Estación Espacial Internacional

Historia de la Estación Espacial: se salvó por un solo voto

La Estación Espacial nació de un proyecto que el Congreso estuvo a punto de cancelar por un voto y de la caída de la URSS. Su historia completa.

Manuel Sánchez Ruiz Publicado el 12 de octubre de 2023 Actualizado el 8 de septiembre de 2026 10 min de lectura
historia de la Estación Espacial Internacional - Espacio Entrelazado
historia de la Estación Espacial Internacional - Espacio Entrelazado
En este artículo
  1. 1984: una estación que iba a llamarse Libertad
  2. Lo que la salvó de verdad fue la caída de la URSS
  3. El acuerdo político está escrito en la órbita
  4. La cronología, de un módulo suelto a 430 toneladas
  5. Las tres veces que la sociedad podría haberse roto y no lo hizo
  6. Lo que se construyó, en cifras
  7. Cómo termina esta historia
  8. Preguntas frecuentes sobre la historia de la ISS
  9. ¿Cuándo se empezó a construir la Estación Espacial Internacional?
  10. ¿Por qué la Estación Espacial es internacional?
  11. ¿Es verdad que se salvó por un solo voto?
  12. ¿Cuánto ha costado la Estación Espacial Internacional?
  13. ¿Cuándo se acaba y qué pasará con ella?
  14. ¿Ha estado alguna vez vacía?

En junio de 1993, la Cámara de Representantes de Estados Unidos votó si cancelaba de una vez el proyecto de estación espacial que llevaba nueve años consumiendo dinero sin poner un solo tornillo en órbita. El resultado fue 216 votos contra 215. Un voto. Si esa noche uno solo de los congresistas hubiera votado distinto, la historia de la Estación Espacial Internacional no existiría, y probablemente tampoco existiría la colaboración espacial entre Estados Unidos y Rusia que ha sobrevivido a todo lo demás.

Lo esencial

De dónde viene: de un encargo de Reagan en 1984 que iba a llamarse Freedom y que nunca llegó a construirse tal como se diseñó.

Qué la salvó: la caída de la Unión Soviética. En 1993 se fusionó con el proyecto ruso Mir-2 y pasó a ser internacional.

Cuándo empezó de verdad: el primer módulo, Zarya, se lanzó el 20 de noviembre de 1998. La primera tripulación llegó dos años después.

Cuánto ha costado: del orden de 150.000 millones de dólares entre todos los socios. Es el objeto más caro jamás construido.

1984: una estación que iba a llamarse Libertad

El origen está en el discurso del Estado de la Unión del 25 de enero de 1984, cuando Ronald Reagan encargó a la NASA construir una estación espacial permanente «en la próxima década». Se llamaría Space Station Freedom, y el nombre no era casual: era plena Guerra Fría y la Unión Soviética llevaba desde 1971 acumulando experiencia en estaciones orbitales que Estados Unidos no tenía.

Lo que siguió fue casi una década de rediseños. El proyecto se reformuló una y otra vez, cada versión más pequeña y más barata que la anterior, y aun así el presupuesto no dejaba de crecer. Para 1993 se habían gastado miles de millones sin haber lanzado nada, y el Congreso empezó a hablar abiertamente de un agujero negro fiscal.

De ahí sale la votación del principio. En junio de 1993 se presentó una enmienda para terminar el programa, y se rechazó por 216 a 215. La estación siguió viva por el margen más estrecho posible, pero quedó claro que tal como estaba planteada no sobreviviría a la siguiente votación.

Lo que la salvó de verdad fue la caída de la URSS

Aquí está el giro que casi nunca se cuenta y que explica por qué la estación acabó siendo internacional. Cuando la Unión Soviética se desintegró en 1991, dejó atrás una industria aeroespacial de primer nivel y decenas de miles de ingenieros con conocimientos de misiles balísticos, de pronto sin sueldo. En Washington preocupaba mucho dónde iban a acabar esos conocimientos.

La solución fue elegante: darles trabajo. En abril de 1993, Clinton y Yeltsin crearon una comisión conjunta en la cumbre de Vancouver, y ese mismo año se acordó fusionar lo que quedaba de Freedom con el proyecto ruso Mir-2, que tampoco tenía financiación para salir adelante. En diciembre de 1993, Estados Unidos invitó formalmente a Rusia a ser socio de pleno derecho.

De golpe, el proyecto dejó de ser un gasto difícil de justificar y pasó a ser política exterior con resultados medibles. Al Congreso le costaba mucho más votar en contra de un instrumento de no proliferación nuclear que en contra de un laboratorio caro. Y la NASA se llevó de propina algo que le faltaba: la experiencia de un país que llevaba veinte años manteniendo gente viviendo en órbita.

EL ENSAYO GENERAL: SHUTTLE-MIR

Antes de construir nada juntos hubo que aprender a trabajar juntos. Entre 1995 y 1998, once misiones del transbordador se acoplaron a la estación rusa Mir y siete astronautas estadounidenses vivieron a bordo durante meses. Aquello fue el ensayo general: se aprendió a acoplar vehículos incompatibles, a compartir procedimientos escritos en dos idiomas y a gestionar emergencias con dos centros de control.

El acuerdo político está escrito en la órbita

Hay un rastro de aquella negociación que sigue ahí arriba y que se puede medir. La estación vuela con una inclinación de 51,6 grados respecto al ecuador, un número que a primera vista no dice nada y que en realidad es la firma del acuerdo con Rusia.

Cuando el proyecto era solo estadounidense, la órbita prevista rondaba los 28,5 grados, que es la latitud de Cabo Cañaveral. Lanzar hacia una inclinación igual a la del punto de partida es lo más barato que existe: aprovechas al máximo el impulso de la rotación terrestre y no gastas nada en cambiar de plano. Pero el cosmódromo de Baikonur está a más de 45 grados de latitud, y desde ahí no se puede alcanzar una órbita de 28,5 grados sin un derroche de combustible inasumible.

Así que la estación se subió a 51,6 grados, una inclinación a la que llegan tanto las naves rusas como las estadounidenses. El precio lo pagó la parte americana en cada uno de sus lanzamientos: el transbordador perdía varias toneladas de capacidad de carga por volar a esa inclinación en lugar de a la suya. Durante treinta años, cada vuelo llevó menos peso del que podría haber llevado, y ese fue el coste técnico de que el proyecto existiera.

La cronología, de un módulo suelto a 430 toneladas

Las fechas que importan

1984

Reagan encarga la estación

Se llamará Freedom y estará lista «en diez años». Tardará veintisiete y se llamará de otra manera.

1993

Se salva por un voto y cambia de naturaleza

216 a 215 en la Cámara. Ese mismo año se fusiona con el proyecto ruso Mir-2.

1998

Zarya y Unity, los dos primeros módulos

El 20 de noviembre despega Zarya en un cohete ruso, pagado con dinero estadounidense. Dos semanas después llega Unity.

2000

Llega la Expedición 1

Un estadounidense y dos rusos se instalan el 2 de noviembre. Desde entonces no ha estado vacía ni un solo día.

2003

El Columbia y la prueba de fuego

Los transbordadores quedan en tierra dos años y medio. Solo las naves rusas mantienen viva la estación.

2011

Se termina el montaje y se retira el transbordador

Estados Unidos se queda sin forma propia de llegar a su propia estación durante nueve años.

2020

Vuelve la capacidad estadounidense

Una cápsula comercial lleva tripulación por primera vez y rompe la dependencia total de Rusia.

2030

Final previsto

La NASA ya ha contratado el vehículo que la hundirá en el Pacífico de forma controlada.

Entre el encargo de Reagan y el primer módulo pasaron catorce años. Entre el primer módulo y el montaje terminado, otros trece.

¿Te gusta el espacio contado con los datos delante?

Cada semana un artículo. Sin spam.

Quiero seguir aprendiendo

Las tres veces que la sociedad podría haberse roto y no lo hizo

Lo más notable de esta historia no es que se construyera, sino que aguantara. En veintiséis años ha habido al menos tres momentos en los que el acuerdo tenía todas las papeletas de saltar por los aires.

El primero fue 2003. La desintegración del Columbia dejó a toda la flota de transbordadores en tierra durante dos años y medio, justo cuando eran la única forma de llevar módulos grandes. La estación se mantuvo con tripulaciones reducidas a dos personas y con naves Soyuz rusas haciendo todo el trabajo de relevo y suministro. Sin esa parte del acuerdo, la estación se habría abandonado.

El segundo llegó en 2011, con la retirada del transbordador. Durante nueve años, la única puerta de entrada a una estación pagada mayoritariamente por Estados Unidos fue rusa, y la NASA pagó decenas de millones de dólares por cada asiento. Esa situación no se cerró hasta 2020, cuando una cápsula comercial lanzada por un cohete Falcon 9 devolvió la capacidad de llevar personas.

El tercero es el de ahora. Desde 2022, las relaciones entre Washington y Moscú se han roto en prácticamente todos los ámbitos, con sanciones cruzadas y amenazas públicas de abandonar el programa. La estación siguió funcionando y los vuelos con tripulación mixta continuaron. Es, literalmente, lo único que no se rompió, y hay una razón física para ello: los módulos rusos son los que llevan los motores que suben la estación cuando el rozamiento la va bajando. Ninguna de las dos mitades funciona sin la otra.

Lo que se construyó, en cifras

DatoCifraPara comparar
Coste acumuladoUnos 150.000 millones de dólaresEl objeto más caro jamás construido
MasaUnas 430 toneladasComo 350 coches medianos
Países implicados15, con 5 agencias espacialesIncluida la ESA, con España dentro
Años de montaje13 (1998-2011)Más de 40 vuelos de ensamblaje
Ocupación continuaDesde el 2 de noviembre de 2000Más de 25 años sin vaciarse

Por ahí han pasado tripulaciones de una veintena de países, entre ellas gente que ha acabado siendo muy conocida, como el canadiense Chris Hadfield, que la comandó en 2013. Cómo está montada por dentro se explica en el artículo sobre cómo funciona la Estación Espacial, y el día a día allí arriba, en el de la vida a bordo.

Cómo termina esta historia

Con fecha y con contrato firmado. La operación está prevista hasta 2030, y en junio de 2024 la NASA adjudicó a SpaceX un contrato de hasta 843 millones de dólares para construir una única máquina: un vehículo de desorbitación cuyo trabajo consiste en agarrarse a la estación, encender motores durante horas y bajarla de forma controlada hasta que se desintegre sobre una zona deshabitada del Pacífico.

No es una decisión sentimental sino de ingeniería: 430 toneladas no se pueden dejar caer al azar, y los módulos más antiguos llevan casi tres décadas soportando ciclos térmicos, micrometeoritos y fatiga estructural. Ya se han detectado fugas menores de aire en la parte rusa que obligan a sellar y vigilar.

Lo que venga después es la parte abierta. Estados Unidos apuesta por estaciones comerciales privadas que alquilen espacio a las agencias, un modelo que todavía no ha demostrado ser rentable. Mientras tanto, China lleva desde 2022 operando su propia estación espacial con tripulación permanente. Es posible que, durante un tiempo, la única estación habitada de forma continua sea la china. Puedes seguir el asunto en la sección de la Estación Espacial Internacional.

Preguntas frecuentes sobre la historia de la ISS

¿Cuándo se empezó a construir la Estación Espacial Internacional?

El primer módulo, el ruso Zarya, se lanzó el 20 de noviembre de 1998 desde Baikonur en un cohete Protón, financiado por Estados Unidos. Dos semanas después llegó el módulo estadounidense Unity y se acoplaron. El montaje completo llevó trece años y más de cuarenta vuelos, hasta 2011.

¿Por qué la Estación Espacial es internacional?

Porque el proyecto estadounidense original, Space Station Freedom, estaba a punto de cancelarse por su coste, y el ruso Mir-2 no tenía financiación tras la caída de la URSS. En 1993 se fusionaron ambos. Para Washington, además, la colaboración servía para dar trabajo a ingenieros de misiles soviéticos que se habían quedado sin sueldo.

¿Es verdad que se salvó por un solo voto?

Sí. En junio de 1993, la Cámara de Representantes rechazó por 216 votos contra 215 una enmienda que habría terminado el programa. Fue el margen más estrecho posible, y llegó después de casi una década de rediseños sin haber lanzado nada al espacio.

¿Cuánto ha costado la Estación Espacial Internacional?

Las estimaciones sumando a todos los socios rondan los 150.000 millones de dólares, lo que la convierte en el objeto más caro jamás construido por la humanidad. Participan quince países a través de cinco agencias espaciales, entre ellas la europea.

¿Cuándo se acaba y qué pasará con ella?

Está previsto operarla hasta 2030. En junio de 2024 la NASA adjudicó a SpaceX un contrato de hasta 843 millones de dólares para construir un vehículo de desorbitación que la bajará de forma controlada para que se desintegre sobre una zona deshabitada del océano Pacífico.

¿Ha estado alguna vez vacía?

No desde el 2 de noviembre de 2000, cuando llegó la Expedición 1 con un estadounidense y dos rusos a bordo. Han pasado más de veinticinco años de ocupación continua, incluidos los dos años y medio en que los transbordadores estuvieron en tierra tras el accidente del Columbia.

Lo único que no se ha roto entre Washington y Moscú vuela a 400 km

Cada semana un artículo. Sin spam.

Quiero seguir aprendiendo

¿Te has quedado con ganas de más?

Cada semana un artículo. Sin spam.

Quiero seguir aprendiendo