Actualizado en marzo, 2026 por Manuel Sánchez Ruiz
Estrellas y Astrofísica
Actualizado marzo 2026
En apenas diez segundos, una supernova libera más energía que la que nuestro Sol producirá en sus 10.000 millones de años de vida. Esa cifra no es una exageración poética: equivale a 1044 julios concentrados en un destello que puede brillar más que una galaxia entera. Y lo más extraordinario es que sin esas explosiones tú no existirías, porque los átomos de calcio en tus huesos y de hierro en tu sangre se forjaron dentro de estrellas que murieron así. Esto es qué es una supernova y por qué te afecta directamente.
Lo esencial
Qué es: La explosión catastrófica de una estrella al final de su vida, capaz de brillar temporalmente más que miles de millones de soles.
Dos tipos principales: Tipo II (colapso del núcleo de estrellas masivas, 8+ masas solares) y Tipo Ia (explosión termonuclear de una enana blanca).
Energía: 1044 julios (1 foe), equivalente a toda la producción energética del Sol durante su vida completa.
La más cercana reciente: SN 1987A, a 168.000 años luz, en la Gran Nube de Magallanes. El telescopio James Webb confirmó en 2024 que dejó una estrella de neutrones.
Qué es una supernova y por qué ocurre
Una supernova es la muerte violenta de una estrella. Pero no de cualquier estrella: nuestro Sol, por ejemplo, nunca explotará así. Para que se produzca una supernova de colapso gravitatorio, la estrella necesita tener al menos 8 veces la masa del Sol. Las estrellas más pequeñas mueren de forma mucho más tranquila, expulsando sus capas externas como una nebulosa planetaria.
Durante millones de años, una estrella masiva mantiene un equilibrio tenso: la presión de la fusión nuclear en su interior empuja hacia fuera, y la gravedad aplasta hacia dentro. Mientras haya combustible nuclear, el equilibrio se mantiene. Pero ese combustible se va acabando, y la estrella empieza a fusionar elementos cada vez más pesados: hidrógeno, helio, carbono, neón, oxígeno, silicio… hasta llegar al hierro.
Y ahí está la trampa. Fusionar hierro no libera energía: la consume. Es como intentar exprimir una esponja que ya está seca. Cuando el núcleo de hierro alcanza unas 1,4 masas solares (el llamado límite de Chandrasekhar), la presión de los electrones ya no puede sostenerlo. El núcleo colapsa sobre sí mismo a una cuarta parte de la velocidad de la luz. En menos de un segundo, una esfera del tamaño de la Tierra se comprime hasta tener unos 20 kilómetros de diámetro.
PARA ENTENDER LA ESCALA
Imagina que coges todo el monte Everest y lo comprimes hasta que quepa en un terrón de azúcar. Esa es, más o menos, la densidad que alcanza el núcleo de una estrella durante el colapso que desencadena una supernova. Una cucharadita de esa materia pesaría unos 5.500 millones de toneladas.
El rebote de ese colapso genera una onda de choque brutal que recorre las capas externas de la estrella y las expulsa al espacio a velocidades de 10.000 a 30.000 km/s (entre el 3 % y el 10 % de la velocidad de la luz). Eso es la supernova: la explosión resultante. El brillo puede superar el de 5.000 millones de soles durante semanas.
Tipos de supernova: colapso de núcleo vs. explosión termonuclear
No todas las supernovas nacen de la misma forma. Los astrónomos las clasifican en dos grandes familias según su espectro y su mecanismo.
Tipo II: la muerte de las estrellas gigantes
Son las que hemos descrito arriba: estrellas con más de 8 masas solares que agotan su combustible y colapsan. Se reconocen porque en su espectro se detectan líneas de hidrógeno, procedente de las capas externas de la estrella que aún no se habían consumido. El ejemplo más famoso de nuestro tiempo es SN 1987A, que apareció en la Gran Nube de Magallanes el 23 de febrero de 1987 y fue visible a simple vista durante meses.
Tipo Ia: la explosión termonuclear de una enana blanca
Aquí el protagonista no es una estrella masiva, sino una enana blanca: el cadáver compacto de una estrella como nuestro Sol. Si esa enana blanca forma parte de un sistema binario (orbita con otra estrella), puede robar materia de su compañera. Cuando acumula suficiente masa y se acerca al límite de Chandrasekhar (1,4 masas solares), la temperatura del interior se dispara y se desencadena una reacción termonuclear en cadena que destruye la enana blanca por completo. No queda nada: ni estrella de neutrones, ni agujero negro. Solo una nube de gas en expansión.
| Característica | Tipo II (colapso de núcleo) | Tipo Ia (termonuclear) |
|---|---|---|
| Estrella progenitora | Supergigante (8+ masas solares) | Enana blanca en sistema binario |
| Hidrógeno en espectro | Sí (capas externas) | No (la enana blanca carece de H) |
| Mecanismo | Colapso gravitatorio + rebote | Detonación termonuclear total |
| Brillo máximo | ~1.000 millones de soles | ~5.000 millones de soles |
| Qué deja | Estrella de neutrones o agujero negro | Nada (destrucción total) |
| Uso en cosmología | Estudio de evolución estelar | Candela estándar (medir distancias cósmicas) |
Las de Tipo Ia son especialmente valiosas para la cosmología porque todas alcanzan un brillo máximo muy similar. Eso las convierte en «candelas estándar»: si sabes cuánto brilla una de verdad y mides cuánto brilla desde la Tierra, puedes calcular a qué distancia está. Fue así como en 1998 dos equipos descubrieron que el universo se expande de forma acelerada, un hallazgo que les valió el Premio Nobel de Física en 2011.
La energía de una supernova: cifras que desafían la imaginación
Los astrofísicos miden la energía de una supernova en una unidad llamada foe (del inglés ten to the Fifty-One Ergs). Un foe equivale a 1044 julios. Para ponerlo en perspectiva: el consumo energético total de la humanidad durante un año es de unos 5,8 × 1020 julios. Una supernova libera la energía equivalente a 170.000 millones de millones de millones de años de consumo humano. En un solo evento.
1044 J
energía liberada por una supernova típica (1 foe)
Equivale a toda la energía que el Sol producirá en 10.000 millones de años
Pero hay un dato todavía más sorprendente: solo el 1 % de esa energía se convierte en luz visible y radiación electromagnética. El otro 99 % se escapa en forma de neutrinos, partículas fantasmales que atraviesan la materia sin apenas interactuar. Cuando SN 1987A explotó, los detectores Kamiokande II (Japón) e IMB (Estados Unidos) captaron 25 neutrinos en un intervalo de 13 segundos. Solo 25, de los aproximadamente 1058 que emitió la explosión. Y aun así, esos 25 neutrinos confirmaron décadas de teoría astrofísica.
En cuanto al brillo visible, las supernovas más potentes registradas son las llamadas superluminosas (SLSN). La más extrema conocida, ASASSN-15lh, alcanzó una luminosidad pico de 2 × 1045 erg/s, es decir, unas 570.000 millones de veces la luminosidad del Sol. Durante semanas, esa sola estrella moribunda emitió más luz que toda la Vía Láctea y sus 200.000 millones de estrellas juntas.
La supernova por dentro: paso a paso de una explosión estelar
Una supernova de Tipo II no ocurre de golpe. Es un proceso que se acelera de forma dramática en las últimas horas de vida de la estrella. Veamos cómo sucede.
La estrella quema capas de combustible cada vez más rápido
El hidrógeno dura millones de años. El helio, cientos de miles. Pero el silicio, la última capa antes del hierro, se agota en apenas un día. La estrella ya tiene una estructura de capas, como una cebolla cósmica.
El núcleo de hierro colapsa
Al superar 1,4 masas solares, el núcleo se desploma. Los electrones son forzados a fusionarse con los protones, formando neutrones y liberando un torrente de neutrinos. Todo ocurre en menos de un segundo.
El rebote genera una onda de choque
La materia que cae «rebota» contra el núcleo ya ultra-denso. Esa onda de choque, potenciada por los neutrinos, recorre las capas externas a miles de kilómetros por segundo.
La estrella se deshace: nace la supernova
Las capas externas salen despedidas al espacio. El brillo aumenta hasta superar al de miles de millones de soles. Lo que queda en el centro es una estrella de neutrones o, si la estrella era lo bastante masiva (más de ~20-25 masas solares), un agujero negro recién formado.
Supernova de colapso (Tipo II)
espacioentrelazado.es
Animación de una estrella que pulsa, explota como supernova y deja una estrella de neutrones (punto violeta). La animación dura unos 10 segundos. Recarga la página para repetirla.
SN 1987A: la supernova más cercana en 400 años
El 23 de febrero de 1987, el astrónomo canadiense Ian Shelton estaba observando la Gran Nube de Magallanes desde el observatorio de Las Campanas, en Chile, cuando notó un punto brillante que no debería estar ahí. Acababa de detectar la supernova visible a simple vista más cercana desde la explosión observada por Kepler en 1604.
SN 1987A se encontraba a 168.000 años luz, en una galaxia satélite de la Vía Láctea. Su progenitora era una supergigante azul llamada Sanduleak -69 202, con unas 20 masas solares. La explosión alcanzó una magnitud aparente de 2,9, visible sin telescopio desde el hemisferio sur durante meses.
El dato que confirmó la teoría
Tres horas antes de que la luz de SN 1987A llegara a la Tierra, los detectores de neutrinos Kamiokande II (Japón) e IMB (EE. UU.) registraron una ráfaga de 25 neutrinos en 13 segundos. Fue la primera detección de neutrinos procedentes de una supernova, y confirmó que el 99 % de la energía se escapa en estas partículas. Masatoshi Koshiba ganó el Nobel de Física en 2002 en parte por este descubrimiento.
En febrero de 2024, el telescopio James Webb proporcionó la evidencia más sólida hasta la fecha de que SN 1987A dejó una estrella de neutrones en su centro. El equipo de Claes Fransson (Universidad de Estocolmo) detectó líneas de emisión de argón ionizado en el corazón del remanente, consistentes con la radiación de una estrella de neutrones joven enfriándose. Después de casi cuatro décadas de búsqueda, el misterio de qué quedó tras la explosión parece resuelto.
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Qué deja una supernova: nebulosas, estrellas de neutrones y agujeros negros
Una supernova no es solo destrucción. Lo que queda después es tan interesante como la explosión misma.
La nebulosa de remanente
Las capas externas expulsadas forman una nube en expansión que puede extenderse durante decenas de miles de años. La Nebulosa del Cangrejo (M1), en la constelación de Tauro, es el remanente de una supernova que los astrónomos chinos registraron en el año 1054. Hoy mide unos 11 años luz de diámetro y sigue expandiéndose a 1.500 km/s.
Estrella de neutrones o agujero negro
Si el núcleo colapsado tiene entre 1,4 y unas 2,5 masas solares, se queda como estrella de neutrones: un objeto de 20 km de diámetro donde una cucharadita de materia pesa 5.500 millones de toneladas. Algunas estrellas de neutrones giran cientos de veces por segundo y emiten pulsos de radio, convirtiéndose en púlsares. Si el núcleo supera las ~2,5 masas solares, ni siquiera los neutrones pueden resistir la gravedad y se forma un agujero negro, una región del espacio de la que nada escapa.
Las supernovas como forjas de elementos: por qué existes gracias a ellas
Justo después de los primeros instantes tras el Big Bang, el universo solo contenía hidrógeno, helio y trazas de litio. Todo lo demás (el oxígeno que respiras, el carbono de tus células, el hierro de tu hemoglobina, el calcio de tus huesos) se fabricó dentro de estrellas. Pero fueron las supernovas las que lo dispersaron por el cosmos para que pudiera formar nuevas estrellas, planetas y, finalmente, seres vivos.
Las supernovas de Tipo Ia son responsables de más de la mitad del hierro del universo. Durante la explosión termonuclear, el níquel-56 que se produce se desintegra radiactivamente en cobalto-56 y finalmente en hierro-56 estable. Este proceso es el que mantiene el brillo de la supernova durante semanas después de la explosión inicial.
Y el oro, ¿de dónde viene?
Los elementos más pesados que el hierro (oro, platino, uranio) se forman mediante el llamado proceso r (captura rápida de neutrones). Aunque durante décadas se atribuyó a las supernovas, hoy sabemos que la fuente principal son las fusiones de estrellas de neutrones (kilonovas). Sin embargo, las supernovas siguen siendo esenciales: sin ellas no habría estrellas de neutrones que pudieran fusionarse después.
Hay una forma poética pero científicamente precisa de decirlo: las supernovas son las distribuidoras del universo. Las estrellas fabrican los elementos en su interior durante millones de años, pero es la explosión final la que los reparte para que puedan formar la siguiente generación de estrellas y planetas. Nuestro propio sistema solar se formó hace 4.600 millones de años a partir de una nube de gas enriquecida con material de supernovas anteriores.
Betelgeuse: la supernova que estamos esperando
Betelgeuse es una supergigante roja en el hombro izquierdo de Orión, a unos 650 años luz de la Tierra. Con un radio unas 900 veces mayor que el del Sol, si estuviera en el centro de nuestro sistema solar, su superficie llegaría más allá de la órbita de Marte. Y está en las últimas etapas de su vida: ha agotado el hidrógeno de su núcleo y ya fusiona elementos más pesados.
A finales de 2019, Betelgeuse protagonizó el llamado «Gran Oscurecimiento»: su brillo cayó un 40 % en pocas semanas, generando titulares de que la explosión era inminente. Investigaciones posteriores demostraron que la causa fue una eyección masiva de polvo que bloqueó parcialmente su luz, no un colapso interno.
En julio de 2025 llegó otra novedad importante: un equipo de astrónomos confirmó la detección directa de una estrella compañera orbitando Betelgeuse, bautizada como Betelgeuse B (o Siwarha). Se trata de una estrella de 1,4-1,6 masas solares, probablemente de tipo espectral B o A, que puede haber influido en los ciclos de brillo de la supergigante y dificulta las predicciones sobre cuándo colapsará.
Spoiler: no es para mañana
Las estimaciones actuales sitúan la explosión de Betelgeuse dentro de los próximos 100.000 años, posiblemente más. En escalas astronómicas es «pronto»; en escalas humanas, probablemente no lo verá ninguna civilización que puedas reconocer. Cuando ocurra, será visible de día durante semanas y de noche durante meses, pero a 650 años luz no representaría ningún peligro para la Tierra.
Lo que todavía no sabemos sobre las supernovas
A pesar de décadas de investigación, varios misterios permanecen abiertos:
El mecanismo exacto de la explosión. Las simulaciones por ordenador han tenido históricamente dificultades para «hacer explotar» las estrellas. La onda de choque inicial tiende a perder energía y estancarse. Solo recientemente, las simulaciones 3D más avanzadas han conseguido reproducir explosiones completas, y el papel exacto de los neutrinos, la convección y la turbulencia sigue siendo objeto de debate intenso.
La frontera entre estrella de neutrones y agujero negro. ¿Cuál es la masa máxima que puede soportar una estrella de neutrones antes de colapsar en agujero negro? Los valores estimados oscilan entre 2,1 y 2,5 masas solares, pero la ecuación de estado de la materia nuclear a esas densidades todavía no está completamente resuelta.
Las supernovas «fallidas». Algunos modelos predicen que estrellas muy masivas podrían colapsar directamente en un agujero negro sin producir explosión visible. La estrella simplemente «desaparecería». Se han identificado candidatos (como la estrella N6946-BH1, que se desvaneció en 2009), pero la confirmación definitiva sigue pendiente.
Las superluminosas. Las supernovas que brillan 10-100 veces más de lo que los modelos estándar pueden explicar. La hipótesis más aceptada es que están potenciadas por un magnetar (estrella de neutrones con campo magnético extremo) que inyecta energía rotacional en la nebulosa, pero los detalles están lejos de cerrarse.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánta energía libera una supernova exactamente?
Una supernova típica libera alrededor de 10 elevado a 44 julios (1 foe), lo que equivale a toda la energía que el Sol producirá en sus 10.000 millones de años de vida. De esa cantidad, el 99 % se emite como neutrinos y solo el 1 % se convierte en luz visible y otras formas de radiación electromagnética.
¿Cuándo fue la última supernova visible a simple vista?
La supernova SN 1987A, detectada el 23 de febrero de 1987 en la Gran Nube de Magallanes a 168.000 años luz de distancia. Fue visible desde el hemisferio sur sin telescopio durante varios meses. La última supernova dentro de nuestra galaxia visible a ojo desnudo fue la de Kepler (SN 1604), hace más de 400 años.
¿Cuándo explotará Betelgeuse como supernova?
Las estimaciones actuales indican que Betelgeuse explotará dentro de los próximos 100.000 años, aunque podría tardar más. El descubrimiento en 2025 de su estrella compañera (Betelgeuse B o Siwarha) ha añadido incertidumbre a los modelos. A 650 años luz de distancia, la explosión no representaría peligro para la Tierra, pero sería visible de día durante semanas.
¿Podría una supernova cercana destruir la vida en la Tierra?
Para causar daño significativo a la biosfera terrestre, una supernova tendría que explotar a menos de unos 50 años luz. No hay ninguna estrella candidata a supernova a esa distancia. La más cercana con potencial, IK Pegasi B, está a 150 años luz y no explotará en millones de años. El riesgo real es extremadamente bajo.
¿Qué diferencia hay entre una supernova y una nova?
Una nova es una explosión superficial en una enana blanca que acumula gas de una compañera: la estrella sobrevive y puede repetir el proceso. Una supernova es la destrucción total o casi total de la estrella, liberando entre 100.000 y un millón de veces más energía que una nova. Son fenómenos de escalas completamente distintas.
¿Por qué las supernovas Tipo Ia sirven para medir distancias en el universo?
Porque todas las supernovas Tipo Ia alcanzan un brillo máximo muy similar (unos 5.000 millones de veces la luminosidad del Sol), ya que se detonan al alcanzar la misma masa crítica (1,4 masas solares). Comparando su brillo teórico con el observado, los astrónomos calculan a qué distancia están. Así se descubrió en 1998 que la expansión del universo se está acelerando.
FUENTES Y PARA SABER MÁS
— NASA Science: Webb Finds Evidence for Neutron Star at Heart of Young Supernova Remnant (science.nasa.gov, 2024)
— Fransson, C. et al.: Emission lines due to ionizing radiation from a compact object in the remnant of Supernova 1987A, Science (2024)
— ESO: La forma única de la explosión de una estrella revelada solo un día después de su detección (eso.org, 2025)
— Time and Date / BBC Sky at Night: New Companion Star Clouds Betelgeuse’s Supernova Timeline (2025)
— Kasen, D. & Woosley, S.E.: Supernova models and observations, Annual Review of Astronomy and Astrophysics
— Wikipedia: Supernova, Supernova nucleosynthesis, R-process, SN 1987A, Betelgeuse







