Qué es un agujero negro: cómo se forma y por qué nada escapa

agujero negro

Actualizado en marzo, 2026 por Manuel Sánchez Ruiz

Agujeros Negros
Actualizado marzo 2026

Si comprimieras toda la masa de la Tierra hasta que ocupara menos de 2 centímetros de diámetro (el tamaño de una canica), la gravedad resultante sería tan brutal que ni la luz podría escapar. Habrías creado un agujero negro. Eso es exactamente lo que ocurre cuando una estrella masiva muere: su núcleo colapsa tanto que se traga hasta la propia luz. Y en el centro de nuestra galaxia hay uno de 4,3 millones de masas solares esperando a que lo fotografiemos mejor.

Lo esencial

Qué es: Una región del espacio donde la gravedad es tan intensa que nada —ni la luz— puede escapar una vez cruza el horizonte de sucesos.

Cómo se forma: Cuando una estrella de más de 20 masas solares agota su combustible y su núcleo colapsa sobre sí mismo.

Tamaños: Desde unas pocas masas solares (estelares) hasta miles de millones (supermasivos como M87*, con 6.500 millones de M☉).

Lo que no sabemos: Qué ocurre en la singularidad. La física conocida deja de funcionar exactamente ahí.

Qué es un agujero negro (y qué no es)

Un agujero negro no es un agujero ni está vacío. Es justo lo contrario: una cantidad enorme de materia concentrada en un espacio ridículamente pequeño. Tanta materia y tan comprimida que genera un campo gravitatorio del que nada puede salir, ni siquiera los fotones de luz que viajan a 300.000 km/s.

El concepto clave es el horizonte de sucesos: una frontera invisible que rodea al agujero negro. Todo lo que la cruza queda atrapado para siempre. No es una superficie sólida, no es una pared. Es un límite matemático: el punto exacto donde la velocidad de escape supera la velocidad de la luz. Y como nada viaja más rápido que la luz, nada puede volver.

Karl Schwarzschild calculó el tamaño de esa frontera en 1916, apenas un año después de que Einstein publicara la relatividad general. El radio de Schwarzschild depende solo de la masa del objeto. Para el Sol, ese radio sería de apenas 3 kilómetros. Para la Tierra, 8,9 milímetros. Cuanta más masa, más grande es el horizonte.

PARA ENTENDER LA ESCALA

Si comprimieras el Sol hasta convertirlo en un agujero negro, cabría dentro de un pueblo de 6 km de diámetro. Pero su masa seguiría siendo la misma: los planetas continuarían orbitando exactamente igual. Un agujero negro no «aspira» todo a su alrededor. Solo es peligroso si te acercas demasiado.

Cómo se forma un agujero negro: de estrella a colapso total

No cualquier estrella puede convertirse en agujero negro. Hace falta una estrella realmente masiva: al menos 20-25 veces la masa del Sol. Estrellas como las que ves a simple vista —el Sol incluido— no tienen suficiente peso para lograrlo. El Sol terminará sus días como enana blanca, un objeto del tamaño de la Tierra que se enfriará lentamente durante billones de años.

Pero las estrellas masivas tienen un final mucho más violento. Cuando agotan el hidrógeno en su núcleo, empiezan a fusionar elementos cada vez más pesados: helio, carbono, oxígeno, neón, silicio… hasta llegar al hierro. Y ahí se acaba todo, porque fusionar hierro no libera energía. La estrella pierde su única defensa contra la gravedad.

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El núcleo de hierro se rinde

Cuando el núcleo de hierro alcanza unas 1,4 masas solares (el límite de Chandrasekhar), la presión de los electrones no puede sostenerlo más. El núcleo colapsa en milisegundos.

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Supernova: la explosión más potente del universo

El rebote del colapso lanza las capas exteriores de la estrella al espacio en una explosión que, durante semanas, puede brillar más que una galaxia entera. Esa explosión siembra el espacio de elementos pesados: el calcio de tus huesos y el hierro de tu sangre nacieron así.

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Lo que queda: un agujero negro

Si el núcleo residual supera las 2-3 masas solares, ni siquiera los neutrones pueden frenar la caída. La materia se comprime sin límite conocido hasta formar una singularidad: un punto de densidad infinita rodeado por el horizonte de sucesos. Ha nacido un agujero negro estelar.

Pero esta no es la única forma. En 2025, el telescopio James Webb identificó evidencias de un agujero negro formado por colapso directo: una nube masiva de gas que se hundió sobre sí misma sin pasar por la fase de estrella. Este mecanismo podría explicar cómo aparecieron agujeros negros supermasivos tan pronto en la historia del universo, cuando no había habido tiempo suficiente para que las estrellas vivieran y murieran.

Anatomía de un agujero negro: qué hay dentro y alrededor

Aunque no podemos ver el interior de un agujero negro, la física teórica nos da un mapa bastante detallado de sus zonas. De fuera hacia dentro:

Chorro relativista (jet)
Disco de acreción
Animación esquemática de un agujero negro activo · espacioentrelazado.es

La singularidad es el punto central donde, según las ecuaciones, toda la masa se concentra en un volumen infinitamente pequeño. La densidad se vuelve infinita y las leyes de la física conocida dejan de funcionar. Probablemente eso significa que nuestra teoría está incompleta, no que la densidad sea literalmente infinita. Resolver ese misterio es uno de los grandes objetivos de la física teórica.

El horizonte de sucesos es la frontera de no retorno. No es una superficie física: un astronauta hipotético que lo cruzara no notaría nada especial en ese instante. Pero desde fuera, parecería que se queda congelado en el borde, su imagen enrojeciéndose y desvaneciéndose hasta desaparecer. Dos perspectivas radicalmente distintas del mismo evento.

El disco de acreción es materia que orbita el agujero negro a velocidades extremas antes de caer. En M87*, el borde interno del disco gira al 14% de la velocidad de la luz: unos 42.000 km por segundo (datos de junio de 2025). Esa fricción calienta el gas a millones de grados y lo hace brillar en rayos X. Es la parte que podemos «ver».

Los chorros relativistas (jets) son columnas de partículas que salen disparadas desde los polos del agujero negro a velocidades cercanas a la luz. El jet de M87* se extiende 5.000 años luz. Las observaciones del James Webb en 2025 revelaron que tiene una estructura helicoidal, como una espiral retorcida.

Los tipos de agujeros negros según su masa

No todos los agujeros negros son iguales. Se clasifican según su masa, y las diferencias son abismales: desde objetos de unas pocas masas solares hasta monstruos que pesan más que galaxias pequeñas enteras. Si quieres profundizar en cada categoría, tenemos una guía detallada sobre los cuatro tipos de agujeros negros.

TipoMasaFormaciónEjemplo
Estelar3-100 M☉Colapso de estrella masivaGaia BH1 (a 1.560 años luz)
Intermedio100-100.000 M☉Fusión de estelares o colapso directoHLX-1 (en la galaxia ESO 243-49)
Supermasivo10⁶-10¹⁰ M☉Crecimiento progresivo + fusionesSagitario A* (4,3 millones M☉)
PrimordialDesde subatómica a miles de M☉Fluctuaciones del Big Bang (hipotético)Ninguno confirmado aún

36.000.000.000

masas solares: el agujero negro más masivo detectado hasta 2025

Descubierto a 5.000 millones de años luz, en una de las galaxias más masivas jamás observadas

¿Qué pasaría si cayeras en un agujero negro?

Es la pregunta que todo el mundo se hace. La respuesta depende del tamaño del agujero negro, y en ambos casos el final no es agradable.

Si te acercaras a un agujero negro estelar (unos pocos kilómetros de radio), las fuerzas de marea te destruirían mucho antes de llegar al horizonte de sucesos. La gravedad en tus pies sería tan diferente de la gravedad en tu cabeza que tu cuerpo se estiraría verticalmente y se comprimiría lateralmente como un espagueti. Los astrofísicos llaman a esto, literalmente, espaguetificación (el término técnico es «evento de disrupción de marea»).

Con un agujero negro supermasivo, la historia cambia. Como el horizonte de sucesos es enorme (el de M87* tiene un radio mayor que el de todo nuestro sistema solar), la diferencia de gravedad entre tu cabeza y tus pies sería minúscula. Cruzarías el horizonte sin sentir nada especial. El problema es que, una vez dentro, todas las direcciones del espacio-tiempo apuntan hacia la singularidad. No hay salida, no hay «arriba» ni «abajo». Solo queda caer.

Lo que vería un observador externo

Si alguien te observara cayendo desde fuera, vería algo perturbador: tu imagen se frenaría cada vez más al acercarte al horizonte, la luz que emites se estiraría hacia el rojo (redshift gravitacional) y parecerías congelado en el borde, desvaneciéndote lentamente. Para el observador, nunca llegarías a cruzar. Para ti, habrías cruzado hace rato.

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Los agujeros negros más famosos (con datos reales)

Durante décadas, los agujeros negros fueron solo una predicción teórica. Hoy tenemos imágenes directas, mediciones de masa con precisión de decimales y datos sobre cómo rotan. Estos son los que han hecho historia:

M87* — El primero que fotografiamos. En abril de 2019, el Event Horizon Telescope (una red de 8 radiotelescopios repartidos por el planeta) capturó la primera imagen real de un agujero negro: una sombra oscura rodeada por un anillo brillante de gas sobrecalentado. M87* pesa 6.500 millones de masas solares y está en el centro de la galaxia Messier 87, a 55 millones de años luz. Los datos de 2025 muestran que gira al 80% de la velocidad máxima teórica posible.

Sagitario A* — El nuestro. En mayo de 2022, el mismo equipo publicó la imagen del agujero negro supermasivo del centro de la Vía Láctea. Con 4,297 millones de masas solares (±0,012, una precisión notable), es mucho más pequeño que M87* pero está mucho más cerca: a unos 26.000 años luz. Su horizonte de sucesos cabría dentro de la órbita de Mercurio.

Gaia BH1 — El más cercano a la Tierra. Descubierto en 2022 por el satélite Gaia de la ESA, este agujero negro estelar está a solo 1.560 años luz, en la constelación de Ofiuco. Está «dormido»: no emite radiación detectable porque no está devorando materia activamente. Lo delataron los movimientos orbitales de su estrella compañera.

Gaia BH3 — El agujero negro estelar más masivo de la Vía Láctea. Con unas 33 masas solares y a solo 2.000 años luz, su descubrimiento en 2024 sorprendió porque las estrellas de nuestra galaxia no deberían producir agujeros negros tan pesados según los modelos de evolución estelar.

Mito frecuente

Los agujeros negros no «aspiran» todo como una aspiradora cósmica. Si el Sol se convirtiera mañana en un agujero negro (imposible: no tiene masa suficiente), la Tierra seguiría orbitando exactamente en la misma trayectoria. La gravedad a nuestra distancia sería idéntica. Solo es letal si te acercas al horizonte de sucesos.

¿Cuántos agujeros negros hay en nuestra galaxia?

Los modelos estiman que la Vía Láctea alberga entre 10 millones y 1.000 millones de agujeros negros de masa estelar. La inmensa mayoría están dormidos, sin devorar materia, y por tanto son invisibles. Solo los detectamos cuando orbitan una estrella compañera (como Gaia BH1) o cuando, de vez en cuando, una nube de gas o una estrella desafortunada pasa demasiado cerca y se enciende un destello delator.

Los números se disparan al mirar el universo entero. Si cada galaxia tiene millones de agujeros negros estelares, y el universo observable contiene unos 2 billones de galaxias… estamos hablando de trillones de agujeros negros ahí fuera. Y cada galaxia grande tiene al menos uno supermasivo en su centro. La Vía Láctea tiene a Sagitario A*. Andrómeda tiene uno de 100 millones de masas solares. Parece que son una pieza esencial de cómo se construyen las galaxias.

Eso plantea una conexión directa con nuestro vecindario cósmico. Los elementos pesados que forman los 8 planetas del sistema solar fueron forjados en las mismas supernovas que crean agujeros negros estelares. Cada agujero negro que nace deja un rastro de elementos dispersos que terminan formando nuevos soles, nuevos planetas y, eventualmente, nuevas formas de vida.

Lo que todavía no sabemos sobre los agujeros negros

A pesar de los avances espectaculares de los últimos años, los agujeros negros guardan misterios que la física actual no puede resolver. Y eso no es un fracaso: es una señal de que estamos en la frontera.

La paradoja de la información. Según la mecánica cuántica, la información nunca se destruye. Pero si algo cae en un agujero negro y este eventualmente se evapora (como predijo Stephen Hawking en 1974), ¿adónde va la información? Hawking pasó décadas debatiendo esto con otros físicos. En 2004 concedió que la información probablemente se conserva, pero el mecanismo exacto sigue sin resolverse.

¿Qué hay dentro de la singularidad? La relatividad general predice un punto de densidad infinita. La mecánica cuántica dice que eso no puede existir. Las dos teorías más exitosas de la historia de la física se contradicen exactamente aquí. Necesitamos una teoría de gravedad cuántica para resolverlo, y aún no la tenemos.

¿Cómo crecieron tan rápido los supermasivos? El James Webb ha encontrado agujeros negros supermasivos que ya existían cuando el universo tenía apenas 500-700 millones de años. Eso es muy poco tiempo para crecer desde un agujero negro estelar. El mecanismo de colapso directo descubierto en 2025 podría ser parte de la respuesta, pero la imagen completa sigue incompleta.

¿Están cambiando con el tiempo? Observaciones publicadas en diciembre de 2025 sugieren que la relación entre la luz ultravioleta y los rayos X en los cuásares (agujeros negros supermasivos activos) ha cambiado a lo largo de miles de millones de años. Si se confirma, significaría que la estructura alrededor de los agujeros negros evoluciona de formas que aún no entendemos.

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Preguntas frecuentes

¿Puede un agujero negro destruir la Tierra?

No hay ningún agujero negro lo bastante cerca como para suponer un peligro. El más próximo conocido, Gaia BH1, está a 1.560 años luz. A esa distancia, su efecto gravitatorio sobre nosotros es absolutamente nulo. Tendría que estar a unas pocas unidades astronómicas para representar una amenaza real.

¿Qué tamaño tiene un agujero negro?

Depende de su masa. Un agujero negro estelar de 10 masas solares tendría un horizonte de sucesos de unos 30 km de diámetro. Sagitario A* (4,3 millones de M☉) tiene un horizonte del tamaño de la órbita de Mercurio. M87* (6.500 millones de M☉) es mayor que todo nuestro sistema solar.

¿Cuánto más masivo es M87* que Sagitario A*?

Unas 1.500 veces más. Sagitario A* tiene 4,3 millones de masas solares; M87* tiene 6.500 millones. Esa diferencia se nota en las imágenes del Event Horizon Telescope: M87* tiene un disco estable, mientras que Sagitario A* cambia de aspecto en minutos porque la materia lo orbita mucho más rápido.

¿Los agujeros negros duran para siempre?

No. Stephen Hawking demostró en 1974 que emiten una radiación térmica muy débil (radiación de Hawking) y pierden masa lentamente. Pero el proceso es increíblemente lento: un agujero negro estelar tardaría unos 10⁶⁷ años en evaporarse. El universo solo tiene 13.800 millones de años, así que ninguno ha desaparecido todavía por este mecanismo.

¿Qué es la espaguetificación?

Es el estiramiento extremo de un objeto por las fuerzas de marea de un agujero negro. Como la gravedad es mucho más fuerte en el lado más cercano al agujero negro que en el más lejano, el objeto se alarga como un espagueti. Ocurre sobre todo con agujeros negros estelares pequeños. Con uno supermasivo, podrías cruzar el horizonte sin notarlo.

¿Hay algo que los científicos todavía no entiendan de los agujeros negros?

Mucho. La paradoja de la información (qué pasa con la información que cae dentro), la naturaleza real de la singularidad, cómo los supermasivos crecieron tan rápido en el universo temprano y si la estructura de los agujeros negros cambia con el tiempo cósmico son preguntas abiertas activas.

FUENTES Y PARA SABER MÁS

— NASA Ciencia: ¿Qué son los agujeros negros? (ciencia.nasa.gov/universo/que-son-los-agujeros-negros)

— Event Horizon Telescope Collaboration: First Image of Sagittarius A*, 2022 (eventhorizontelescope.org)

— ESA/Gaia: Gaia discovers a new family of black holes (esa.int)

— NASA/Webb: Webb finds possible direct collapse black hole, julio 2025 (science.nasa.gov)

— PhysOrg: New measurements for M87’s supermassive black hole: Spin and accretion rate, junio 2025

— Hawking, S.W.: Black hole explosions?, Nature 248, 30-31, 1974


Manuel Sánchez Ruiz, autor de Espacio Entrelazado
Escrito por

Fundador y autor de Espacio Entrelazado

Ingeniero de formación y divulgador científico. Escribo sobre astronomía y astrofísica para que cualquier persona pueda entender el universo sin necesidad de un doctorado. Rigor y claridad, siempre.

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