Galaxias

Galaxias activas: cuásar, blazar y radiogalaxia son lo mismo

Cuásar, blazar y radiogalaxia son casi el mismo objeto visto desde ángulos distintos. Qué es una galaxia activa y de dónde sale tanta energía.

Manuel Sánchez Ruiz Publicado el 18 de noviembre de 2023 Actualizado el 8 de septiembre de 2026 12 min de lectura
galaxias activas - Espacio Entrelazado
galaxias activas - Espacio Entrelazado
En este artículo
  1. Qué hace que una galaxia sea «activa»
  2. El motor: por qué la gravedad gana a la fusión nuclear
  3. El truco: casi todos son el mismo objeto
  4. La galaxia que destapó el truco
  5. ¿Está activa la Vía Láctea?
  6. Por qué importan más de lo que parece
  7. Lo que todavía no sabemos
  8. Preguntas frecuentes sobre las galaxias activas
  9. ¿Qué es una galaxia activa?
  10. ¿Qué diferencia hay entre un cuásar y un blazar?
  11. ¿De dónde sale la energía de una galaxia activa?
  12. ¿Es la Vía Láctea una galaxia activa?
  13. ¿Cuántas galaxias son activas?
  14. ¿Cómo se sabe que el núcleo es tan pequeño?

Hay galaxias en las que una región no mayor que nuestro sistema solar brilla más que los 200.000 millones de estrellas que la rodean, todas juntas. Eso es una galaxia activa: una galaxia normal con un motor encendido en el centro. Y el hallazgo más elegante de los últimos cuarenta años es que los cuatro tipos que verás en cualquier lista —cuásares, blazares, radiogalaxias y Seyfert— son, en buena parte, el mismo objeto mirado desde ángulos distintos.

Lo esencial

Qué son: galaxias cuyo núcleo emite muchísima más energía de la que pueden dar sus estrellas. La sigla técnica es AGN, núcleo galáctico activo.

De dónde sale la energía: de materia cayendo hacia un agujero negro supermasivo. No es fusión nuclear: es gravedad, y es entre 10 y 50 veces más eficiente.

Por qué hay tantos tipos: por el ángulo desde el que miramos y por cuánta materia está cayendo. Es el modelo unificado.

Cuántas hay: entre el 1% y el 10% de las galaxias tienen el núcleo activo ahora mismo. La nuestra no, pero lo estuvo.

Qué hace que una galaxia sea «activa»

La luz de una galaxia corriente es la suma de la luz de sus estrellas. Puedes contar las estrellas, estimar sus tipos y el número te sale. Con una galaxia activa esa cuenta no cuadra ni de lejos: el centro emite hasta cien veces más energía que todo el resto junto, y buena parte no sale como luz visible, sino en rayos X, rayos gamma y ondas de radio.

Pero el dato que de verdad obligó a cambiar de idea no fue el brillo. Fue el tamaño. Muchos de estos núcleos cambian de brillo en cuestión de días o semanas. Y un objeto no puede variar coordinadamente en menos tiempo del que tarda la luz en cruzarlo: si algo parpadea cada dos días, no puede medir más de dos días luz. Es decir, unos 52.000 millones de kilómetros. El sistema solar hasta Neptuno mide nueve.

PARA ENTENDER LA DESPROPORCIÓN

Imagina una ciudad de doscientos mil millones de farolas encendidas. Ahora enciende, en la plaza central, una sola bombilla que ilumina cien veces más que todas las farolas juntas. Y esa bombilla cabe en tu salón. Eso es un núcleo galáctico activo.

El motor: por qué la gravedad gana a la fusión nuclear

Solo hay un mecanismo conocido capaz de producir tanta energía en tan poco espacio: materia cayendo hacia un agujero negro supermasivo. Y no cae limpiamente. Como todo lo que orbita, forma un disco aplanado que gira, y el rozamiento entre capas que giran a distinta velocidad lo calienta hasta cientos de miles de grados.

Aquí está la parte que sorprende a casi todo el mundo. El Sol saca su energía de la fusión nuclear, que convierte en energía el 0,7% de la masa que consume. Un disco de acreción alrededor de un agujero negro convierte entre el 6% y el 42%, según lo rápido que gire el agujero negro. La central eléctrica más potente del universo no es nuclear: es gravitatoria.

0,7% · 42%

masa convertida en energía: fusión nuclear frente a acreción

El 42% es el límite teórico para un agujero negro girando a la máxima velocidad posible

Parte de esa materia no llega a caer. Los campos magnéticos retorcidos del disco lanzan dos chorros en direcciones opuestas, perpendiculares al disco, a velocidades muy próximas a la de la luz. El de la galaxia M87 mide unos 5.000 años luz: sale de una región del tamaño del sistema solar y se extiende más allá de la propia galaxia.

Con nombres concretos se ve mejor de qué escala hablamos, y también lo distintos que pueden ser dos agujeros negros supermasivos:

ObjetoMasa del agujero negroDistanciaEstado
Sagitario A* (Vía Láctea)4,3 millones de soles26.000 años luzCasi apagado
M77 (NGC 1068)Decenas de millones de soles47 millones de años luzActivo, tapado (Seyfert 2)
M876.500 millones de soles55 millones de años luzActivo, con chorro de 5.000 años luz
3C 273 (primer cuásar)Cientos de millones de soles2.400 millones de años luzActivo a pleno rendimiento

3C 273 merece una nota. Cuando Maarten Schmidt lo identificó en 1963, parecía una estrella corriente del catálogo, pero su espectro no encajaba con ningún elemento conocido. La explicación resultó ser que estaba tan lejos que su luz llegaba desplazada un 16% hacia el rojo. Un objeto de aspecto estelar a 2.400 millones de años luz tenía que brillar de forma absurda para verse: más de un billón de veces el Sol. Así nació el concepto de cuásar, y con él el problema que las galaxias activas vinieron a resolver.

El truco: casi todos son el mismo objeto

Durante décadas cada tipo de galaxia activa se estudió por separado, como si fueran especies distintas. En los años ochenta y noventa se impuso una idea mucho más simple, el modelo unificado: alrededor del disco hay un grueso anillo de gas y polvo con forma de rosquilla —el toro— que tapa el núcleo según desde dónde mires. Cambia el ángulo y cambia el nombre que le pones al objeto.

El mismo motor, cuatro nombres según desde dónde lo mires

0-10
GRADOS

Blazar

Miras directamente por el cañón del chorro. El brillo se dispara y varía en horas. Es el mismo objeto que una radiogalaxia, pero apuntándote.

10-45
GRADOS

Cuásar o Seyfert 1

Ves el disco de frente, por encima del toro. El espectro muestra líneas anchas del gas que gira deprisa cerca del agujero negro.

45-90
GRADOS

Seyfert 2

El toro se interpone y tapa el núcleo. Desaparecen las líneas anchas y solo quedan las estrechas del gas exterior. El motor sigue ahí, oculto.

90
DE PERFIL

Radiogalaxia

Núcleo tapado, pero los dos chorros se extienden a los lados en enormes lóbulos de radio. Es el blazar visto desde el costado.

Simplificación: el ángulo explica buena parte de la clasificación, pero no todo. La cantidad de materia que cae y la potencia del chorro también separan unos tipos de otros.

La segunda variable es cuánta materia está cayendo. Un cuásar es, básicamente, una Seyfert 1 con el grifo mucho más abierto: por eso los cuásares se ven a miles de millones de años luz y las Seyfert son cosa de galaxias relativamente cercanas. Y hay una tercera, la que separa las radiogalaxias del resto: solo alrededor del 10% de los núcleos activos lanzan chorros potentes. Por qué unos sí y otros no sigue sin estar resuelto.

TipoQué se veEjemploVariabilidad
Seyfert 1Núcleo visible, líneas anchas y estrechasNGC 4151Días a semanas
Seyfert 2Núcleo tapado, solo líneas estrechasM77 (NGC 1068)Poca
CuásarPunto brillantísimo que eclipsa a su galaxia3C 273Meses
BlazarChorro apuntándonos, rayos gamma extremosMarkarian 421Horas
RadiogalaxiaDos lóbulos de radio gigantes a los ladosM87, Cygnus APoca

La galaxia que destapó el truco

El modelo unificado no fue una ocurrencia: se demostró mirando una galaxia concreta. M77, la galaxia también llamada NGC 1068, es el ejemplo de manual de Seyfert 2: su núcleo no muestra líneas anchas, así que durante años pareció un tipo de objeto distinto de las Seyfert 1.

En 1985, dos astrónomos tuvieron una idea brillante: en lugar de mirar el núcleo directamente, analizaron la luz polarizada, la que llega rebotada en el gas de alrededor. Es como asomarse a una habitación por el reflejo de un espejo, sin entrar. Y en ese reflejo aparecieron las líneas anchas que faltaban. El motor de Seyfert 1 estaba ahí, exactamente igual que en las otras: simplemente lo tapaba el toro de polvo.

Que ese hallazgo dependiera de un detalle del análisis del espectro no es casual: en astrofísica, casi todo lo que sabemos de un objeto que jamás visitaremos sale de descomponer su luz.

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¿Está activa la Vía Láctea?

Hoy no. Sagitario A*, el agujero negro del centro de nuestra galaxia, tiene 4,3 millones de masas solares y está prácticamente en ayunas: emite una fracción minúscula de lo que podría si estuviera engullendo materia a buen ritmo. Un agujero negro supermasivo sin nada que caer dentro no ilumina nada.

Pero lo estuvo. En 2010, el telescopio espacial Fermi encontró dos burbujas gigantescas de gas emitiendo rayos gamma, una por encima y otra por debajo del plano de la galaxia, de unos 25.000 años luz cada una. La explicación más aceptada es que son la resaca de un episodio de actividad del núcleo hace entre 2 y 6 millones de años. Nuestra galaxia tuvo su fase de galaxia activa mientras por la Tierra empezaban a caminar los primeros homininos.

Qué enciende el motor

Para que un núcleo se active hace falta que caiga gas hacia el centro, y el gas de una galaxia tranquila orbita a gusto sin acercarse. La forma más eficaz de desestabilizarlo es una colisión entre galaxias: el encontronazo frena el gas y lo precipita hacia dentro. Por eso muchas galaxias activas muestran señales de fusión reciente, y por eso se espera que la Vía Láctea vuelva a encenderse cuando choque con Andrómeda.

Por qué importan más de lo que parece

Podría parecer una rareza de catálogo, pero los núcleos activos son una pieza central de cómo se forman las galaxias. Sus chorros y vientos barren el gas del que nacerían estrellas nuevas, y así frenan el crecimiento de la propia galaxia que los alimenta. Es un termostato: cuanto más come el agujero negro, más gas expulsa, y menos le queda para comer.

Ese mecanismo explica una correlación que llevaba años sin explicación: la masa del agujero negro central guarda una proporción bastante estrecha con la masa de la región central de la galaxia, aunque el agujero negro sea una millonésima del total. Incluso la galaxia del Sombrero, que hoy está tranquila, tiene en el centro un agujero negro de mil millones de masas solares que en su día debió de estar mucho más ocupado.

Y una cosa más, práctica: al ser tan brillantes se ven desde distancias enormes, así que sirven de faros para estudiar el universo joven y el gas que hay entre nosotros y ellos. Conviene no confundirlos con los púlsares, que son objetos completamente distintos pese a que los dos parpadeen; ahí va el detalle de en qué se diferencian cuásares y púlsares.

Lo que todavía no sabemos

Los puntos rojos del James Webb. Desde 2023, el telescopio Webb viene encontrando unos objetos diminutos y muy rojos en el universo temprano, apodados little red dots. En 2026 se ha confirmado que la mayoría son núcleos galácticos activos: sus espectros muestran las líneas anchas de hidrógeno típicas de un agujero negro alimentándose. El problema es doble. Son unas 10 a 100 veces más abundantes de lo que predecían los modelos, y emiten sorprendentemente pocos rayos X para ser AGN. Cerca del 1% de las galaxias muy lejanas parece ser uno de estos objetos, y todavía no encajan bien en el cuadro.

Por qué solo unos pocos lanzan chorros. Alrededor del 10% de los núcleos activos producen chorros potentes de radio. Se sospecha que depende del giro del agujero negro y de la configuración del campo magnético, pero no hay una respuesta cerrada.

Hasta dónde llega la unificación. El ángulo de visión explica mucho, pero no todo. Existen galaxias activas que han cambiado de tipo en pocos años —Seyfert 1 que se vuelven Seyfert 2 y al revés—, algo que el simple ángulo no puede explicar, porque el toro no se mueve tan rápido. El modelo funciona; está incompleto.

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Preguntas frecuentes sobre las galaxias activas

¿Qué es una galaxia activa?

Una galaxia cuyo núcleo emite mucha más energía de la que pueden producir sus estrellas, hasta cien veces la luz del resto de la galaxia junta. Esa energía procede de la materia que cae hacia un agujero negro supermasivo central. En jerga técnica se llama núcleo galáctico activo, o AGN por sus siglas en inglés.

¿Qué diferencia hay entre un cuásar y un blazar?

Sobre todo, el ángulo desde el que los vemos. En un blazar miramos casi directamente por el interior de uno de los chorros, lo que dispara el brillo y hace que varíe en horas. En un cuásar vemos el disco de acreción de frente, sin el chorro apuntándonos. El motor central es el mismo tipo de objeto.

¿De dónde sale la energía de una galaxia activa?

De la gravedad, no de la fusión nuclear. El gas que cae hacia el agujero negro forma un disco que el rozamiento calienta a cientos de miles de grados. Ese proceso convierte en energía entre el 6% y el 42% de la masa, frente al 0,7% que consigue la fusión nuclear dentro de una estrella.

¿Es la Vía Láctea una galaxia activa?

Hoy no. Sagitario A*, su agujero negro central de 4,3 millones de masas solares, apenas recibe materia y emite muy poco. Pero las dos burbujas de rayos gamma de 25.000 años luz que el telescopio Fermi detectó en 2010 apuntan a que nuestro núcleo estuvo activo hace entre 2 y 6 millones de años.

¿Cuántas galaxias son activas?

Entre el 1% y el 10% de las galaxias tienen el núcleo activo en un momento dado, según el criterio y la sensibilidad de la búsqueda. Se cree que la mayoría de galaxias grandes pasan por una o varias fases activas a lo largo de su vida, normalmente tras una fusión con otra galaxia.

¿Cómo se sabe que el núcleo es tan pequeño?

Por su variabilidad. Un objeto no puede cambiar de brillo de forma coordinada en menos tiempo del que la luz tarda en recorrerlo. Si un núcleo varía en dos días, no puede medir más de dos días luz, unos 52.000 millones de kilómetros: menos de seis veces el tamaño del sistema solar hasta Neptuno.

FUENTES Y PARA SABER MÁS

— Antonucci y Miller (1985): detección de líneas anchas en luz polarizada en NGC 1068, base observacional del modelo unificado

— Urry y Padovani (1995): Unified Schemes for Radio-Loud Active Galactic Nuclei

— NASA / Fermi: descubrimiento de las burbujas de rayos gamma de la Vía Láctea (2010)

— Trabajos de 2026 sobre los little red dots del JWST y su naturaleza como núcleos activos (arXiv, 2026)

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