Estrellas de neutrones y púlsares: los objetos más densos del universo

estrella de neutrones y púlsar - Espacio Entrelazado

Estrellas
Actualizado julio 2026

Imagina comprimir todo el Sol hasta meterlo en una ciudad. Eso es una estrella de neutrones: un objeto de 20 kilómetros de diámetro que pesa más que nuestra estrella entera. Una sola cucharadita de su materia pesaría mil millones de toneladas, lo mismo que una montaña. Y algunas giran tan rápido que barren el cielo con haces de radiación cientos de veces por segundo, como faros enloquecidos. Son los objetos más densos del universo después de los agujeros negros, y su historia empieza con una explosión.

Lo esencial

Qué es: El núcleo colapsado que queda tras la explosión de una estrella masiva, si su masa final es de entre 1,4 y 3 soles.

Su densidad: Extrema. Una cucharadita pesaría mil millones de toneladas: es materia empaquetada al máximo.

Qué es un púlsar: Una estrella de neutrones que gira y emite haces de radiación, que vemos parpadear como un faro.

Un magnetar: Una variante con el campo magnético más intenso que existe en el universo.

¿Cómo se forma una estrella de neutrones?

Todo empieza con la muerte de una estrella masiva. Cuando una estrella con más de 8 veces la masa del Sol agota su combustible, su núcleo colapsa en menos de un segundo y las capas externas salen despedidas en una supernova, una de las explosiones más violentas del cosmos. Lo que ocurre con el núcleo que queda depende de su masa.

Si ese núcleo tiene entre 1,4 y unas 3 masas solares, la gravedad lo aplasta hasta que los protones y electrones se funden en neutrones, y la presión de esos neutrones frena el colapso. Nace una estrella de neutrones. Pero si el núcleo supera las 3 masas solares, ni siquiera esa presión aguanta: el colapso continúa hasta formar un agujero negro. La estrella de neutrones es, por así decirlo, el último escalón estable antes del abismo.

PARA HACERTE A LA IDEA

Toda la masa del Sol, 1,4 veces, comprimida en una bola del tamaño de una ciudad como Madrid. La gravedad en su superficie es 200.000 millones de veces la de la Tierra. Si dejaras caer un objeto desde un metro de altura, llegaría al suelo a más de 7 millones de km/h.

Púlsares: los faros del universo

Muchas estrellas de neutrones giran a velocidades de vértigo y tienen campos magnéticos brutales. Esa combinación hace que emitan dos haces de radiación por sus polos magnéticos, como los faros de un coche. Si uno de esos haces apunta hacia la Tierra cada vez que la estrella gira, lo vemos parpadear con una regularidad asombrosa. A eso lo llamamos un púlsar. Aquí tienes uno girando y barriendo el espacio con sus haces:

Un púlsar barriendo el espacio con sus haces · espacioentrelazado.es

La precisión de esos pulsos es increíble: algunos púlsares son relojes más exactos que los atómicos. Un púlsar puede girar cientos de veces por segundo y mantener el ritmo durante años sin desviarse ni una fracción de segundo. Por eso los astrónomos los usan como relojes cósmicos, e incluso se han propuesto como sistema de navegación para naves en el espacio profundo: un GPS galáctico basado en faros de neutrones.

El descubrimiento: los «hombrecillos verdes» de 1967

La historia de su hallazgo es de las mejores de la astronomía. En noviembre de 1967, una joven estudiante de doctorado llamada Jocelyn Bell Burnell detectó en su radiotelescopio una señal que se repetía con una regularidad pasmosa, cada 1,3 segundos. Nada natural conocido producía pulsos tan precisos. Medio en broma, el equipo bautizó la fuente como «LGM-1», de Little Green Men (hombrecillos verdes), porque parecía casi una señal artificial.

Cuando Bell encontró más señales idénticas en distintos puntos del cielo, quedó claro que no eran extraterrestres, sino un fenómeno natural nuevo: las estrellas de neutrones giratorias que Fritz Zwicky había predicho en teoría décadas antes. El descubrimiento ganó el Nobel de Física en 1974, aunque, en una de las injusticias más comentadas de la ciencia, se lo dieron a su supervisor y no a ella, que había hecho la observación.

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Girando a una cuarta parte de la velocidad de la luz

¿Por qué giran tan rápido? Por conservación del momento angular, el mismo efecto por el que una patinadora acelera al recoger los brazos. La estrella original giraba despacio, pero al colapsar su núcleo a un tamaño diminuto, esa rotación se dispara. El púlsar más rápido conocido, PSR J1748−2446ad, completa 716 vueltas por segundo: casi 43.000 revoluciones por minuto. En su ecuador, la superficie se mueve a una cuarta parte de la velocidad de la luz, más de 70.000 km por segundo.

Es difícil de asimilar: una bola con más masa que el Sol, del tamaño de una ciudad, dando setecientas vueltas completas en el tiempo que tardas en leer esta frase. Con el tiempo, los púlsares se frenan poco a poco, cediendo energía en forma de radiación, y algunos acaban «apagándose» cuando dejan de girar lo bastante rápido para emitir.

Por dentro, una estrella de neutrones es como una cebolla imposible. Tiene una corteza sólida de hierro tan resistente que sería miles de millones de veces más dura que el acero, y bajo ella, un interior de neutrones que se comporta como un superfluido, un líquido sin ninguna fricción. A veces la corteza se agrieta de golpe en lo que se llama un «terremoto estelar»: la estrella se reajusta, se acelera un instante y los astrónomos detectan un pequeño salto (un glitch) en su ritmo, por lo demás perfecto. Son, literalmente, montañas de milímetros sobre superficies más lisas que cualquier cosa fabricada en la Tierra.

Magnetares: los imanes más potentes del universo

Entre las estrellas de neutrones hay una variante aún más extrema: los magnetares. Su campo magnético es hasta un billón de veces más intenso que el de la Tierra, el más potente que existe en el universo. Es tan brutal que, si un magnetar estuviera a la distancia de la Luna, borraría los datos de todas las tarjetas de crédito de la Tierra y deformaría los átomos de tu cuerpo.

De vez en cuando, un magnetar sufre un «terremoto estelar» y libera en una décima de segundo más energía que la que el Sol emite en cien mil años, en forma de un destello de rayos gamma. En 2004, uno de esos estallidos, procedente de un magnetar a 50.000 años luz, llegó a alterar la atmósfera superior de la Tierra. Son los objetos con la física más desatada que conocemos, junto a los agujeros negros.

Por qué son tan valiosas para la ciencia

Las estrellas de neutrones no son solo curiosidades extremas: son laboratorios imposibles de construir en la Tierra. En 1974 se descubrió un sistema de dos púlsares orbitándose (el «púlsar binario» de Hulse y Taylor), y al medir cómo su órbita se encogía con exactitud milimétrica, se confirmó de forma indirecta que existían las ondas gravitacionales, tal como había predicho Einstein. Fue la primera prueba, décadas antes de detectarlas directamente.

Y en 2017 se observó por fin la colisión de dos estrellas de neutrones, un evento llamado kilonova, que resolvió otro misterio: de esos choques salen elementos pesados como el oro y el platino. Buena parte del oro de tu anillo se forjó, probablemente, en la colisión de dos de estos objetos. Aquella detección de 2017 fue histórica por otro motivo: se captó a la vez con ondas gravitacionales y con telescopios de luz, la primera vez que «oíamos» y «veíamos» el mismo suceso cósmico. Inauguró lo que se llama la astronomía multimensajero, una forma nueva de estudiar el universo combinando distintos tipos de señal. Junto a los distintos tipos de agujeros negros, las estrellas de neutrones nos enseñan cómo se comporta la materia en condiciones que jamás podríamos recrear.

Datos de una estrella de neutrones

CaracterísticaValor
Diámetrounos 20 km (una ciudad)
Masa1,4 a 3 veces la del Sol
Densidad1 cucharadita = mil millones de toneladas
Rotación máxima716 vueltas por segundo
Se forma trasuna supernova (núcleo de 1,4-3 soles)

El púlsar del Cangrejo: una explosión del año 1054

Hay un púlsar con una historia preciosa que une la astronomía moderna con la antigua. En el año 1054, astrónomos chinos y árabes registraron una «estrella invitada» que apareció de repente en el cielo, tan brillante que se veía de día durante semanas. Era una supernova. Casi mil años después, en el mismo punto del cielo, encontramos la nebulosa del Cangrejo: los restos de aquella explosión, expandiéndose todavía. Y en su centro late un púlsar que gira 30 veces por segundo, la estrella de neutrones que nació de aquel estallido.

Es uno de los ejemplos más estudiados de todo lo que cubrimos sobre estrellas y su ciclo de vida: podemos ver a la vez la nube de escombros de la supernova y el cadáver estelar que la originó, girando en su corazón. Cuando miras la nebulosa del Cangrejo, estás viendo el resultado exacto de una noche del siglo XI que alguien, al otro lado del mundo, anotó por escrito. Pocas cosas conectan tanto el cosmos con la historia humana.

la nebulosa del Cangrejo fotografiada por el Hubble
La nebulosa del Cangrejo, restos de la supernova del año 1054, vista por el Hubble. En su corazón late el púlsar del Cangrejo, la estrella de neutrones que nació en aquella explosión. — Crédito: NASA, ESA, JPL, Arizona State Univ.

Lo que todavía no sabemos

El gran misterio está en su interior. No sabemos con certeza qué hay en el corazón de una estrella de neutrones, donde la densidad supera todo lo imaginable: ¿neutrones a secas, o un exótico «puré» de quarks libres que en ningún otro sitio del universo existe? Ningún laboratorio terrestre puede recrear esas presiones, así que estos objetos son nuestra única ventana a esa física. Tampoco entendemos del todo el mecanismo exacto que enciende sus haces, ni cuál es la masa máxima que puede alcanzar una estrella de neutrones antes de convertirse en agujero negro. Cada nueva detección, con radiotelescopios o con ondas gravitacionales, afina un poco más el mapa de lo extremo. Estos cadáveres estelares, restos de estrellas que murieron hace eones, siguen siendo algunos de los mejores maestros que tenemos sobre las leyes fundamentales de la naturaleza.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es una estrella de neutrones?

Es el núcleo colapsado que queda tras la explosión de una estrella masiva en supernova, si su masa final es de entre 1,4 y 3 soles. Es un objeto de unos 20 km de diámetro pero con más masa que el Sol: el más denso del universo tras los agujeros negros.

¿Qué es un púlsar?

Una estrella de neutrones que gira rápidamente y emite haces de radiación por sus polos magnéticos. Si un haz apunta hacia la Tierra en cada giro, lo vemos parpadear con enorme regularidad, como un faro. El primero se detectó en 1967.

¿Cuánto pesa una cucharadita de estrella de neutrones?

Alrededor de mil millones de toneladas, aproximadamente lo que pesa una montaña. Es la consecuencia de comprimir la masa del Sol en una esfera del tamaño de una ciudad: la materia queda empaquetada hasta un límite casi inimaginable.

¿Qué diferencia hay entre una estrella de neutrones y un agujero negro?

Ambos son restos de estrellas masivas, pero depende de la masa del núcleo. Si queda entre 1,4 y 3 masas solares, se forma una estrella de neutrones. Si supera las 3, el colapso no se detiene y nace un agujero negro.

¿Qué es un magnetar?

Una estrella de neutrones con un campo magnético extremo, hasta un billón de veces el de la Tierra, el más intenso del universo. De vez en cuando libera destellos de rayos gamma tan potentes que pueden afectar a la Tierra desde miles de años luz de distancia.

FUENTES Y PARA SABER MÁS

— NASA: Neutron Stars / Pulsars (science.nasa.gov)

— Hessels et al. (2006): A Radio Pulsar Spinning at 716 Hz, Science

— NASA/ESA: Kilonova GW170817 y el origen del oro

Manuel Sánchez Ruiz, autor de Espacio Entrelazado
Escrito por

Fundador y autor de Espacio Entrelazado

Ingeniero de formación y divulgador científico. Escribo sobre astronomía y astrofísica para que cualquier persona pueda entender el universo sin necesidad de un doctorado. Rigor y claridad, siempre.

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