
En este artículo
- Una línea que dibuja la inclinación de la Tierra
- Por qué la línea no se está quieta
- El sol de medianoche, y por qué se ve más al sur de lo que debería
- Un nombre puesto mirando al cielo
- Lo que sí y lo que no marca el círculo
- Qué pasará con la línea
- Preguntas frecuentes sobre el círculo polar ártico
- ¿A qué latitud está el círculo polar ártico?
- ¿Es cierto que el círculo polar ártico se mueve?
- ¿Qué es el sol de medianoche?
- ¿Por qué se llama «ártico»?
- ¿Marca el círculo polar dónde empieza el frío?
- ¿Hay que estar sobre el círculo polar para ver auroras?
En la isla islandesa de Grímsey hay una esfera de hormigón de ocho toneladas que cambia de sitio todos los años. No es una excentricidad artística: marca el círculo polar ártico, y ese círculo se desplaza hacia el norte unos catorce metros cada doce meses. Hacia 2047 saldrá de la isla, y el plan acordado es empujar la esfera al mar. No volverá a pasar por allí en 20.000 años.
Lo esencial
Qué es: el paralelo situado en torno a los 66°33′ norte, a partir del cual hay al menos un día al año con sol de medianoche y otro con noche polar.
De dónde sale ese número: es 90 grados menos la inclinación del eje terrestre. No es una convención geográfica: es geometría.
Se mueve: unos 14 metros al año hacia el norte, o kilómetro y medio por siglo, porque la inclinación del eje cambia.
El nombre: «ártico» viene del griego arktos, oso, por las constelaciones de las osas que dominan ese cielo.
Una línea que dibuja la inclinación de la Tierra
El eje de rotación de la Tierra no es perpendicular al plano de su órbita: está inclinado unos 23,44 grados. Esa inclinación es la responsable de las estaciones, y también de que existan los círculos polares, que no son otra cosa que la consecuencia geométrica de ese ángulo.
La cuenta es directa: 90 − 23,44 = 66,56 grados. Ese es el círculo polar ártico, que en notación de grados y minutos queda en unos 66°33′. Por encima de esa latitud, durante el solsticio de junio el Sol no llega a ponerse; durante el de diciembre, no llega a salir. Justo en la línea ocurre un solo día de cada; según subes hacia el polo, esos periodos se alargan hasta llegar a seis meses de día y seis de noche en el Polo Norte.
Los trópicos son la otra cara de la misma moneda: están a 23,44 grados del ecuador, y marcan el límite hasta donde el Sol puede llegar a estar en la vertical. Cuatro líneas del mapa que existen únicamente porque nuestro planeta gira torcido.
Cuánto dura el día según la latitud
Madrid
Ni sol de medianoche ni noche polar
El día más largo del año ronda las 15 horas. El Sol siempre sale y siempre se pone.
El círculo
Un solo día de cada
En el solsticio de junio el Sol roza el horizonte sin ponerse; en el de diciembre, no llega a salir. Justo un día al año.
Cabo Norte
Más de dos meses seguidos
El sol de medianoche dura de mayo a julio, y la noche polar un periodo equivalente en invierno.
Polo Norte
Seis meses de día, seis de noche
Un solo amanecer y un solo atardecer al año, en los equinoccios. El Sol da vueltas en horizontal sin subir ni bajar apenas.
Por la refracción de la atmósfera, que curva la luz y «levanta» la imagen del Sol, en la práctica el sol de medianoche se ve desde algo más al sur del círculo teórico.
Por qué la línea no se está quieta
Aquí está lo que casi ningún mapa cuenta. Si el círculo polar depende de la inclinación del eje, y esa inclinación cambia, entonces el círculo cambia con ella. Y cambia.
La inclinación del eje terrestre no es constante: oscila lentamente entre unos 22,1 y unos 24,5 grados, en un ciclo que dura alrededor de 41.000 años. Ahora mismo estamos en la fase decreciente, así que el eje se está enderezando muy poco a poco, y eso empuja los círculos polares hacia los polos. El ritmo actual son unos 14 metros al año, o kilómetro y medio por siglo.
La consecuencia práctica: los monumentos mienten
Muchos de los carteles y monolitos que marcan el círculo polar en Noruega, Suecia, Finlandia o Canadá se instalaron hace décadas y ya no están en la línea: se han quedado al sur. La isla de Grímsey resolvió el problema de la única forma honesta posible, con una escultura móvil de ocho toneladas colocada en 2017 que se desplaza cada año hasta la posición corregida.
Grímsey lleva atravesada por el círculo polar desde alrededor de 1750. Hacia 2047 la línea abandonará el extremo norte de la isla y ya no volverá durante unos veinte mil años. Cuando eso ocurra, el plan previsto es hacer rodar la esfera hasta el mar, que es una forma bastante elegante de cerrar el asunto.
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El desplazamiento no es una curiosidad reciente: lleva ocurriendo desde siempre y seguirá haciéndolo. Estas son sus posiciones aproximadas en distintos momentos:
| Momento | Inclinación del eje | Latitud del círculo |
|---|---|---|
| Máximo del ciclo | 24,5 grados | 65,5 grados: el más al sur posible |
| Hace 1.000 años | Algo mayor que hoy | Unos 15 km más al sur que ahora |
| Hoy | 23,44 grados | 66,56 grados, subiendo 14 m al año |
| Mínimo del ciclo | 22,1 grados | 67,9 grados: el más al norte posible |
Entre los dos extremos del ciclo hay unos 265 kilómetros de diferencia en la posición del círculo. Visto así, el desplazamiento de catorce metros anuales deja de parecer una anécdota: es un paseo lento pero enorme, y llevamos toda la historia de la humanidad dentro de un tramo pequeño de ese recorrido.
El sol de medianoche, y por qué se ve más al sur de lo que debería
La geometría dice que el sol de medianoche empieza justo en el círculo. La realidad lo adelanta unos cuantos kilómetros hacia el sur, y el motivo es la atmósfera.
El aire desvía la luz que lo atraviesa en ángulo, y ese efecto es máximo cerca del horizonte: cuando ves el Sol posado justo encima de la línea del mar, geométricamente ya se ha puesto del todo. Estás viendo una imagen levantada por la refracción, no el objeto en su posición real. Aplicado al Ártico, eso significa que el Sol se sigue viendo rozando el horizonte desde lugares situados algo por debajo del círculo teórico.
Es el mismo fenómeno que hace que el disco solar parezca achatado al ponerse, y el que explica que la altura calculada y la observada de un astro nunca coincidan exactamente cerca del horizonte. Ahí es donde la altura de un astro sobre el horizonte deja de ser un dato limpio.
Un nombre puesto mirando al cielo
La palabra «ártico» no viene del hielo ni del frío. Viene del griego arktikos, «del oso», por arktos, oso. Y el oso en cuestión no es un animal polar: son las constelaciones de la Osa Menor y la Osa Mayor, que desde las latitudes del Mediterráneo dominan la zona del cielo que rodea el polo norte celeste.
Es decir: el norte se llamó así por lo que se veía arriba, no por lo que había abajo. Y el hemisferio opuesto recibió el nombre por descarte —antarktikos, «opuesto al oso»— siglos antes de que nadie hubiera puesto un pie allí. Es uno de los pocos casos en que dos continentes enteros llevan el nombre de una constelación.
Ese cielo circumpolar también se mueve, aunque por otro motivo: la precesión hace que el eje describa un círculo completo cada 25.772 años, y con él cambia qué estrella marca el norte. Hace 4.800 años esa estrella estaba en la constelación de Draco, no en la Osa Menor.
Lo que sí y lo que no marca el círculo
Conviene separar dos cosas que suelen mezclarse. El círculo polar es una línea astronómica, definida por la luz solar: dice a partir de dónde hay días sin puesta de sol. No define el clima, ni la vegetación, ni dónde empieza el hielo.
De hecho no coincide con ninguna frontera natural. Hay puertos que permanecen libres de hielo muy por encima del círculo, gracias a corrientes oceánicas cálidas, y zonas de permafrost bastante por debajo. Quien busque el límite del frío tendrá que usar otros criterios; el círculo polar solo responde a una pregunta, y es sobre el Sol.
Tampoco marca dónde se ven las auroras
Es otra confusión frecuente. Las auroras boreales no dependen de la latitud geográfica sino del campo magnético terrestre, cuyo polo no coincide con el geográfico. El óvalo auroral está descentrado respecto al círculo polar, así que hay lugares por debajo del círculo con más auroras que otros situados por encima.
Qué pasará con la línea
Seguirá subiendo unas cuantas décadas más, porque la inclinación del eje continúa disminuyendo dentro de su ciclo. Cuando alcance el mínimo de unos 22,1 grados, dentro de miles de años, el círculo polar habrá llegado a su punto más al norte, en torno a los 67,9 grados. Después el proceso se invertirá y volverá a bajar.
Ese vaivén no es un detalle menor: los cambios de inclinación del eje, junto con otras variaciones orbitales, están relacionados con los ciclos de glaciaciones del planeta. Una diferencia de dos grados en el ángulo cambia el reparto de luz solar entre latitudes y estaciones lo bastante como para alterar el clima a escala geológica.
Y hay una tercera oscilación, más pequeña y más rápida, llamada nutación: la Luna tira del abultamiento ecuatorial de la Tierra y provoca un cabeceo con un periodo de unos 18,6 años. Eso hace que el círculo polar, además de desplazarse, tiemble ligeramente. Puedes ver más sobre estos movimientos en la sección de astronomía.
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Cada semana un nuevo artículo sobre astronomía y astrofísica. Sin jerga innecesaria.
Preguntas frecuentes sobre el círculo polar ártico
¿A qué latitud está el círculo polar ártico?
En torno a los 66°33′ norte, aunque el valor exacto cambia con el tiempo. Sale de restar a 90 grados la inclinación del eje terrestre, que es de unos 23,44: el resultado, 66,56 grados, es la latitud del círculo.
¿Es cierto que el círculo polar ártico se mueve?
Sí, unos 14 metros al año hacia el norte, o kilómetro y medio por siglo. La causa es que la inclinación del eje terrestre oscila entre unos 22,1 y 24,5 grados en un ciclo de alrededor de 41.000 años, y ahora está disminuyendo. Muchos monumentos que marcan el círculo se han quedado al sur de la línea real.
¿Qué es el sol de medianoche?
El fenómeno por el que el Sol no llega a ponerse durante al menos un día al año. Ocurre a partir del círculo polar, donde se da un solo día en el solsticio de junio, y se alarga según se sube hacia el polo: en Cabo Norte dura más de dos meses y en el Polo Norte, seis.
¿Por qué se llama «ártico»?
Por las constelaciones, no por los osos polares. Viene del griego arktikos, «del oso», en referencia a la Osa Mayor y la Osa Menor, que dominan el cielo alrededor del polo norte celeste. El hemisferio opuesto se llamó antártico, «opuesto al oso», mucho antes de que nadie llegara allí.
¿Marca el círculo polar dónde empieza el frío?
No. Es una línea puramente astronómica que indica dónde empieza a haber días sin puesta de sol, y no coincide con ninguna frontera climática. Hay puertos libres de hielo muy por encima del círculo gracias a corrientes cálidas, y zonas de permafrost bastante por debajo.
¿Hay que estar sobre el círculo polar para ver auroras?
No. Las auroras dependen del campo magnético terrestre, cuyo polo no coincide con el geográfico, así que el óvalo donde se producen está descentrado respecto al círculo polar. Hay lugares por debajo del círculo con mejores condiciones para verlas que otros situados más al norte.
FUENTES Y PARA SABER MÁS
— Variación de la oblicuidad de la eclíptica entre 22,1 y 24,5 grados en un ciclo de unos 41.000 años
— Proyecto Orbis et Globus en Grímsey (Islandia, 2017): escultura móvil que sigue el desplazamiento del círculo polar
— Efecto de la refracción atmosférica sobre la visibilidad del Sol cerca del horizonte


