Actualizado en julio, 2026 por Manuel Sánchez Ruiz
Estrellas
Actualizado julio 2026
A Stephenson 2-18 se le atribuyen 2.150 veces el radio del Sol. Puesta en el centro del sistema solar, su superficie engulliría a Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter y llegaría más allá de la órbita de Saturno. Es la cifra que repiten todos los vídeos y todas las listas. Y hay un problema serio con ella: supera el límite que la teoría considera posible para una estrella. Puede que la campeona no sea tan grande.
Lo esencial
Qué es: una hipergigante roja en la constelación del Escudo, asociada al cúmulo estelar Stephenson 2.
Tamaño atribuido: unos 2.150 radios solares, la cifra más alta del catálogo actual.
Distancia: unos 19.000 años luz, y ahí está la clave del problema.
La duda: las estimaciones van de 1.900 a 2.400 radios solares y su luminosidad se calcula entre 90.000 y 630.000 soles. Un margen así no es un detalle: es una señal de alarma.
Cuánto es 2.150 radios solares, en cosas que puedes imaginar
Antes de desmontar la cifra, conviene entender qué significa, porque incluso la estimación más conservadora describe un objeto que rompe la intuición.
| Comparación | Resultado |
|---|---|
| Si sustituyera al Sol, su superficie llegaría hasta… | más allá de la órbita de Saturno |
| Volumen comparado con el del Sol | unos 10.000 millones de veces mayor |
| Un avión a 900 km/h rodeándola tardaría… | más de 1.000 años |
| La luz tarda en recorrer su diámetro | alrededor de 5 horas y media |
Esa última fila es la que mejor transmite la escala. La luz da siete vueltas a la Tierra en un segundo, y cruza el Sol de lado a lado en poco más de cuatro segundos y medio. Cruzar Stephenson 2-18 le costaría más que ir de la Tierra a Saturno.
GRANDE NO ES LO MISMO QUE MASIVA
Pese a ese tamaño descomunal, se estima que su masa es de apenas unas decenas de veces la del Sol. La densidad media de una hipergigante roja es millones de veces menor que la del aire que respiras: sus capas exteriores son un gas tan tenue que en la Tierra lo llamaríamos vacío. Cuando lees «la estrella más grande», se habla de volumen, no de cantidad de materia.
El problema: el tamaño se deduce de la distancia
Aquí está el asunto que casi nadie explica, y es lo que separa un artículo serio de una lista de récords. Nadie ha medido directamente el diámetro de Stephenson 2-18. Se calcula, y el cálculo depende por completo de un dato previo: a qué distancia está.
El procedimiento es este: se mide cuánta luz nos llega, se supone una distancia, y de ahí sale cuánta luz emite en realidad. Con la luminosidad y la temperatura superficial ya se puede deducir el radio. La cadena funciona, pero tiene un punto débil evidente: si la distancia está mal, todo lo demás está mal, y además el error se amplifica.
La distancia se hereda del cúmulo
Los ~19.000 años luz vienen de suponer que la estrella pertenece al cúmulo Stephenson 2. Si en realidad está delante o detrás y solo se proyecta sobre él —el mismo efecto de perspectiva que alinea estrellas que no son vecinas—, la cifra se derrumba.
Está detrás de mucho polvo
Se encuentra en dirección al centro de la Vía Láctea, una zona cargada de polvo interestelar que absorbe y enrojece la luz. Corregir ese efecto exige suposiciones, y cada suposición añade incertidumbre.
La cifra choca con la teoría
Los modelos de evolución estelar sitúan el techo de una supergigante roja en torno a 1.500 radios solares. Por encima de eso, las capas exteriores están tan débilmente ligadas que la estrella debería expulsarlas. Que a Stephenson 2-18 se le atribuyan 2.150 no significa que la teoría esté mal: lo más probable es que la medida lo esté.
90.000 – 630.000
soles: el rango en el que se estima su luminosidad
La cifra más alta es siete veces la más baja. Cuando un valor tiene ese margen, no es un dato: es una hipótesis de trabajo.
Nada de esto significa que Stephenson 2-18 sea pequeña. Incluso con las estimaciones más bajas seguiría siendo un objeto colosal. Significa que el puesto número uno del ranking está mucho menos asentado de lo que sugiere internet, y que conviene desconfiar de cualquier fuente que dé los 2.150 radios como un hecho cerrado.
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Ya ha pasado antes: el caso UY Scuti
Si esta historia te suena, es porque se repite. Durante años, la estrella más grande conocida fue UY Scuti, con unos 1.700 radios solares. Aparecía en todos los documentales. Luego llegaron mediciones mejores de su distancia, la cifra bajó, y perdió el trono.
Antes de UY Scuti hubo otras candidatas, y después de Stephenson 2-18 habrá más. La lista de «la estrella más grande» ha cambiado varias veces en las últimas décadas, y no porque las estrellas cambien de tamaño: porque mejoran las medidas de distancia. Cada vez que un catálogo como Gaia afina las paralajes, el ranking se reordena.
La lección práctica es útil más allá de este caso: en astronomía, casi todos los récords de tamaño y luminosidad son en realidad récords de distancia mal conocida. Los objetos que ganan suelen ser los que están medidos con más incertidumbre, porque el margen de error alto permite valores altos.
Qué es exactamente una hipergigante roja
Estas estrellas son la fase final y breve de la vida de un astro muy masivo. Cuando el hidrógeno del núcleo se agota, el interior se contrae y se calienta mientras las capas exteriores se hinchan enormemente y se enfrían: de ahí el color rojo y el tamaño desmesurado.
Es una etapa inestable. Las hipergigantes pierden masa a un ritmo brutal en forma de viento estelar, expulsando al espacio el equivalente a varias masas terrestres al año. Rodeadas de las capas que ellas mismas han desprendido, resulta aún más difícil medirlas: no siempre está claro dónde acaba la estrella y empieza lo que expulsó.
Y dura poquísimo. Una fase así se cuenta en cientos de miles de años, un parpadeo comparado con los 10.000 millones de años que vivirá el Sol. Por eso las hipergigantes son rarísimas: no porque sea difícil que una estrella llegue a serlo, sino porque lo es durante muy poco tiempo. Nada que ver con las estrellas modestas de nuestro vecindario, que son mayoría abrumadora en la galaxia.
Cómo va a terminar
Con una supernova, casi con total seguridad. Cuando el núcleo agote su combustible y no pueda sostener el peso de la estrella, colapsará en segundos y la explosión resultante expulsará las capas exteriores. Lo que quede en el centro será una estrella de neutrones o un agujero negro, según cuánta masa conserve en ese momento.
Puede ocurrir mañana o dentro de cien mil años. Y hay un detalle a tener en cuenta: está a unos 19.000 años luz, así que si explotara ahora mismo, la noticia no llegaría hasta dentro de 19.000 años. También es posible que ya haya explotado y sigamos viendo su luz antigua. Cuando miras esa estrella, estás mirando el pasado.
Lo que todavía no sabemos
Prácticamente todo lo importante, y conviene decirlo sin rodeos: no sabemos con seguridad su distancia, no sabemos si pertenece al cúmulo que le da nombre, no sabemos su luminosidad con un margen razonable y, por tanto, no sabemos su tamaño. Lo que sí sabemos es que es una hipergigante roja muy grande y muy inestable.
La forma de salir de dudas es medir directamente su diámetro angular con interferometría, combinando varios telescopios para lograr la resolución de uno gigantesco. Es una técnica que ya ha funcionado con otras supergigantes cercanas, pero a 19.000 años luz y detrás de una cortina de polvo el objetivo es mucho más exigente.
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Preguntas frecuentes sobre Stephenson 2-18
¿Cuál es la estrella más grande del universo conocido?
Con los datos actuales, Stephenson 2-18, a la que se atribuyen unos 2.150 radios solares. Conviene matizarlo: esa cifra tiene una incertidumbre enorme y supera el límite teórico de unos 1.500 radios, así que el récord no está asentado.
¿Cuánto mide Stephenson 2-18 comparada con el Sol?
Unas 2.150 veces su radio, lo que equivale a un volumen unos 10.000 millones de veces mayor. Si ocupara el lugar del Sol, su superficie se extendería más allá de la órbita de Saturno.
¿Por qué se duda del tamaño de Stephenson 2-18?
Porque su radio no se mide, se deduce a partir de la distancia, y esa distancia se hereda de suponer que pertenece al cúmulo Stephenson 2. Si no es miembro del cúmulo, la cifra cambia. Además está detrás de mucho polvo interestelar, lo que complica cualquier medida.
¿Es Stephenson 2-18 más grande que UY Scuti?
Según las estimaciones actuales sí: UY Scuti ostentó el récord con unos 1.700 radios solares hasta que mediciones mejores de su distancia rebajaron la cifra. Es un ejemplo de que estos récords cambian al mejorar las medidas, no porque las estrellas cambien.
¿Es Stephenson 2-18 la estrella más masiva?
No. Su masa se estima en unas decenas de masas solares, muy lejos del récord. Las hipergigantes rojas son enormes en volumen pero tienen una densidad media millones de veces menor que la del aire.
¿Cuándo explotará Stephenson 2-18?
Terminará como supernova, pero no se puede precisar cuándo: podría ser mañana o dentro de cien mil años. Como está a unos 19.000 años luz, incluso podría haber explotado ya sin que su luz haya llegado todavía.
FUENTES Y PARA SABER MÁS
— ESA / Gaia: catálogos de paralajes que han reordenado varias veces el ranking de tamaños
— Literatura sobre el cúmulo Stephenson 2 y la pertenencia de sus supergigantes rojas
— Modelos de evolución estelar sobre el radio máximo de una supergigante roja







