
En este artículo
- Una bola de nieve sucia, y muy poco compacta
- Coma, cola y otra cola
- De dónde vienen
- El cometa que convirtió el miedo en aritmética
- Aterrizar en algo que casi no tiene gravedad
- ¿Trajeron los cometas el agua? Probablemente no
- Los que vienen de fuera
- Cuándo mirar
- Preguntas frecuentes
- ¿Qué son los cometas exactamente?
- ¿Por qué la cola de un cometa apunta al contrario del Sol?
- ¿De dónde vienen los cometas?
- ¿Cuándo vuelve el cometa Halley?
- ¿Trajeron los cometas el agua de la Tierra?
- ¿Se podrá ver algún cometa próximamente?
En julio de 2025, un telescopio de vigilancia en Chile detectó un punto que se movía demasiado deprisa. No estaba atado al Sol: venía de fuera y volvía a marcharse. Lo llamaron 3I/ATLAS, y durante el año siguiente los telescopios más grandes del planeta lo estudiaron a fondo. El veredicto llegó en 2026 y es de los que cuesta asimilar: aquel objeto era más antiguo que el Sol, y su hielo contiene proporciones de carbono y deuterio que no existen en ningún cometa de nuestro sistema solar. Para entender por qué eso es tan revelador conviene empezar por lo básico: qué son los cometas y qué llevan dentro.
LO ESENCIAL
Qué son: núcleos de hielo, polvo y roca de unos pocos kilómetros. Tan porosos que uno de ellos flotaría en el agua si hubiera una bañera suficientemente grande.
La cola no va detrás: apunta siempre en dirección contraria al Sol, así que a la vuelta el cometa viaja con la cola por delante.
Lo que nos enseñó Rosetta: el agua de su cometa no se parece a la de nuestros océanos. La idea de que los cometas trajeron el mar tiene un problema serio.
Para el calendario: 2P/Encke empieza a brillar en diciembre y alcanza su mejor momento entre finales de enero y mediados de febrero de 2027.
Una bola de nieve sucia, y muy poco compacta
La definición clásica la propuso Fred Whipple en 1950 y sigue siendo buena: una bola de nieve sucia. Un núcleo de hielos —agua, dióxido de carbono, monóxido de carbono, metano, amoníaco— mezclados con polvo y granos de roca. El tamaño típico es de unos pocos kilómetros: el núcleo del Halley mide unos 15 por 8 kilómetros, y el de 67P/Churyumov-Gerasimenko, el que visitó la sonda Rosetta, 4,3 por 4,1.
Lo que Whipple no podía imaginar es hasta qué punto son endebles. Rosetta midió la densidad de 67P y salió 0,53 gramos por centímetro cúbico, la mitad que el agua y bastante menos que la nieve recién caída. Eso significa que el interior es en su mayor parte hueco: entre el 70 y el 80% de su volumen es espacio vacío. No son rocas heladas, son montones de escombros congelados que se mantienen unidos por su propia gravedad, que allí es ridícula.
Mientras están lejos del Sol no pasa nada: son objetos oscuros e inertes, más negros que el carbón. Todo el espectáculo empieza cuando se acercan lo suficiente para que el hielo se caliente.
Coma, cola y otra cola
A partir de unas tres unidades astronómicas del Sol, los hielos empiezan a pasar directamente de sólido a gas sin fundirse, un proceso llamado sublimación. El gas escapa arrastrando polvo y forma una atmósfera provisional alrededor del núcleo: la coma. Y aquí llega el primer dato que descoloca. La coma de un cometa activo puede medir cientos de miles de kilómetros de diámetro, es decir, ser más grande que el Sol, alrededor de un núcleo del tamaño de una ciudad pequeña.
De esa coma salen no una, sino dos colas distintas, y se pueden distinguir a simple vista en los cometas brillantes. La cola de polvo está formada por granos sólidos empujados por la presión de la luz solar; como esos granos conservan parte del movimiento orbital del cometa, la cola queda algo curvada y se ve amarillenta o blanca, porque simplemente refleja la luz del Sol. La cola iónica son gases a los que la radiación solar ha arrancado electrones; el viento solar, que sopla a unos 400 kilómetros por segundo, los arrastra en línea recta, y brillan con luz propia en un tono azulado.
LA COLA NUNCA VA DETRÁS
Fíjate en la segunda mitad del recorrido: el cometa se aleja con la cola por delante
Cola iónica, recta Cola de polvo, curvada
Esquema simplificado: la órbita real de un cometa es muy alargada y las colas crecen al acercarse al Sol. espacioentrelazado.es
De ahí sale el detalle que más sorprende a quien lo oye por primera vez. Como las dos colas las empuja algo que sale del Sol, ambas apuntan siempre en dirección contraria a él, sin importar hacia dónde vaya el cometa. Cuando se acerca, la cola va detrás, como uno esperaría. Pero en el viaje de vuelta el cometa se aleja con la cola por delante. Un cometa no es una bola de fuego dejando estela: es un objeto al que le están soplando permanentemente desde un lado.
De dónde vienen
Hay dos almacenes, y se distinguen por el tiempo que tarda el cometa en dar una vuelta completa. Los que vuelven en menos de doscientos años proceden del cinturón de Kuiper y del disco disperso, más allá de Neptuno, y sus órbitas suelen quedarse cerca del plano en el que giran los planetas. Los de período largo llegan desde mucho más lejos y pueden entrar desde cualquier dirección, incluso perpendicular. Vienen de la nube de Oort, la frontera exterior del sistema solar.
| Cometa | Período | Última vez | Por qué se recuerda |
|---|---|---|---|
| 2P/Encke | 3,3 años | Vuelve ahora | El período más corto que se conoce |
| 1P/Halley | 76 años | 1986 | El primero cuyo regreso se predijo. Vuelve en 2061 |
| 67P/Churyumov | 6,4 años | 2021 | El único donde ha aterrizado algo |
| Hale-Bopp | unos 2.500 años | 1997 | Visible a simple vista 18 meses seguidos |
| NEOWISE | unos 6.800 años | 2020 | El mejor del siglo hasta ahora en el hemisferio norte |
| 3I/ATLAS | No vuelve | 2025 | Viene de otro sistema estelar y se marcha |
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El cometa que convirtió el miedo en aritmética
Durante milenios, un cometa fue un presagio. Aparecía sin avisar, cambiaba el aspecto del cielo durante semanas y se marchaba, y toda cultura que lo vio lo interpretó como un aviso de guerra, peste o muerte de reyes. El de 1066 está bordado en el tapiz de Bayeux, sobre la conquista normanda de Inglaterra. Los astrónomos chinos llevaban registrando ese mismo objeto desde el año 240 antes de nuestra era sin saber que era siempre el mismo.
Lo que cambió fue Edmond Halley. Aplicando la gravitación de Newton a los cometas registrados en 1531, 1607 y 1682, se dio cuenta de que las tres órbitas eran idénticas y de que solo podía tratarse de un único cuerpo que volvía cada 76 años. En 1705 publicó una predicción: volvería a finales de 1758. Murió en 1742. La noche de Navidad de 1758, un agricultor alemán aficionado a la astronomía lo encontró justo donde tocaba.
Fue el momento en que los cometas dejaron de ser señales y pasaron a ser objetos con horario. Si quieres apuntar la próxima cita, el Halley regresa en 2061. Mientras tanto, cada octubre y cada mayo la Tierra atraviesa el rastro de polvo que va dejando, y de ahí salen dos lluvias de meteoros del calendario anual: las Oriónidas y las Eta Acuáridas.
Cometa, asteroide, meteoro: no son lo mismo
Un cometa tiene hielo y desarrolla coma y cola al acercarse al Sol. Un asteroide es rocoso o metálico y no produce nada de eso. Un meteoroide es un fragmento pequeño; cuando entra en la atmósfera y se ve arder es un meteoro, y si algún trozo llega al suelo, entonces es un meteorito, que es la diferencia con las estrellas fugaces. La mayoría de las estrellas fugaces que ves son granos de polvo de cometa del tamaño de un grano de arroz.
Aterrizar en algo que casi no tiene gravedad
La misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea despegó en 2004 y tardó diez años y 6.400 millones de kilómetros en alcanzar a 67P/Churyumov-Gerasimenko, un cometa con forma de patito de goma. En agosto de 2014 se puso a orbitarlo, y el 12 de noviembre soltó un módulo llamado Philae para intentar algo que no se había hecho nunca: posarse en un cometa.
Salió mal de una forma casi cómica. La gravedad de 67P es tan débil que un adulto podría saltar y escapar de ella, así que Philae llevaba arpones para anclarse. No dispararon. El módulo tocó suelo y rebotó: el primer bote lo elevó un kilómetro y duró casi dos horas antes de volver a caer. Rebotó otra vez y acabó encajado en una zanja en sombra, donde sus paneles solares apenas recibían luz. Trabajó unas 60 horas con las baterías y se apagó.
Aun así, entre Philae y los dos años que Rosetta pasó orbitando, la misión devolvió los datos más completos que existen sobre un cometa. Encontraron glicina, un aminoácido de los que forman las proteínas, y fósforo, un componente esencial del ADN, flotando en la coma. Rosetta terminó en septiembre de 2016 estrellándose despacio y a propósito contra el cometa que había seguido durante dos años.
¿Trajeron los cometas el agua? Probablemente no
Es una de esas ideas que todo el mundo ha oído y que suena razonable: la Tierra se formó demasiado caliente para retener agua, así que el mar tuvo que llegar después, a bordo de cuerpos helados. La forma de comprobarlo es elegante, porque el agua lleva una etiqueta de origen. Una fracción de sus átomos de hidrógeno son en realidad deuterio, un isótopo con un neutrón de más, y esa proporción varía según dónde se formó el hielo. Basta con comparar la del cometa con la de los océanos.
Rosetta hizo la medición en 67P y el resultado fue contundente en la dirección contraria a la esperada: la proporción de deuterio de su agua es unas tres veces la de los océanos terrestres. No encaja. Y como 67P pertenece a la familia de cometas de período corto asociada a Júpiter, precisamente los que más se sospechaba que habían regado la Tierra, el resultado dejó a esa hipótesis en mala posición. Hoy la mayoría de las estimaciones atribuyen el grueso del agua a los asteroides ricos en hielo del cinturón exterior, cuya proporción de deuterio sí coincide.
Con las moléculas orgánicas la historia es distinta y sigue muy viva. Nadie discute que los cometas transportan aminoácidos y compuestos de fósforo, ni que durante los primeros cientos de millones de años cayeron sobre la Tierra en cantidades enormes. Puede que no trajeran el agua, pero es muy plausible que trajeran parte del material con el que se montó la química de la vida.
Los que vienen de fuera
Hasta 2017 todos los cometas conocidos pertenecían al Sol. Ese año apareció 1I/’Oumuamua, un objeto alargado con una trayectoria imposible de cerrar: entraba, rodeaba el Sol y se iba para siempre. En 2019 llegó el segundo, 2I/Borisov, el primer cometa interestelar inequívoco, que sí tenía coma y cola y se parecía bastante a los de casa.
El tercero, 3I/ATLAS, se detectó el 1 de julio de 2025 y ha resultado ser el objeto interestelar más brillante observado hasta la fecha, lo que permitió estudiarlo con los instrumentos grandes. Pasó por su punto más cercano al Sol en octubre de ese año y empezó a alejarse en diciembre. Los análisis publicados en 2026 con el Very Large Telescope apuntan a que se formó en las afueras de un sistema estelar más viejo que el nuestro, y las observaciones del James Webb encontraron proporciones de carbono y de deuterio que no se parecen a las de ningún cometa del sistema solar.
Merece la pena detenerse en lo que eso significa. Un cometa es un trozo de la nube de la que nació su estrella, congelado y sin alterar desde entonces. Analizar uno que viene de fuera equivale a recibir una muestra gratuita de otro sistema planetario, entregada a domicilio, sin haber tenido que enviar nada a ninguna parte. Y la muestra dice que allí la química no era igual que aquí.
Cuándo mirar
Los cometas realmente espectaculares son impredecibles: los mejores del último medio siglo aparecieron con pocos meses de aviso. Pero hay uno con fecha en el calendario. 2P/Encke, que tiene el período orbital más corto que se conoce —vuelve cada 3,3 años—, empieza a ganar brillo en diciembre de 2026 y alcanza su mejor momento entre finales de enero y mediados de febrero de 2027.
Conviene ajustar las expectativas: no será un cometa de portada, sino una mancha difusa que probablemente requiera prismáticos y un cielo sin luces. Y como con todo lo que se observa a simple vista, lo que más influye no es el instrumento sino alejarse de la ciudad. El resto de citas del cielo, con sus fechas, está en la sección de fenómenos celestes.
Preguntas frecuentes
¿Qué son los cometas exactamente?
Núcleos de hielo, polvo y roca de unos pocos kilómetros que orbitan el Sol. Cuando se acercan lo suficiente, sus hielos pasan directamente a gas y forman una atmósfera temporal llamada coma y una o dos colas. Son extremadamente porosos: el cometa 67P tiene una densidad de 0,53 gramos por centímetro cúbico, la mitad que el agua.
¿Por qué la cola de un cometa apunta al contrario del Sol?
Porque lo que forma la cola es algo que sale del Sol: la presión de la luz solar empuja los granos de polvo y el viento solar, que sopla a unos 400 kilómetros por segundo, arrastra los gases ionizados. Como el empuje viene siempre de la misma dirección, la cola apunta siempre en sentido contrario, y en el viaje de regreso el cometa se aleja con la cola por delante.
¿De dónde vienen los cometas?
De dos reservas. Los de período corto, que vuelven en menos de doscientos años, proceden del cinturón de Kuiper y del disco disperso, más allá de Neptuno. Los de período largo llegan de la nube de Oort, en la frontera exterior del sistema solar, y pueden entrar desde cualquier dirección. Además existen los interestelares, que vienen de otras estrellas y no vuelven.
¿Cuándo vuelve el cometa Halley?
En 2061. Su período es de unos 76 años y la última vez que pasó cerca fue en 1986. Está registrado desde el año 240 antes de nuestra era por los astrónomos chinos, aunque nadie supo que era siempre el mismo objeto hasta que Edmond Halley lo dedujo aplicando la gravitación de Newton y predijo en 1705 su regreso para 1758.
¿Trajeron los cometas el agua de la Tierra?
Probablemente no la mayor parte. La sonda Rosetta midió en el cometa 67P la proporción de deuterio del agua, que funciona como una etiqueta de origen, y resultó ser unas tres veces la de los océanos terrestres. Hoy se atribuye el grueso del agua a asteroides ricos en hielo. Lo que sí aportaron los cometas, muy probablemente, son moléculas orgánicas: Rosetta detectó glicina y fósforo.
¿Se podrá ver algún cometa próximamente?
El cometa 2P/Encke empieza a ganar brillo en diciembre de 2026 y alcanza su mejor momento entre finales de enero y mediados de febrero de 2027. No será espectacular a simple vista: lo más probable es que haga falta prismáticos y un cielo oscuro. Los cometas realmente brillantes aparecen casi siempre por sorpresa, con pocos meses de antelación.
FUENTES Y PARA SABER MÁS
— ESA: resultados científicos de la misión Rosetta y del módulo Philae en 67P (esa.int/rosetta)
— ESO: Older than the Sun: new clues to the origin of interstellar comet 3I/ATLAS (2026)
— ESA/NASA: observaciones del telescopio James Webb sobre la composición de 3I/ATLAS
— NASA Science: fichas de cometas y del cometa 1P/Halley (science.nasa.gov/comets)
— Minor Planet Center: efemérides y órbitas de 2P/Encke (minorplanetcenter.net)


