Exoplanetas: qué son, cuántos hay y los más fascinantes descubiertos

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Exoplanetas
Actualizado julio 2026

Hasta 1995 no teníamos ninguna prueba de que existieran planetas fuera del sistema solar. Podían ser una rareza o podía haber miles de millones; simplemente no lo sabíamos. Treinta años después, el contador va por más de 6.000 confirmados y sube casi cada semana. Hemos pasado de la duda a saber que, de media, cada estrella del cielo tiene al menos un planeta. El universo está repleto de mundos.

Lo esencial

Qué es: Un exoplaneta es un planeta que orbita una estrella distinta al Sol, es decir, fuera de nuestro sistema solar.

Cuántos hay: Más de 6.000 confirmados en 2026, y se estima que en la Vía Láctea hay más planetas que estrellas.

Cómo se detectan: Sobre todo por el método del tránsito y por la velocidad radial; casi nunca se ven directamente.

El más cercano: Próxima Centauri b, a poco más de 4 años luz.

¿Qué es exactamente un exoplaneta?

La palabra lo dice: exo significa «fuera». Un exoplaneta es cualquier planeta que orbita una estrella que no es el Sol. Nuestros ocho planetas giran en torno a una estrella corriente; los exoplanetas hacen lo mismo alrededor de otras estrellas repartidas por toda la Vía Láctea. También existen los «planetas errantes» o interestelares, expulsados de sus sistemas de origen, que vagan solos y a oscuras por el espacio sin ninguna estrella a la que aferrarse; se calcula que podría haber miles de millones de ellos solo en nuestra galaxia.

El primer exoplaneta alrededor de una estrella como el Sol se descubrió en 1995: 51 Pegasi b, un gigante gaseoso pegadísimo a su estrella. Ese hallazgo, que ganó el Nobel de Física en 2019, rompió todos los esquemas: nadie esperaba un «Júpiter» orbitando en cuatro días. Fue la señal de salida de una carrera que, en todo lo que cubrimos sobre exoplanetas, no ha parado de acelerar desde entonces.

Antes de 1995 hubo un adelanto sorprendente: en 1992 se detectaron los primeros planetas confirmados fuera del sistema solar, pero orbitaban algo tan extremo como un púlsar, el cadáver girante de una estrella muerta. Eran mundos bañados en radiación mortal, nada acogedores. Por eso 51 Pegasi b, alrededor de una estrella normal, se considera el verdadero pistoletazo de salida de la búsqueda moderna. Aquí tienes un mapa de algunos de los exoplanetas más famosos y cercanos. Pasa el ratón (o el dedo) por encima de cada uno:

¿Cómo se detectan si no podemos verlos?

Aquí está el truco: casi nunca vemos el exoplaneta en sí. Están tan lejos y son tan tenues comparados con su estrella (como una luciérnaga junto a un faro) que detectarlos exige ingenio. Estos son los cuatro métodos principales:

1

Tránsito (el más productivo)

Cuando un planeta pasa por delante de su estrella, la tapa un poquito y su brillo baja de forma mínima pero medible. Midiendo esos "eclipses" repetidos se deduce el tamaño del planeta y su órbita. Así trabajaron Kepler y TESS.

2

Velocidad radial

Un planeta también tira de su estrella con su gravedad y la hace "bambolearse". Ese vaivén cambia ligeramente el color de la luz de la estrella (efecto Doppler). Así se descubrió 51 Pegasi b.

3

Imagen directa

En casos raros, tapando la luz de la estrella con un "coronógrafo", se consigue fotografiar el planeta directamente. Funciona con gigantes jóvenes y calientes lejos de su estrella.

4

Microlente gravitacional

Si una estrella con planetas pasa por delante de otra más lejana, su gravedad actúa como una lupa y amplifica su luz. La forma de ese destello revela los planetas. Es el único método sensible a mundos muy lejanos y errantes.

EL DATO QUE LO CAMBIA TODO

De media, hay al menos un planeta por cada estrella de la Vía Láctea. Con unos 200.000 millones de estrellas, eso significa cientos de miles de millones de planetas solo en nuestra galaxia. Y hay cientos de miles de millones de galaxias.

Cuántos exoplanetas hay y de qué tipos

En 2026 el archivo de la NASA supera los 6.000 exoplanetas confirmados, más otros miles de candidatos a la espera de verificación. El ritmo es vertiginoso: al principio se sumaban de uno en uno, y ahora llegan por centenares cada año gracias a los telescopios cazadores. Y lo más interesante no es la cantidad, sino su variedad: hay mundos que no se parecen a nada de nuestro sistema solar, categorías enteras de planetas que ni siquiera habíamos imaginado antes de encontrarlas. Los astrónomos los agrupan en varias familias:

Júpiteres calientes: gigantes gaseosos tan pegados a su estrella que completan una órbita en días y alcanzan miles de grados. Super-Tierras: planetas rocosos más grandes que la Tierra pero menores que Neptuno, un tipo abundantísimo que, curiosamente, no existe en nuestro sistema. Mini-Neptunos: pequeños mundos con densas atmósferas de gas. Y luego están los raros de verdad: planetas donde probablemente llueve hierro fundido o cristal, otros con la densidad del corcho, y algunos orbitando dos soles a la vez, como Tatooine.

Algunos ejemplos concretos ponen los pelos de punta. En WASP-76b, un júpiter caliente, la cara diurna supera los 2.400 °C: el hierro se evapora, viaja al lado nocturno más frío y allí llueve hierro líquido. En 55 Cancri e, una super-Tierra tan caliente que su superficie podría estar cubierta de lava, se llegó a especular con un interior rico en carbono. Y HD 189733 b es de un precioso azul cobalto... porque en su atmósfera soplan vientos de 8.000 km/h cargados de partículas de silicato: llueve cristal, de lado. Ninguno de estos mundos existe ni de lejos en nuestro vecindario, y sin embargo son de lo más normal ahí fuera. La naturaleza, cuando le das 6.000 planetas, es mucho más imaginativa que cualquier guionista.

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Kepler y TESS: los telescopios cazaplanetas

La explosión de descubrimientos tiene nombre propio. El telescopio espacial Kepler, lanzado por la NASA en 2009, cambió las reglas del juego: se quedó mirando fijamente una misma región del cielo, vigilando el brillo de más de 150.000 estrellas a la vez a la espera de esas minúsculas caídas de luz que delatan un tránsito. Él solo confirmó más de 2.700 exoplanetas y demostró que los planetas pequeños y rocosos son de lo más común en la galaxia.

Su heredero, TESS (2018), hace lo mismo pero barriendo casi todo el cielo y centrándose en estrellas cercanas y brillantes, las más fáciles de estudiar después en detalle. Y ahí entra el James Webb: cuando un planeta transita, parte de la luz de la estrella atraviesa su atmósfera y se tiñe con la huella de los gases que contiene. Analizando esa luz, el Webb puede leer de qué está hecha la atmósfera de un mundo a decenas de años luz. Es como oler la composición de un planeta desde la distancia.

La zona habitable: la búsqueda de otra Tierra

La gran pregunta detrás de todo esto es si hay vida ahí fuera. Por eso los astrónomos prestan especial atención a la zona habitable: la franja de distancia alrededor de una estrella donde la temperatura permitiría agua líquida en la superficie, ni tan cerca que se evapore ni tan lejos que se congele. A veces se la llama "zona Ricitos de Oro", porque las condiciones tienen que estar en su punto.

El sistema estrella de este campo es TRAPPIST-1, a 40 años luz: una pequeña estrella roja con siete planetas rocosos, tres de ellos en la zona habitable. Es el laboratorio perfecto, y el telescopio James Webb está analizando sus atmósferas una a una. Los mundos más internos parecen no tener apenas atmósfera; sobre los templados, como TRAPPIST-1e (el más parecido a la Tierra en tamaño y en luz recibida), los resultados aún se están acumulando.

Que un planeta esté en la zona habitable no garantiza que sea habitable: depende de si tiene atmósfera, agua y una química adecuada. Comparar esos mundos con la Tierra, y con la propia estrella que los ilumina frente a nuestro Sol, es lo que permite estimar cuáles son candidatos reales. La mayoría de estrellas cercanas son enanas rojas, más pequeñas y frías que el Sol, así que su zona habitable está mucho más cerca de la estrella.

Y eso trae dos problemas. Primero, un planeta tan pegado a su estrella suele quedar acoplado por marea: muestra siempre la misma cara, como la Luna a la Tierra, con un lado en día perpetuo y otro en noche eterna. Segundo, las enanas rojas son estrellas temperamentales: lanzan erupciones violentas que podrían arrancar la atmósfera de un planeta cercano y esterilizar su superficie. Por eso, aunque estos mundos sean los más fáciles de encontrar y estudiar, los científicos debaten si son de verdad buenos hogares para la vida o trampas engañosas. Responder a eso es justo lo que el James Webb intenta averiguar, midiendo si conservan o no su atmósfera.

ilustración del sistema TRAPPIST-1 y sus siete planetas
Ilustración del sistema TRAPPIST-1 y sus siete planetas del tamaño de la Tierra, a unos 40 años luz. Es una recreación artística: muestra los tamaños relativos, no las órbitas a escala. — Crédito: NASA/JPL-Caltech

Los exoplanetas más cercanos

ExoplanetaDistanciaTipoPor qué es especial
Próxima Centauri b4,2 años luzRocosoEl más cercano, en zona habitable
Ross 128 b11 años luzRocosoTemplado y en estrella tranquila
Gliese 667 Cc23 años luzSuper-TierraEn zona habitable de su estrella
TRAPPIST-1 e40 años luzRocosoEl más parecido a la Tierra
51 Pegasi b50 años luzJúpiter calienteEl primero hallado (1995)

Lo que todavía no sabemos

Aún no hemos encontrado una segunda Tierra confirmada, ni señales inequívocas de vida en ningún exoplaneta. Detectar biofirmas (gases como el oxígeno o el metano que solo la vida produciría en abundancia) está en el límite de lo que el James Webb puede hacer, y cualquier indicio exige una prudencia extrema. Tampoco sabemos por qué las super-Tierras son tan comunes en la galaxia y faltan por completo en nuestro sistema.

La buena noticia es que la tecnología viene de camino. La NASA prepara el Habitable Worlds Observatory, un telescopio diseñado específicamente para bloquear la luz de estrellas cercanas y fotografiar planetas del tamaño de la Tierra en su zona habitable, analizando su atmósfera en busca de vida. La agencia europea ya lanzó Cheops y prepara Plato y Ariel, dedicados a medir y caracterizar estos mundos con una precisión sin precedentes. En apenas treinta años hemos pasado de no conocer ningún exoplaneta a estar a las puertas de olerle la atmósfera a otra Tierra. Puede que la pregunta de si estamos solos se responda mientras vives.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es un exoplaneta?

Un planeta que orbita una estrella distinta al Sol, es decir, fuera de nuestro sistema solar. También se llaman planetas extrasolares. Los hay rocosos, gaseosos y de tipos que no existen en nuestro sistema, como las super-Tierras.

¿Cuántos exoplanetas se han descubierto?

Más de 6.000 confirmados en 2026, según el archivo de la NASA, además de varios miles de candidatos por verificar. Se estima que en la Vía Láctea hay más planetas que estrellas.

¿Cuál es el exoplaneta más cercano a la Tierra?

Próxima Centauri b, a unos 4,2 años luz, orbitando la estrella más cercana al Sol. Es rocoso y está en la zona habitable de su estrella, aunque las erupciones de esa enana roja complican que sea realmente acogedor.

¿Hay exoplanetas habitables?

Se conocen decenas de exoplanetas en la zona habitable de su estrella, donde podría existir agua líquida. Pero estar en esa zona no garantiza que sean habitables: hace falta atmósfera y química adecuadas. Aún no se ha confirmado vida en ninguno.

¿Cómo se descubren los exoplanetas?

Sobre todo por dos métodos: el tránsito (la caída de brillo cuando el planeta pasa ante su estrella) y la velocidad radial (el bamboleo que provoca en la estrella). También por imagen directa y microlente gravitacional en casos concretos.

FUENTES Y PARA SABER MÁS

— NASA Exoplanet Archive (exoplanetarchive.ipac.caltech.edu)

— NASA: Exoplanets / TRAPPIST-1 (science.nasa.gov/exoplanets)

— ESA: Misión Gaia y CHEOPS · NASA: Kepler y TESS

Manuel Sánchez Ruiz, autor de Espacio Entrelazado
Escrito por

Fundador y autor de Espacio Entrelazado

Ingeniero de formación y divulgador científico. Escribo sobre astronomía y astrofísica para que cualquier persona pueda entender el universo sin necesidad de un doctorado. Rigor y claridad, siempre.

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