Programas espaciales históricos

Programa Shuttle: prometía 20 millones por vuelo, costó 1.550

El transbordador iba a volar cada semana por 20 millones. Acabó en 135 vuelos, 1.550 millones cada uno y 14 muertos. Qué salió mal y qué dejó.

Manuel Sánchez Ruiz Publicado el 29 de noviembre de 2023 Actualizado el 8 de septiembre de 2026 10 min de lectura
programa Shuttle - Espacio Entrelazado
programa Shuttle - Espacio Entrelazado
En este artículo
  1. La promesa de 1972 y lo que pasó de verdad
  2. Los seis orbitadores, uno a uno
  3. Las dos catástrofes: 14 muertos en 135 vuelos
  4. Lo que solo el transbordador pudo hacer
  5. Por qué se retiró en 2011
  6. Dónde encaja en la historia de la NASA
  7. Lo que todavía se discute
  8. Preguntas frecuentes sobre el programa Shuttle
  9. ¿Cuál era el objetivo principal del programa Shuttle?
  10. ¿Cuántas misiones hizo el transbordador espacial?
  11. ¿Cuántos transbordadores espaciales se construyeron?
  12. ¿Cuántas personas murieron en el programa Shuttle?
  13. ¿Por qué se retiró el transbordador espacial?
  14. ¿Qué pasó con Estados Unidos tras retirar el Shuttle?

Cuando la NASA presentó el programa Shuttle en 1972, la promesa era concreta: una nave reutilizable que despegaría una vez por semana y costaría unos 20 millones de dólares por vuelo. Treinta años después, el balance real fue de 135 vuelos —cuatro y medio al año— a unos 1.550 millones cada uno. Casi ochenta veces más caro de lo prometido, y once veces menos frecuente. Entender por qué es entender toda la historia del transbordador.

Lo esencial

Qué fue: el primer vehículo espacial parcialmente reutilizable de la historia. Voló entre el 12 de abril de 1981 y el 21 de julio de 2011.

Cuánto costó: unos 209.000 millones de dólares de 2010 en total, repartidos entre 135 misiones.

Qué precio tuvo: 14 astronautas muertos en dos accidentes, el Challenger en 1986 y el Columbia en 2003.

Qué dejó: el telescopio Hubble en órbita y reparado cinco veces, y la Estación Espacial Internacional montada pieza a pieza en 37 vuelos.

La promesa de 1972 y lo que pasó de verdad

La idea era buena sobre el papel. Hasta entonces, cada cohete se usaba una vez y se tiraba: como quemar un avión después de cada vuelo. Un vehículo que despegara como un cohete, trabajara en órbita y aterrizara como un avión para volver a salir a los pocos días cambiaría la economía del espacio por completo.

El problema fue que «reutilizable» no significó lo que parecía. Entre vuelo y vuelo había que revisar más de 24.000 losetas térmicas una por una, desmontar y reacondicionar los tres motores principales, y recuperar del mar los dos cohetes aceleradores para reconstruirlos. Un avión comercial se prepara en horas. Un transbordador necesitaba meses y un ejército de técnicos.

Lo prometido en 1972 frente a lo que ocurrió

Coste por vuelo

Prometido

20 M$

Real

1.550 M$

Vuelos por año

Prometido

52

Real

4,5

Preparación entre vuelos

Prometido

días

Real

meses

Coste real: 209.000 millones de dólares de 2010 divididos entre las 135 misiones (NASA). Vuelos por año: 135 misiones en 30 años de servicio.

Hay un detalle que explica buena parte del sobrecoste y que casi nunca aparece: el diseño no lo decidió solo la NASA. Para conseguir presupuesto tuvo que aceptar los requisitos de las Fuerzas Aéreas, que querían una bodega enorme —18 metros de largo— y capacidad de maniobrar de vuelta a la base tras una sola órbita. Esas dos exigencias obligaron a hacer las alas mucho más grandes y la nave mucho más pesada de lo que la NASA necesitaba. El transbordador acabó siendo un vehículo diseñado por comité.

Los seis orbitadores, uno a uno

Se construyeron seis. Cinco llegaron al espacio; el primero nunca lo hizo.

OrbitadorVuelosEn servicioFinal
Enterprise (OV-101)0 al espacio1977Museo (Nueva York)
Columbia (OV-102)281981-2003Destruido en reentrada
Challenger (OV-099)101983-1986Destruido en el despegue
Discovery (OV-103)39 (el que más)1984-2011Museo (Virginia)
Atlantis (OV-104)331985-2011Museo (Florida)
Endeavour (OV-105)251992-2011Museo (Los Ángeles)

El transbordador Enterprise es el caso curioso: se construyó sin motores ni escudo térmico, solo para comprobar que aquello podía planear y aterrizar. En 1977 lo soltaron cinco veces desde el lomo de un Boeing 747 y demostró que la parte más rara del diseño funcionaba. Nunca subió al espacio. Su nombre, por cierto, salió de una campaña de cartas de fans de Star Trek.

El Columbia fue el primero en volar, el 12 de abril de 1981, con John Young y Robert Crippen a bordo. Era la primera vez en la historia que un vehículo espacial estrenaba diseño con tripulación dentro: sin vuelos de prueba no tripulados previos. El Endeavour, el último en construirse, llegó en 1992, montado con piezas de repuesto para sustituir al Challenger.

transbordador espacial Discovery saliendo del edificio de ensamblaje camino de la rampa 39A
El transbordador Discovery sale del edificio de ensamblaje de vehículos sobre su plataforma móvil, camino de la rampa de lanzamiento 39A, para la misión STS-82: la segunda misión de servicio al telescopio Hubble. — Crédito: NASA

Las dos catástrofes: 14 muertos en 135 vuelos

Antes del primer vuelo, la NASA manejaba una probabilidad de fallo catastrófico de 1 entre 100.000 lanzamientos. El físico Richard Feynman, investigando el accidente del Challenger, calculó que la cifra real rondaba 1 entre 100. Los hechos le dieron la razón: dos pérdidas totales en 135 vuelos, una cada 67.

El Challenger se desintegró 73 segundos después del despegue, el 28 de enero de 1986. Falló una junta tórica de uno de los cohetes aceleradores, endurecida por el frío de aquella mañana: hacía −2 °C en la rampa, muy por debajo de la temperatura para la que estaba certificada. Los ingenieros de la empresa fabricante habían recomendado no lanzar. Se lanzó igual.

El Columbia se rompió durante la reentrada el 1 de febrero de 2003, a 60 kilómetros de altura. Un trozo de espuma aislante del tanque externo se había desprendido en el despegue y había abierto una brecha en el borde del ala izquierda. Dieciséis días después, el aire a 1.650 °C entró por ese agujero.

El patrón que se repitió dos veces

Las dos comisiones de investigación llegaron a la misma conclusión incómoda: el fallo técnico era conocido. Las juntas tóricas venían dando problemas desde 1981 y los desprendimientos de espuma se habían visto en decenas de vuelos. En ambos casos, como nunca había pasado nada grave, el riesgo se fue normalizando hasta dejar de contar como riesgo. La causa raíz no fue la goma ni la espuma: fue la cultura de la organización.

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Lo que solo el transbordador pudo hacer

Aquí es donde el balance se equilibra. El transbordador falló como camión barato, pero tenía una capacidad que ningún otro vehículo ha tenido antes ni después: llevar siete personas y un brazo robótico de 15 metros hasta un objeto en órbita, sacarlo de la bodega o meterlo dentro, y volver con él a casa.

El telescopio Hubble. El Discovery, el orbitador más veterano, lo puso en órbita en abril de 1990. Cuando se descubrió que su espejo principal estaba mal pulido —un error de 2,2 micras que dejaba las imágenes borrosas—, el telescopio no se tiró: se arregló. Cinco misiones de servicio entre 1993 y 2009 le instalaron la óptica correctora y le fueron cambiando instrumentos, giroscopios y baterías. Sin el transbordador, el Hubble habría sido el fracaso más caro de la historia de la astronomía.

La Estación Espacial Internacional. Treinta y siete vuelos del transbordador subieron los módulos, los paneles solares y las vigas del armazón. Ninguna otra nave del momento podía llevar piezas de ese tamaño ni el brazo robótico y los astronautas necesarios para acoplarlas. La historia de la ISS es, en buena parte, la del transbordador.

24.400

kilos de carga a órbita baja en cada vuelo

En una bodega de 18,3 metros de largo por 4,6 de ancho, con capacidad de traer carga de vuelta

Y una cifra que suele pasar desapercibida: por el transbordador pasaron más de 350 personas distintas, de dieciséis países. Antes de él, ir al espacio era cosa de pilotos militares. La bodega de siete plazas metió en órbita a geólogos, médicos, biólogas e ingenieros, y cambió quién podía ser astronauta.

Por qué se retiró en 2011

La decisión se tomó en 2004, un año después del accidente del Columbia. La flota tenía más de veinte años, el coste de mantenerla volando no bajaba y la ISS estaba casi terminada, que era su última gran tarea pendiente.

El 21 de julio de 2011, el Atlantis aterrizó de noche en Florida al terminar la misión STS-135 y cerró el programa. Estados Unidos se quedó sin capacidad propia de llevar personas al espacio durante nueve años: hasta 2020, sus astronautas viajaron a la ISS en naves Soyuz rusas, pagando el asiento. El último vuelo del Atlantis fue también el final de una manera de ir al espacio.

Lo que vino después aprendió la lección del coste. Los cohetes actuales recuperan la primera etapa y la vuelven a volar en semanas, no en meses, y sin desmontarla entera. La idea de la reutilización no era mala; el transbordador simplemente la intentó cuarenta años antes de que la tecnología estuviera lista.

Dónde encaja en la historia de la NASA

El Shuttle fue el cuarto capítulo de una secuencia. El programa Mercury demostró que una persona podía sobrevivir en órbita. El programa Gemini enseñó a maniobrar, acoplarse y salir al vacío. Apolo llevó gente a la Luna. Y el transbordador tenía que convertir todo aquello en rutina, en algo cotidiano y asequible.

No lo consiguió en lo económico. Sí en otra cosa que no estaba en el folleto de 1972: durante treinta años hubo gente trabajando en órbita de forma continuada, y eso normalizó la presencia humana en el espacio de un modo que ningún programa anterior había logrado. Puedes ver el resto de los grandes programas espaciales para situar cada pieza.

Lo que todavía se discute

Si mereció la pena. No hay consenso, y los dos bandos usan los mismos datos. Quien dice que no señala los 209.000 millones y los 14 muertos para hacer lo que cohetes desechables habrían hecho más barato. Quien dice que sí responde que sin el transbordador no habría Hubble reparado ni ISS, y que ninguna de las dos cosas se podía hacer de otra manera.

Cuánto costó exactamente. La cifra de 209.000 millones es la estimación de la NASA en dólares de 2010, e incluye desarrollo, operaciones e infraestructura. Otros cálculos dan cifras distintas según qué se meta dentro. El coste por vuelo cambia mucho según se divida el total entre 135 o se cuente solo lo que costaba añadir un vuelo más, que era del orden de 450 millones.

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Preguntas frecuentes sobre el programa Shuttle

¿Cuál era el objetivo principal del programa Shuttle?

Abaratar el acceso al espacio mediante una nave reutilizable. La NASA prometió en 1972 vuelos casi semanales a unos 20 millones de dólares cada uno. En la práctica fueron 135 vuelos en 30 años a unos 1.550 millones de media, aunque el vehículo sí cumplió otros objetivos: desplegar y reparar satélites y construir la Estación Espacial Internacional.

¿Cuántas misiones hizo el transbordador espacial?

135, entre el 12 de abril de 1981 y el 21 de julio de 2011. El Discovery fue el que más voló, con 39 misiones, seguido del Atlantis con 33, el Columbia con 28, el Endeavour con 25 y el Challenger con 10.

¿Cuántos transbordadores espaciales se construyeron?

Seis: Enterprise, Columbia, Challenger, Discovery, Atlantis y Endeavour. El Enterprise nunca llegó al espacio, porque se construyó sin motores ni escudo térmico para probar en 1977 el planeo y el aterrizaje. Los otros cinco sí volaron; dos se perdieron en accidente.

¿Cuántas personas murieron en el programa Shuttle?

Catorce astronautas, en dos accidentes de siete personas cada uno: el Challenger, que se desintegró 73 segundos tras el despegue el 28 de enero de 1986, y el Columbia, que se rompió durante la reentrada el 1 de febrero de 2003. Dos pérdidas totales en 135 vuelos equivalen a una cada 67.

¿Por qué se retiró el transbordador espacial?

Por el coste, la edad de la flota y porque su gran tarea pendiente, montar la Estación Espacial Internacional, estaba casi terminada. La decisión se tomó en 2004, un año después del accidente del Columbia, y el último vuelo aterrizó el 21 de julio de 2011.

¿Qué pasó con Estados Unidos tras retirar el Shuttle?

Se quedó nueve años sin capacidad propia de llevar personas al espacio. Entre 2011 y 2020, sus astronautas viajaron a la Estación Espacial Internacional en naves Soyuz rusas, comprando el asiento. Los cuatro orbitadores supervivientes están hoy en museos de Nueva York, Virginia, Florida y Los Ángeles.

FUENTES Y PARA SABER MÁS

— NASA: Space Shuttle Era Facts y estimación de coste del programa en 209.000 millones de dólares de 2010

Report of the Presidential Commission on the Space Shuttle Challenger Accident (Comisión Rogers, 1986), con el apéndice F de Richard Feynman

Columbia Accident Investigation Board Report (CAIB, agosto de 2003)

— NASA / KSC: imagen KSC-97pc160, traslado del Discovery para la misión STS-82

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