Cosmología

Multiverso: qué es, los cuatro tipos y si es ciencia

El multiverso no es una teoría, son cuatro ideas distintas. Cuáles son, qué las sostiene y por qué media comunidad científica duda de que sea ciencia.

Manuel Sánchez Ruiz Publicado el 12 de septiembre de 2026 12 min de lectura
multiverso - Espacio Entrelazado
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En este artículo
  1. Los cuatro niveles de multiverso, de lo aburrido a lo salvaje
  2. Por qué la inflación cósmica lleva al multiverso casi sin querer
  3. El paisaje de cuerdas y el número más incómodo de la física
  4. Cómo se buscaría un multiverso de verdad
  5. ¿Es ciencia el multiverso?
  6. Lo que todavía no sabemos
  7. Preguntas frecuentes sobre el multiverso
  8. ¿Qué es el multiverso?
  9. ¿Hay pruebas de que exista el multiverso?
  10. ¿Cuántos universos habría en el multiverso?
  11. ¿Se puede viajar a otro universo?
  12. ¿El multiverso es ciencia o filosofía?
  13. ¿Por qué la energía oscura hace pensar en el multiverso?

Cuando alguien dice «multiverso» puede estar hablando de cuatro cosas completamente distintas, y solo una de ellas es una consecuencia casi inevitable de la física que ya damos por buena. Las otras tres van de menos a más especulativas hasta llegar a un punto en el que muchos físicos dicen que aquello ya no es física. El físico Max Tegmark las ordenó en cuatro niveles, y esa clasificación es la única forma de tener esta conversación sin acabar mezclando cosmología con ciencia ficción.

LO ESENCIAL

No es una teoría: son cuatro ideas independientes, con niveles de respaldo muy distintos. Pueden ser ciertas unas y falsas otras.

La más sólida: el Nivel I, que solo dice que hay más universo del que vemos. Casi nadie la discute.

La más ambiciosa: el paisaje de la teoría de cuerdas, con del orden de 10 elevado a 500 configuraciones posibles de las leyes físicas.

Evidencia observacional directa: ninguna, a septiembre de 2026. Pero hay una forma concreta de buscarla y ya se está intentando.

Los cuatro niveles de multiverso, de lo aburrido a lo salvaje

La clasificación de Tegmark tiene una virtud: cada nivel exige aceptar más cosas que el anterior. No es una escalera que haya que subir entera. Puedes quedarte en el primer escalón y seguir siendo perfectamente ortodoxo.

INFLACIÓN ETERNA

Cada burbuja es un universo que nace dentro de un espacio que nunca deja de expandirse

En este modelo, la inflación no se detiene nunca en todo el espacio: solo se para en ciertas regiones, que se convierten en universos burbuja. El nuestro sería uno de ellos. espacioentrelazado.es

I

Nivel I: más de lo mismo, más allá del horizonte

El más modesto y el mejor apoyado. Dice que el espacio sigue existiendo más allá de lo que podemos ver, con las mismas leyes y las mismas constantes. Si el universo es infinito, por pura combinatoria habrá regiones donde la materia esté colocada exactamente igual que aquí. Esto no requiere física nueva: es consecuencia de que el universo observable no es todo el universo.

II

Nivel II: otras burbujas con otras leyes

Sale de la inflación eterna: la expansión desbocada del universo primitivo no se detendría en todas partes a la vez, sino solo en regiones que se convierten en universos burbuja separados para siempre. Y en cada una, las constantes de la física podrían haber quedado con valores distintos. Es el multiverso que discuten en serio los cosmólogos.

III

Nivel III: los muchos mundos de la cuántica

La interpretación que Hugh Everett propuso en 1957: la función de onda nunca colapsa, sino que todas las posibilidades ocurren y el universo se ramifica. No añade universos «en otro sitio», sino ramas de este. Es una interpretación de las matemáticas que ya usamos, no una teoría nueva, y ahí está el problema: no hay experimento que la distinga de las demás interpretaciones.

IV

Nivel IV: cualquier matemática que sea consistente

La propuesta propia de Tegmark, y la más extrema: toda estructura matemática consistente existe físicamente. Universos con otras ecuaciones, otras dimensiones, otra lógica. Aquí ya casi nadie le sigue: es una hipótesis filosófica, y el propio Tegmark lo admite.

NivelDe dónde saleCuántos universos¿Se puede comprobar?
I. Más allá del horizonteQue el universo no acaba en los 46.500 millones de años luz que vemosInfinitos, si el espacio lo esIndirectamente: mide la geometría del universo
II. Burbujas con otras leyesInflación eterna, más el paisaje de la teoría de cuerdasDel orden de 10 elevado a 500 configuracionesEn parte: buscando choques de burbujas en el fondo cósmico
III. Muchos mundosLa interpretación de Everett de la mecánica cuántica, 1957Una rama por cada resultado posibleNo: predice lo mismo que las otras interpretaciones
IV. Todas las matemáticasPropuesta de Tegmark: toda estructura consistente existeTodos los concebiblesNo, y su autor lo reconoce

Por qué la inflación cósmica lleva al multiverso casi sin querer

Este es el punto que más gente se salta, y es el importante: nadie inventó el multiverso porque quisiera. Apareció como efecto secundario de una teoría propuesta para resolver otros problemas.

La teoría inflacionaria se formuló en 1980 para explicar por qué el universo es tan uniforme y tan plano: una expansión brutal en una fracción ínfima de segundo lo estiraría todo hasta dejarlo liso. Funciona bien y encaja con las observaciones del fondo cósmico. El problema es que, cuando se estudia el detalle de cómo termina esa expansión, sale que no termina en todas partes. En la mayoría de las versiones del modelo, la inflación sigue eternamente en el espacio de fondo y solo se detiene en burbujas aisladas, cada una de las cuales es un universo entero.

La trampa lógica que hay que ver

Que una teoría bien apoyada prediga algo no convierte automáticamente ese algo en un hecho. La inflación explica muy bien lo que vemos, y de ella se deduce el multiverso; pero también podría ser que la inflación sea una buena aproximación a otra cosa que no genera burbujas. Predecir algo inobservable es exactamente el tipo de predicción que no permite comprobar si la teoría acierta.

El paisaje de cuerdas y el número más incómodo de la física

La segunda pata del Nivel II viene de la teoría de cuerdas. Para que sus ecuaciones funcionen hacen falta más dimensiones de las tres que vemos, y las sobrantes tienen que estar enrolladas sobre sí mismas. El problema es que hay muchísimas formas de enrollarlas: las estimaciones habituales hablan de 10 elevado a 500 configuraciones distintas, cada una con su propio juego de constantes físicas. A esa colección se la llama el paisaje.

Para hacerse una idea de esa cifra: en el universo observable hay del orden de 10 elevado a 80 átomos. El paisaje de cuerdas tiene más configuraciones posibles que átomos existen, elevado a seis.

120 órdenes

de magnitud separan la energía del vacío que predice la teoría de la que se mide

Es el peor desajuste entre predicción y medida de toda la física

Ese desajuste es lo que empuja a mucha gente hacia el multiverso, y conviene entender por qué. La teoría cuántica de campos predice para el vacío una densidad de energía descomunal. La que medimos —la que hace que el universo se expanda cada vez más rápido— es 120 órdenes de magnitud menor. No es un error de cálculo del 10%: es errar por un factor de un 1 seguido de 120 ceros.

Con un multiverso, la respuesta es fácil: si existen 10 elevado a 500 universos con constantes distintas, en la inmensa mayoría la energía del vacío es enorme y el espacio se desgarra antes de que se forme una sola galaxia. Solo en una fracción minúscula el valor es lo bastante pequeño como para que haya estrellas, planetas y alguien preguntándoselo. Nosotros estamos, necesariamente, en uno de esos. La constante no está ajustada: es que en los otros no hay nadie mirando.

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Cómo se buscaría un multiverso de verdad

Aquí está la parte que casi ningún artículo cuenta y que cambia el tono de toda la discusión: el Nivel II sí tiene una predicción observable. No es ciencia incomprobable por definición.

Si nuestro universo es una burbuja entre muchas, en algún momento de su historia pudo chocar con una burbuja vecina. Ese choque dejaría una marca concreta en el fondo cósmico de microondas: un disco, una región circular con una temperatura ligeramente distinta y un patrón simétrico alrededor de un punto. Un moratón en el cielo.

La búsqueda empezó en serio en 2011, cuando un equipo peinó los datos del satélite WMAP buscando esos discos. Encontraron cuatro zonas candidatas, ninguna con significación estadística suficiente. Desde entonces se ha repetido con datos mejores y el resultado sigue siendo el mismo: nada concluyente.

LO QUE HA CAMBIADO EN 2025-2026

Un trabajo publicado a finales de 2025 dio por primera vez la expresión analítica de la señal que una colisión dejaría en los llamados campos de dipolo y cuadrupolo remotos —una forma de reconstruir cómo se ve el fondo cósmico desde otros puntos del universo, usando cúmulos de galaxias como espejos—, y liberó el software para buscarla. Sus previsiones dicen que, combinando un experimento del tipo CMB-S4 con un cartografiado como el del observatorio Vera Rubin, la sensibilidad a esas colisiones mejoraría en torno a un orden de magnitud respecto a lo que se puede hacer hoy solo con el fondo cósmico. Sigue sin haber ninguna detección, pero la herramienta ya existe.

Conviene ser preciso con lo que eso significaría. Encontrar una marca así no probaría que existen infinitos universos con constantes distintas: probaría que hubo otra burbuja, que ya sería enorme. Y no encontrarla tampoco refuta el multiverso, solo descarta los modelos en los que las colisiones son frecuentes. Es una prueba asimétrica, y esa asimetría es justo el nudo del siguiente apartado.

¿Es ciencia el multiverso?

La discusión es real, es agria y no está resuelta. En 2014, los cosmólogos George Ellis y Joe Silk publicaron en Nature un artículo titulado Defend the integrity of physics donde sostenían que aceptar teorías que no se pueden refutar —el multiverso y ciertas versiones de la teoría de cuerdas entre ellas— rompe el contrato que separa la ciencia de la filosofía, y que hacerlo por comodidad sienta un precedente peligroso.

La respuesta de la otra parte es que ese criterio, aplicado a rajatabla, dejaría fuera cosas que sí consideramos ciencia. Nadie ha visto un quark aislado ni el interior de un agujero negro, y no por ello dudamos de que existan: creemos en ellos porque la teoría que los predice acierta en todo lo demás que sí podemos medir. El multiverso, dicen, va en el mismo lote: es una consecuencia de teorías que funcionan, no un añadido decorativo.

Lo que no es el multiverso

No es viajar a otra realidad. Ninguno de los cuatro niveles permite ir a otro universo ni comunicarse con él: por construcción están fuera de todo contacto causal. La versión de las películas, donde alguien atraviesa un portal y aparece en una versión distinta de su vida, no tiene relación con ninguna de estas hipótesis. Y «universo paralelo» tampoco significa nada preciso: hay que decir de qué nivel se habla.

Lo que todavía no sabemos

Casi todo, con honestidad. No sabemos si el universo es finito o infinito, y de eso depende directamente el Nivel I: en un universo finito y con una geometría cerrada, ese multiverso simplemente no existe. Las medidas del fondo cósmico salen compatibles con un universo plano, lo cual admite las dos opciones. Las alternativas están en el artículo sobre qué forma tiene el universo.

No sabemos tampoco si la teoría de cuerdas describe la realidad. Lleva medio siglo sin producir una predicción comprobada, y sin ella el paisaje de 10 elevado a 500 universos es un cálculo dentro de un marco que no sabemos si aplica. Y no sabemos cómo se combinan la gravedad y la cuántica, que es el requisito para hablar con propiedad del universo primitivo: el estado de ese frente lo repasamos en la búsqueda de una gravedad cuántica y en la teoría del todo.

Lo que sí puede decirse sin incomodar a nadie es lo modesto: que hay más universo del que vemos. A partir de ahí, cada nivel exige aceptar una cosa más, y cada uno tiene que juzgarse por separado. Si quieres seguir por la pregunta de qué hay al otro lado del horizonte, la desarrollamos en qué hay más allá del universo, y el principio de todo esto, en qué fue el Big Bang. Todo lo publicado sobre estos temas está en la sección de cosmología de Espacio Entrelazado.

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Preguntas frecuentes sobre el multiverso

¿Qué es el multiverso?

No es una teoría única, sino cuatro ideas distintas que Max Tegmark ordenó por niveles: regiones del espacio más allá de nuestro horizonte, universos burbuja con constantes físicas diferentes, las ramas de la interpretación de muchos mundos de la mecánica cuántica, y la propuesta de que toda estructura matemática consistente existe. Cada nivel exige aceptar más que el anterior y hay que juzgarlos por separado.

¿Hay pruebas de que exista el multiverso?

No hay ninguna evidencia observacional directa a septiembre de 2026. La búsqueda más concreta consiste en rastrear en el fondo cósmico de microondas la marca circular que dejaría el choque con otra burbuja. Se hizo por primera vez en 2011 con datos de WMAP: aparecieron cuatro candidatas, ninguna estadísticamente significativa.

¿Cuántos universos habría en el multiverso?

Depende del nivel. En el Nivel I, infinitos si el espacio es infinito. En el Nivel II, la teoría de cuerdas admite del orden de 10 elevado a 500 configuraciones distintas de las leyes físicas, un número mayor que el de átomos del universo observable elevado a seis. Son estimaciones teóricas, no cantidades medidas.

¿Se puede viajar a otro universo?

No, y no por una limitación tecnológica. En los cuatro niveles, los otros universos están fuera de todo contacto causal por construcción: no hay camino, ni señal, ni forma de intercambiar información. La versión de las películas, con portales entre realidades, no corresponde a ninguna de estas hipótesis.

¿El multiverso es ciencia o filosofía?

Está en discusión. En 2014, George Ellis y Joe Silk sostuvieron en Nature que aceptar teorías irrefutables erosiona el método científico. Otros responden que el multiverso es una consecuencia de teorías que sí aciertan en lo comprobable, igual que damos por buenos los quarks aislados sin haber visto ninguno. El Nivel II, además, sí tiene una predicción observable: las colisiones entre burbujas.

¿Por qué la energía oscura hace pensar en el multiverso?

Porque la energía del vacío que predice la teoría cuántica de campos es unos 120 órdenes de magnitud mayor que la medida, el peor desajuste de toda la física. Con muchos universos de constantes distintas, la explicación es estadística: en casi todos el valor sería tan grande que no se formarían galaxias, y solo en una fracción mínima puede haber observadores. Es un argumento razonable, pero no una prueba.

FUENTES Y PARA SABER MÁS

— Tegmark, M.: Parallel Universes, la clasificación en cuatro niveles (space.mit.edu/home/tegmark)

— Feeney, S. et al.: First Observational Tests of Eternal Inflation, Physical Review Letters 107, 071301 (2011)

Eternal inflation bubble collision signature on CMB remote dipole and quadrupole fields (arXiv:2510.12134, 2025)

— Ellis, G. y Silk, J.: Defend the integrity of physics, Nature 516 (2014)

— ESA: misión Planck, mapas del fondo cósmico de microondas (esa.int/Planck)

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