
En este artículo
- Primera estadounidense, tercera del mundo
- Una física que respondió a un anuncio
- Las preguntas que le hicieron
- La investigadora de los dos desastres
- Lo que hizo después de volar
- Las que vinieron detrás
- Preguntas frecuentes sobre Sally Ride
- ¿Fue Sally Ride la primera mujer en el espacio?
- ¿Por qué tardó tanto Estados Unidos en enviar una mujer?
- ¿Qué formación tenía Sally Ride?
- ¿Qué hizo durante su misión?
- ¿Qué papel tuvo en los accidentes del transbordador?
- ¿A qué se dedicó después de la NASA?
Cuando Sally Ride volvió de su primer vuelo espacial, en 1983, la prensa quiso saber qué maquillaje se había llevado. Ella lo resumió después sin rodeos: «Todo el mundo quería saber qué maquillaje me llevaba. No les importaba lo bien preparada que estuviera para manejar el brazo robótico o desplegar satélites de comunicaciones». Era doctora en física por Stanford y acababa de operar un brazo mecánico de quince metros en órbita.
Lo esencial
No fue la primera mujer en el espacio: fue la tercera. Y la primera estadounidense, veinte años después de la soviética Valentina Tereshkova.
Qué era: física, doctorada en Stanford. No venía de la aviación militar, como todos los astronautas anteriores.
Cuándo voló: el 18 de junio de 1983 en el transbordador Challenger, misión STS-7. Repitió en 1984.
Su papel menos conocido: fue la única persona que participó en las investigaciones de los dos accidentes del transbordador.
Primera estadounidense, tercera del mundo
Conviene empezar deshaciendo un error que se repite mucho, incluso en textos por lo demás cuidadosos. Sally Ride no fue la primera mujer en el espacio. Ese lugar le corresponde a la cosmonauta Valentina Tereshkova, que voló en junio de 1963. La segunda fue Svetlana Savitskaya, en agosto de 1982. Ride llegó en junio de 1983 y fue la tercera del mundo y la primera de Estados Unidos.
Ese retraso de veinte años respecto a la Unión Soviética no fue casual, y la explicación está en un requisito. Durante décadas, la NASA exigía ser piloto de pruebas militar para entrar en el cuerpo de astronautas, y a las mujeres no se les permitía serlo. Por muy cualificadas que estuvieran, el requisito funcionaba como una puerta cerrada con llave. Toda esa historia está en quién fue la primera mujer astronauta.
Lo que abrió esa puerta fue una máquina: el transbordador espacial. Al llevar tripulaciones de siete personas con funciones distintas, dejó de hacer falta que todos fueran pilotos. Aparecieron los «especialistas de misión», puestos para científicos e ingenieros, y con ellos la NASA convocó en 1978 la primera promoción que admitía mujeres. De 35 seleccionados, seis lo eran. Una era Ride.
Y conviene ponerlo en su sitio con las fechas delante, porque la secuencia completa de las primeras mujeres en volar deja claro lo lento que fue todo:
| Astronauta | Voló | País | Qué fue la primera en hacer |
|---|---|---|---|
| Valentina Tereshkova | Junio de 1963 | URSS | Primera mujer en el espacio |
| Svetlana Savitskaya | Agosto de 1982 | URSS | Segunda, y después la primera en salir al vacío |
| Sally Ride | Junio de 1983 | Estados Unidos | Primera estadounidense, y tercera del mundo |
| Mae Jemison | Septiembre de 1992 | Estados Unidos | Primera mujer afroamericana en el espacio |
Veinte años entre la primera fila y la tercera. Y otros nueve hasta la cuarta. Nada de eso se explica por falta de candidatas cualificadas: se explica por los requisitos de acceso.
Una física que respondió a un anuncio
Su entrada en la NASA tiene poco de épica y bastante de casualidad. Estaba terminando el doctorado en física en Stanford —trabajaba en astrofísica y en láseres de rayos X— cuando vio un anuncio en el periódico de la universidad: la agencia buscaba astronautas y, por primera vez, aceptaba mujeres. Se presentó, sin ninguna experiencia previa de vuelo, y la eligieron entre más de ocho mil solicitudes. Contó después que ni siquiera sabía que aquello podía ser una carrera posible hasta que leyó el anuncio.
Su especialidad dentro del cuerpo fue el brazo robótico del transbordador, un manipulador de unos quince metros construido en Canadá. Formó parte del equipo que desarrolló los procedimientos para usarlo, y esa competencia técnica —no su condición de mujer— fue la razón de que la asignaran a la STS-7.
LO QUE HIZO EN ÓRBITA
En la STS-7, en junio de 1983, la tripulación desplegó dos satélites de comunicaciones —uno para Indonesia y otro para Canadá— y llevó a cabo un ensayo que era novedad: soltar un satélite experimental y volver a capturarlo con el brazo robótico. Ride fue quien lo manejó. Era la primera vez que se recuperaba en órbita algo que se acababa de liberar.
Las preguntas que le hicieron
Nada retrata mejor 1983 que las preguntas que tuvo que contestar en las semanas previas al vuelo. Le preguntaron si lloraría cuando algo saliera mal a bordo. Le preguntaron si el vuelo afectaría a su capacidad de tener hijos. Le preguntaron si se sentía preparada para llevar una misión «siendo mujer».
Y hubo una que ni siquiera vino de la prensa, sino de los propios ingenieros de la NASA, que tenían que preparar el equipaje personal: le consultaron si cien tampones serían suficientes para una misión de una semana. Ride respondió que ese no era el número correcto y que podían reducirlo a la mitad «sin ningún problema». El episodio se ha contado muchas veces como anécdota graciosa, pero lo que enseña es otra cosa: nadie en aquella sala tenía la menor idea, porque nunca se había planteado.
Una carrera en seis fechas
Entra en la NASA
Primera promoción que admite mujeres: seis de treinta y cinco seleccionados. Acababa de doctorarse en física.
STS-7, primera estadounidense en el espacio
18 de junio, a bordo del Challenger. Seis días. Opera el brazo robótico para desplegar y recuperar un satélite.
Segundo vuelo
Vuelve a volar en el Challenger. Estaba entrenando para un tercer vuelo que nunca llegó a producirse.
Comisión del accidente del Challenger
Única astronauta en activo en la comisión que investigó el desastre. Su vuelo pendiente quedó cancelado.
Comisión del accidente del Columbia
Diecisiete años después, repite. Es la única persona que participó en las dos investigaciones.
Muere a los 61 años
Cáncer de páncreas. Su obituario reveló que había compartido su vida durante 27 años con su pareja, Tam O’Shaughnessy.
Entre 1984 y 1986 fue la única astronauta estadounidense que había volado dos veces al espacio siendo mujer.
¿Te está gustando el artículo?
Suscríbete y recibe los próximos artículos directamente en tu correo.
La investigadora de los dos desastres
Esta es la parte de su biografía que casi nunca aparece en los reportajes, y probablemente la más importante. Cuando el Challenger se desintegró en enero de 1986, Ride fue nombrada miembro de la comisión que investigó el accidente: la única astronauta en activo del grupo.
Diecisiete años más tarde, tras la pérdida del Columbia en 2003, volvió a formar parte de la comisión investigadora. Es la única persona que participó en ambas, y eso la coloca en una posición singular: pudo comprobar en primera persona que los fallos de organización señalados en 1986 seguían presentes en 2003.
Ese es exactamente el diagnóstico que ambas investigaciones acabaron compartiendo, y que explica por qué el programa del transbordador perdió dos naves: en los dos casos el problema técnico era conocido de antemano y se había ido normalizando hasta dejar de contar como riesgo. Tener a alguien que vivió las dos investigaciones dio continuidad a una lección que la institución había olvidado por el camino.
Lo que hizo después de volar
Hay un detalle de esa etapa que dice mucho de ella. Tras el accidente del Challenger encabezó un informe encargado por la NASA sobre hacia dónde debía dirigirse la agencia, un documento que planteaba cuatro caminos posibles y que defendía dedicar esfuerzo a estudiar la propia Tierra desde el espacio, no solo a explorar hacia fuera. Aquella idea, minoritaria entonces, es hoy una de las líneas principales de trabajo de cualquier agencia espacial.
Dejó la NASA en 1987 y volvió a la física académica, primero en Stanford y después como profesora en la Universidad de California en San Diego. Pero su ocupación principal las dos últimas décadas de su vida fue otra: convencer a las niñas de que la ciencia también era para ellas.
Fundó en 2001 una empresa dedicada a producir materiales y programas científicos para escolares, con especial atención a chicas de secundaria, que es la edad en la que las estadísticas muestran que muchas abandonan las asignaturas de ciencias. Escribió además varios libros infantiles de divulgación. Decía que si de niña hubiera visto a una mujer haciendo ese trabajo, no habría tenido que preguntarse si podía hacerlo.
Lo que se supo al morir
Ride murió de cáncer de páncreas en julio de 2012, a los 61 años. Su obituario, redactado por ella y su entorno, mencionaba a Tam O’Shaughnessy como su pareja durante veintisiete años. Fue así como se supo, y la convirtió en la primera astronauta abiertamente LGTB conocida. Había mantenido esa parte de su vida en privado durante toda su carrera pública.
Las que vinieron detrás
El efecto de aquella promoción de 1978 se nota en todo lo que vino después. Nueve años más tarde voló Mae Jemison, la primera mujer afroamericana en el espacio, también médica y científica. Y con el tiempo llegaron estancias de larga duración: Peggy Whitson acumuló más tiempo en órbita que ningún otro estadounidense y mandó dos veces la Estación Espacial Internacional.
Hoy las convocatorias de astronautas reciben decenas de miles de solicitudes de perfiles muy variados y ya no exigen ser piloto militar. El camino desde aquel requisito que cerraba la puerta hasta aquí pasa por la clase de 1978, y Ride fue la primera de ellas en volar. Puedes ver más biografías en la sección de astronautas famosos.
Sigue explorando el universo
Cada semana un nuevo artículo sobre astronomía y astrofísica. Sin jerga innecesaria.
Preguntas frecuentes sobre Sally Ride
¿Fue Sally Ride la primera mujer en el espacio?
No. Fue la tercera del mundo y la primera estadounidense. La primera fue la soviética Valentina Tereshkova, en junio de 1963, y la segunda Svetlana Savitskaya, en agosto de 1982. Ride voló el 18 de junio de 1983, veinte años después de Tereshkova.
¿Por qué tardó tanto Estados Unidos en enviar una mujer?
Porque la NASA exigía ser piloto de pruebas militar, y a las mujeres no se les permitía serlo. El requisito funcionaba como una barrera infranqueable. Se abrió con el transbordador espacial, que al llevar tripulaciones grandes con funciones distintas creó los puestos de especialista de misión para científicos e ingenieros.
¿Qué formación tenía Sally Ride?
Era doctora en física por la Universidad de Stanford, especializada en astrofísica y láseres de rayos X. No venía de la aviación militar, a diferencia de los astronautas de las generaciones anteriores. Se presentó a la NASA tras ver un anuncio en el periódico de su universidad.
¿Qué hizo durante su misión?
En la STS-7, en junio de 1983, la tripulación desplegó dos satélites de comunicaciones y realizó un ensayo pionero: soltar un satélite experimental y volver a capturarlo con el brazo robótico del transbordador. Ride fue quien manejó el brazo, y era la primera vez que se recuperaba en órbita algo recién liberado.
¿Qué papel tuvo en los accidentes del transbordador?
Fue miembro de las comisiones que investigaron los dos: la del Challenger en 1986, como única astronauta en activo del grupo, y la del Columbia en 2003. Es la única persona que participó en ambas investigaciones, lo que le permitió constatar que los fallos de organización señalados la primera vez seguían presentes diecisiete años después.
¿A qué se dedicó después de la NASA?
Volvió a la física académica y, sobre todo, se dedicó a la divulgación científica dirigida a escolares. En 2001 fundó una empresa de materiales educativos centrada en acercar la ciencia a las niñas de secundaria, la edad en la que las estadísticas muestran mayor abandono de las asignaturas científicas. Murió en 2012, a los 61 años.
FUENTES Y PARA SABER MÁS
— NASA: biografía oficial de Sally K. Ride y perfil de la misión STS-7 (18-24 de junio de 1983)
— Report of the Presidential Commission on the Space Shuttle Challenger Accident (1986) y Columbia Accident Investigation Board Report (2003), con Ride entre sus miembros
— Declaraciones de Ride sobre la cobertura mediática de su vuelo y sobre los preparativos de la misión


