
En este artículo
- Una estrella que llevaba toda la vida escondida a plena vista
- El planeta se encontró desde Almería
- Qué sabemos de Teegarden b, y qué es solo un límite inferior
- El récord que perdió en 2024
- 2025: habitable o invernadero desbocado, por un pelo
- La ironía: es de los que menos podemos estudiar
- Lo que todavía no sabemos
- Preguntas frecuentes sobre Teegarden b
- ¿Dónde está Teegarden b y a qué distancia?
- ¿Es habitable Teegarden b?
- ¿Es Teegarden b el planeta más parecido a la Tierra?
- ¿Cuántos planetas tiene la estrella de Teegarden?
- ¿Puede el telescopio James Webb estudiar su atmósfera?
- ¿Cómo se descubrió Teegarden b?
A 12,5 años luz de aquí hay una estrella tan apagada que no se descubrió hasta 2003, y no mirando el cielo sino revisando datos archivados de un programa que buscaba asteroides. A su alrededor giran al menos tres planetas, y uno de ellos, Teegarden b, llegó a encabezar la lista de los mundos más parecidos a la Tierra que conocemos. En 2024 volvieron a medirlo y perdió el primer puesto. En 2025, un modelo climático lo dejó justo en el filo: habitable o infierno según cuál de dos medidas sea la buena.
Lo esencial
Qué es: un exoplaneta rocoso de al menos 1,05 masas terrestres, descubierto en junio de 2019 desde un observatorio de Almería.
Dónde: orbita la estrella de Teegarden, una enana roja muy vieja y tranquila a 12,5 años luz. Su año dura 4,91 días.
Por qué se habló tanto de él: tenía el índice de similitud terrestre más alto del catálogo. Un estudio de 2024 lo rebajó y perdió el récord.
El problema: no transita por delante de su estrella, así que ni el James Webb puede analizar su atmósfera.
Una estrella que llevaba toda la vida escondida a plena vista
Lo primero que hay que entender de este sistema es lo raro que resulta que su estrella tardara tanto en aparecer. Está entre las veinticinco estrellas más cercanas al Sol y sin embargo no figuraba en ningún catálogo hasta 2003, cuando el astrofísico Bonnard Teegarden y su equipo la encontraron rebuscando en los datos de archivo del NEAT, un programa dedicado a detectar asteroides que pudieran acercarse a la Tierra.
La razón de esa invisibilidad es su debilidad extrema. Tiene una magnitud aparente de 15,1, unas 10.000 veces más tenue que el límite de lo que ve el ojo humano en un cielo oscuro. Se necesita un telescopio serio para captarla, y eso a pesar de que está en nuestro vecindario inmediato. Es un recordatorio útil de que las estrellas más cercanas a la Tierra no son, ni de lejos, las que mejor se ven.
La estrella de Teegarden es una enana roja de tipo M7V, en el extremo pequeño de la escala: alrededor del 9% de la masa del Sol y una temperatura superficial de unos 2.900 K, frente a los 5.800 K solares. Emite una fracción minúscula de la luz que da el Sol, y por eso su zona habitable está pegadísima a ella.
LA VENTAJA DE SER VIEJA
La estrella de Teegarden tiene al menos 8.000 millones de años, casi el doble que el Sol, y eso importa mucho aquí. Las enanas rojas jóvenes son famosas por sus fulguraciones violentas, capaces de arrancarle la atmósfera a un planeta cercano. Con la edad se calman. Comparada con Próxima Centauri, que castiga a sus planetas con llamaradas constantes, esta estrella es un sitio bastante más apacible donde intentar tener un mundo habitable.
El planeta se encontró desde Almería
En junio de 2019, un equipo internacional de más de 150 científicos dirigido por Mathias Zechmeister anunció el hallazgo de dos planetas alrededor de la estrella. El instrumento clave fue CARMENES, un espectrógrafo instalado en el telescopio de 3,5 metros del Observatorio de Calar Alto, en Almería, diseñado específicamente para cazar planetas alrededor de enanas rojas.
El método fue el de velocidad radial: un planeta no orbita a su estrella, sino que ambos giran alrededor de un centro común, así que la estrella se bambolea ligeramente y su luz se corre hacia el rojo o hacia el azul según se aleje o se acerque. Medir ese bamboleo de unos pocos metros por segundo en una estrella tan débil es una proeza técnica.
Y tiene una limitación importante que conviene tener presente durante todo lo que sigue: la velocidad radial da la masa mínima del planeta, no la masa real. Si su órbita está inclinada respecto a nuestra línea de visión, el planeta es más masivo de lo que indica el dato. Nunca sabremos su radio ni su densidad por este método. Es la diferencia entre este sistema y otros como el sistema TRAPPIST-1, donde los planetas sí pasan por delante de su estrella.
Qué sabemos de Teegarden b, y qué es solo un límite inferior
Teegarden b frente a la Tierra
Al menos 1,05 veces la terrestre
Y es un mínimo: la real puede ser mayor si la órbita está inclinada.
4,91 días
Da una vuelta completa a su estrella en menos de lo que dura una semana laboral.
A SU ESTRELLA
0,0252 unidades astronómicas
Cuarenta veces más cerca de lo que estamos nosotros del Sol. Y aun así no se achicharra.
DE EQUILIBRIO
301 K, unos 28 grados
La estimación más templada de todo el catálogo de exoplanetas conocidos.
Probablemente acoplado por marea
Una cara siempre iluminada y otra siempre a oscuras, como la Luna con la Tierra.
No
Y eso lo cambia todo, como se explica más abajo.
Parámetros según la revisión de febrero de 2024, que afinó los valores del anuncio original de 2019.
El dato que descoloca a casi todo el mundo es el de la distancia. Teegarden b está cuarenta veces más cerca de su estrella de lo que la Tierra está del Sol, mucho más cerca incluso que Mercurio, y sin embargo su temperatura de equilibrio estimada es de unos 28 grados. La explicación es la debilidad de la estrella: emite una fracción diminuta de la luz solar, así que su zona templada está justo ahí, pegada a ella. Es el patrón habitual de los exoplanetas que orbitan enanas rojas.
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El récord que perdió en 2024
Cuando se anunció, Teegarden b se llevó los titulares por una cifra concreta: tenía el índice de similitud terrestre más alto de todos los exoplanetas catalogados. Conviene aclarar qué mide ese índice, porque se malinterpreta constantemente. Compara cuatro propiedades físicas del planeta con las de la Tierra —radio, densidad, velocidad de escape y temperatura superficial— y las resume en un número entre 0 y 1. Mide parecido, no habitabilidad. Un planeta puede sacar buena nota y ser un desierto estéril.
En febrero de 2024 se publicó una revisión del sistema que combinaba las medidas de CARMENES con las de otros tres espectrógrafos —ESPRESSO, MAROON-X y HPF— más fotometría del telescopio espacial TESS. Con los parámetros afinados, el índice de Teegarden b bajó a 0,90 y el planeta dejó de encabezar la lista. No cambió el planeta: cambió lo bien que lo medimos.
Ese mismo trabajo trajo una compensación: descubrió un tercer planeta en el sistema, Teegarden d, con 0,82 masas terrestres y un año de 26,13 días. Este sí queda fuera de la zona templada, con una temperatura de equilibrio de 159 K, unos 114 grados bajo cero. Es un mundo helado, no un candidato.
| Planeta | Masa mínima | Su año | Temperatura | ¿Zona templada? |
|---|---|---|---|---|
| Teegarden b | 1,05 terrestres | 4,91 días | 28 grados | Sí, en el borde interior |
| Teegarden c | 1,1 terrestres | 11,4 días | -47 grados | En el borde exterior |
| Teegarden d | 0,82 terrestres | 26,13 días | -114 grados | No, demasiado frío |
| La Tierra | 1 terrestre | 365,25 días | 15 grados de media | Sí, cómodamente |
2025: habitable o invernadero desbocado, por un pelo
El resultado más interesante sobre este planeta es también el más reciente y el menos tranquilizador. En 2025, un trabajo publicado en The Astrophysical Journal Letters pasó a Teegarden b por una batería de modelos climáticos tridimensionales, del tipo que se usa para simular el clima terrestre, y encontró que está prácticamente sobre la línea.
La cuestión es cuánta energía recibe de su estrella. Hay dos estimaciones en circulación y el resultado depende por completo de cuál sea la buena. Con la más reciente, 1.481 vatios por metro cuadrado, el planeta se mantiene por debajo del umbral del efecto invernadero desbocado y puede conservar agua líquida en superficie. Con la alternativa, 1.565 vatios por metro cuadrado, lo cruza y deja de ser habitable: los océanos se evaporan, el vapor atrapa más calor, se evapora más agua y el proceso se realimenta hasta convertirlo en algo parecido a Venus.
UN 6% DE DIFERENCIA
Entre las dos cifras hay poco más de un 6%. La Tierra recibe 1.361 vatios por metro cuadrado, así que Teegarden b recibe entre un 9% y un 15% más de energía que nosotros, según la medida. Toda la diferencia entre un mundo con océanos y un horno cerrado cabe en ese margen, y ahora mismo no está resuelto de qué lado cae.
Los modelos probaron dos configuraciones: un planeta cubierto de océano, que refleja poca luz, y otro dominado por tierra firme, que refleja bastante más. Con la estimación baja de irradiación, los dos escenarios aguantan sin desbocarse. Eso convierte a Teegarden b en un objetivo prioritario para buscar biofirmas en el futuro, con una condición: que consigamos mirarlo.
La ironía: es de los que menos podemos estudiar
Aquí está el obstáculo de verdad, y explica por qué un planeta tan prometedor y tan cercano apenas aparece en las campañas de observación. Teegarden b no transita: desde nuestra perspectiva no pasa nunca por delante de su estrella. Su órbita está inclinada respecto a nosotros y jamás vemos el pequeño eclipse que produciría.
Sin tránsito no hay espectroscopía de transmisión, que es la técnica con la que se estudian hoy las atmósferas de exoplanetas: aprovechar el instante en que la luz de la estrella atraviesa el fino anillo de aire del planeta y sale con la huella química de sus gases impresa. El telescopio James Webb no puede hacer eso con Teegarden b, por muy cerca que esté.
De ahí la paradoja: el sistema TRAPPIST-1 está cuatro veces más lejos y sus planetas son menos parecidos a la Tierra, pero transitan, así que son ellos los que acaparan el tiempo de telescopio. Lo mismo ocurre con candidatos más lejanos como el candidato Kepler-62e, detectados precisamente porque transitan. En astronomía, el objeto que más te interesa y el que mejor puedes estudiar rara vez coinciden.
Lo que todavía no sabemos
No sabemos su radio, ni su densidad, ni por tanto de qué está hecho: solo que su masa mínima es compatible con un planeta rocoso. No sabemos si conserva atmósfera, y ese es el punto más delicado, porque un mundo tan pegado a su estrella ha tenido miles de millones de años para que se la arranquen, aunque la calma de una enana roja vieja juegue a su favor. No sabemos si el acoplamiento de marea le deja una franja templada habitable en la frontera entre el día y la noche eternos, que es la hipótesis más discutida para este tipo de planetas.
Y no sabemos, de momento, de qué lado del umbral cae. La forma de averiguarlo pasa por medir mejor la estrella y por la próxima generación de telescopios gigantes en tierra, capaces de intentar la observación directa en lugar de esperar a un tránsito que no va a llegar. Mientras tanto, sigue siendo uno de los mejores sitios donde mirar en la búsqueda de vida fuera de la Tierra, junto a vecinos como Próxima b. Tienes más contexto en la sección de astronomía.
Preguntas frecuentes sobre Teegarden b
¿Dónde está Teegarden b y a qué distancia?
Orbita la estrella de Teegarden, una enana roja situada a 12,5 años luz del Sol, en dirección a la constelación de Aries. Está entre las veinticinco estrellas más cercanas que conocemos, aunque es tan tenue que no se descubrió hasta 2003.
¿Es habitable Teegarden b?
Está justo en el borde. Un estudio de 2025 con modelos climáticos tridimensionales concluyó que con la estimación de irradiación más reciente, 1.481 vatios por metro cuadrado, el planeta se queda por debajo del umbral del efecto invernadero desbocado y podría tener agua líquida; con una estimación alternativa de 1.565, lo cruzaría y sería inhabitable. La cuestión no está cerrada.
¿Es Teegarden b el planeta más parecido a la Tierra?
Lo fue. Al anunciarse en 2019 encabezaba el catálogo por índice de similitud terrestre, pero una revisión de febrero de 2024 afinó sus parámetros, rebajó ese índice a 0,90 y le quitó el primer puesto. Además, ese índice mide parecido físico con la Tierra, no habitabilidad real.
¿Cuántos planetas tiene la estrella de Teegarden?
Al menos tres. Teegarden b y c se anunciaron en junio de 2019 y Teegarden d se sumó en febrero de 2024. Este último tiene 0,82 masas terrestres, un año de 26,13 días y una temperatura de equilibrio de 114 grados bajo cero, así que queda fuera de la zona templada.
¿Puede el telescopio James Webb estudiar su atmósfera?
No. Teegarden b no transita por delante de su estrella desde nuestro punto de vista, y sin tránsito no se puede aplicar la espectroscopía de transmisión, que es la técnica con la que el Webb analiza atmósferas de exoplanetas. Por eso las campañas se concentran en sistemas más lejanos pero que sí transitan.
¿Cómo se descubrió Teegarden b?
Con el método de velocidad radial, midiendo el leve bamboleo de la estrella provocado por el tirón del planeta. Las observaciones se hicieron con el espectrógrafo CARMENES, del telescopio de 3,5 metros del Observatorio de Calar Alto, en Almería, y el hallazgo lo firmó en junio de 2019 un equipo de más de 150 científicos dirigido por Mathias Zechmeister.
Hay mundos a doce años luz de los que sabemos cuatro cosas
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