400 y 3.000 años luz según el método y el catálogo de paralajes que se use, y eso arrastra incertidumbre a todo lo demás: si la distancia cambia, cambian el tamaño real de la trompa y la luminosidad de las estrellas que contiene. No es un detalle menor. Una diferencia del 25% en la distancia significa un 25% en la longitud del glóbulo y más del 50% en la energía que emite cada protoestrella, que es justo el número del que depende clasificarlas por edad y masa.

Y queda abierta la pregunta de fondo, que no es exclusiva de este objeto: cuánta de la formación estelar que vemos aquí habría ocurrido de todos modos y cuánta la ha provocado realmente la radiación de HD 206267. Distinguir entre «desencadenada» y «espontánea» exige medir edades de estrellas jóvenes con una precisión que todavía no tenemos del todo. Es uno de los debates vivos en el estudio de cómo nacen las estrellas a partir de las nebulosas.

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Preguntas frecuentes

¿Dónde está la nebulosa Trompa de Elefante?

En la constelación de Cefeo, a unos 2.400 años luz de la Tierra, dentro de la nebulosa de emisión IC 1396. Desde España, Cefeo es circumpolar, así que la región está sobre el horizonte todas las noches del año, aunque la nebulosa en sí solo se aprecia en fotografía.

¿Cuánto mide la nebulosa Trompa de Elefante?

El glóbulo se extiende unos 20 años luz de largo. La nebulosa IC 1396 que lo contiene supera los 100 años luz de diámetro y, vista desde la Tierra, ocupa en el cielo bastante más que la Luna llena.

¿Por qué tiene esa forma de trompa?

Porque es un glóbulo cometario: la radiación ultravioleta de la estrella masiva HD 206267 erosiona la nube por el lado que la mira y arrastra el material hacia atrás, dejando una cabeza densa y una cola que apunta en dirección contraria a la fuente de luz. El mismo principio que orienta la cola de un cometa respecto al Sol.

¿Se están formando estrellas dentro?

Sí. Se han identificado más de 250 estrellas jóvenes en la región, y las observaciones infrarrojas de Spitzer publicadas en 2003 detectaron protoestrellas con menos de 100.000 años embebidas en el glóbulo. Se concentran justo detrás del borde iluminado, lo que apunta a que la propia radiación desencadenó su formación.

¿Se puede ver con un telescopio de aficionado?

Visualmente, casi no. Su brillo superficial es demasiado bajo para el ojo humano. En cambio es un objetivo habitual de astrofotografía: con un filtro de banda estrecha de hidrógeno alfa y varias horas de exposición aparece con todo detalle incluso desde cielos con contaminación lumínica.

¿Qué diferencia hay entre IC 1396 e IC 1396A?

IC 1396 es la nebulosa de emisión completa, una región enorme de gas ionizado de más de 100 años luz. IC 1396A es solo el glóbulo oscuro y denso que hay dentro de ella, el que llamamos Trompa de Elefante. Es una parte del conjunto, no un objeto separado.

FUENTES Y PARA SABER MÁS

— NASA/JPL-Caltech: Multi-Wavelength Views of Protostars in IC 1396, telescopio espacial Spitzer (PIA04935)

— Reach et al.: estudio infrarrojo de la población estelar joven de IC 1396A, 2004

— Getman et al.: censo de estrellas jóvenes en IC 1396 y evidencia de formación estelar desencadenada

— ESA, misión Gaia: paralajes utilizadas en las estimaciones recientes de distancia a la región

Manuel Sánchez Ruiz, autor de Espacio Entrelazado
Escrito por

Fundador y autor de Espacio Entrelazado

Ingeniero de formación y divulgador científico. Escribo sobre astronomía y astrofísica para que cualquier persona pueda entender el universo sin necesidad de un doctorado. Rigor y claridad, siempre.

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