
En este artículo
- Hasta dónde llegarían si estuvieran en el lugar del Sol
- El ranking de las estrellas más grandes conocidas
- Por qué el ranking cambia cada pocos años
- Grandes, sí; pesadas, no tanto
- Dos noticias recientes que cambian el panorama
- Lo que todavía no sabemos
- Preguntas frecuentes
- ¿Cuál es la estrella más grande del universo?
- ¿Por qué UY Scuti dejó de ser la más grande?
- ¿Es la estrella más grande también la más masiva?
- ¿Cuánto tardaría la luz en cruzar una hipergigante?
- ¿Por qué cambia tanto el ranking de estrellas más grandes?
- ¿Va a explotar Betelgeuse pronto?
Si pusieras la estrella más grande del universo conocida en el lugar del Sol, su superficie se tragaría a Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, el cinturón de asteroides, Júpiter y llegaría más allá de la órbita de Saturno. Se llama Stephenson 2-18, mide unos 2.150 radios solares y la luz, que cruza el Sol de lado a lado en 4,6 segundos, tardaría cerca de tres horas en atravesarla. Dicho lo cual, hay que añadir enseguida una cosa incómoda: puede que no sea tan grande, y puede que ni siquiera esté donde creemos.
LO ESENCIAL
La campeona actual: Stephenson 2-18, una hipergigante roja a unos 19.000 años luz, con alrededor de 2.150 radios solares.
El asterisco: la cifra depende de que la estrella pertenezca al cúmulo Stephenson 2, y eso está discutido. Si está más cerca, es mucho más pequeña.
Grande no es masiva: estas estrellas tienen entre 10 y 40 veces la masa del Sol repartida en un volumen colosal. Su superficie es más tenue que el vacío de un laboratorio.
Lo último: en noviembre de 2024 se obtuvo el primer primer plano de una estrella de otra galaxia, WOH G64, y en julio de 2025 se detectó por fin la compañera de Betelgeuse.
Hasta dónde llegarían si estuvieran en el lugar del Sol
Los radios solares no dicen nada a nadie. La forma útil de entender estos tamaños es colocarlas en el centro del sistema solar y mirar por dónde quedaría su superficie.
SI ESTUVIERAN EN EL LUGAR DEL SOL
Radio de cada estrella medido en unidades astronómicas, a escala
Las barras son el radio, no el diámetro. Los valores de las hipergigantes tienen márgenes de error grandes: ver el apartado sobre por qué. espacioentrelazado.es
Para calibrar la comparación, el Sol tiene 696.000 km de radio y ya nos parece descomunal: caben dentro 1,3 millones de Tierras. Stephenson 2-18 tiene ese radio multiplicado por 2.150. En volumen, eso significa que dentro de ella cabrían miles de millones de soles.
El ranking de las estrellas más grandes conocidas
| Estrella | Radios solares | Distancia | El pero |
|---|---|---|---|
| Stephenson 2-18 | ~2.150 | ~19.000 años luz | Su pertenencia al cúmulo está discutida |
| WOH G64 | ~1.540 a 2.000 | 160.000 años luz | Está en otra galaxia, envuelta en polvo |
| UY Scuti | ~1.700 | ~9.500 años luz | Revisada a la baja con datos de Gaia |
| RW Cephei | ~1.535 | ~16.000 años luz | Variable e irregular |
| VY Canis Majoris | ~1.420 | ~3.800 años luz | Expulsa material y cambia de tamaño |
| Betelgeuse | ~700 | ~650 años luz | La mejor medida de todas: está cerca |
Las dos primeras de la lista tienen artículo propio con el detalle de cómo se midieron y por qué se discuten: la ficha de Stephenson 2-18 y la de UY Scuti, que perdió el título. Todas ellas pertenecen a la categoría de las estrellas hipergigantes.
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Por qué el ranking cambia cada pocos años
Si buscas esta pregunta en internet encontrarás respuestas distintas según el año del artículo, y no es porque nadie se equivoque: es que medir el tamaño de una estrella lejana es endiabladamente difícil. Hay tres problemas encadenados.
El primero es la distancia. Un telescopio no mide tamaños, mide brillos y ángulos: para pasar de ahí al tamaño real hace falta saber a qué distancia está el objeto. Un error del 30% en la distancia se traduce en un error del 30% en el radio. El satélite Gaia ha mejorado muchísimo estas medidas, y por eso varias campeonas de hace una década han sido degradadas.
El segundo es que estas estrellas no tienen superficie. En el Sol hay un borde nítido porque el gas se vuelve opaco de golpe. En una hipergigante roja, las capas exteriores están tan hinchadas y son tan tenues que se difuminan gradualmente en el espacio. Dónde poner el borde es en parte una convención.
Y el tercero es que cambian de tamaño. Muchas pulsan con ciclos de meses o años, hinchándose y encogiéndose un porcentaje apreciable de su radio. Preguntar cuánto mide una hipergigante es un poco como preguntar cuánto mide un globo que alguien está inflando y desinflando.
El caso de Stephenson 2-18
Su récord depende por completo de una suposición: que forma parte del cúmulo estelar Stephenson 2 y está por tanto a unos 19.000 años luz. Varios trabajos han puesto en duda esa pertenencia, y si la estrella estuviera bastante más cerca, su tamaño real sería muy inferior y el título pasaría a otra. Cuando leas «la estrella más grande del universo», entiéndelo siempre como «la más grande de las conocidas, con los datos actuales y sus márgenes de error».
Grandes, sí; pesadas, no tanto
Aquí está el malentendido más extendido. Estas estrellas son gigantescas en volumen, pero no son las más masivas. Stephenson 2-18 tiene entre 10 y 40 veces la masa del Sol según la estimación; la estrella más masiva conocida, R136a1, ronda las 200 masas solares y es muchísimo más pequeña, porque es una estrella azul de tipo O, compacta y ardiendo a decenas de miles de grados.
La consecuencia es contraintuitiva: repartir 20 masas solares en el volumen de la órbita de Saturno deja un material ridículamente tenue. La densidad media de una hipergigante roja es millones de veces menor que la del aire que respiras. Si pudieras atravesar sus capas exteriores con una nave —ignorando los 3.000 grados—, apenas notarías que has entrado en una estrella.
2 horas y 47 minutos
tardaría la luz en cruzar Stephenson 2-18 de lado a lado
En el Sol tarda 4,6 segundos. En la Tierra, 0,04
Que estén tan hinchadas no es un capricho: es una fase. Cuando una estrella masiva agota el hidrógeno de su núcleo, este se contrae y se calienta mientras las capas externas se expanden enormemente. Es el mismo proceso que convertirá al Sol en gigante roja dentro de unos 5.000 millones de años, solo que a lo bestia. El recorrido completo está en el ciclo de vida de una estrella.
Dos noticias recientes que cambian el panorama
En noviembre de 2024, el interferómetro del Very Large Telescope del ESO consiguió el primer primer plano de una estrella fuera de nuestra galaxia. La elegida fue WOH G64, una de las mayores conocidas, situada en la Gran Nube de Magallanes a 160.000 años luz. La imagen mostró algo que nadie esperaba: la estrella está envuelta en un capullo ovalado de polvo y gas que ella misma está expulsando, señal de que se acerca a su final. Es la primera vez que vemos con detalle la agonía de una estrella de otra galaxia.
Betelgeuse ya había dado un susto poco antes. Entre finales de 2019 y principios de 2020 perdió más de la mitad de su brillo en cuestión de semanas, algo nunca registrado, y medio mundo dio por hecho que iba a explotar. No explotó: las observaciones posteriores mostraron que la estrella había expulsado una enorme burbuja de gas que, al enfriarse, condensó en una nube de polvo justo entre ella y nosotros. Fue un eclipse causado por su propio estornudo. Aquel episodio, bautizado el Gran Oscurecimiento, dejó claro hasta qué punto estas estrellas son inestables en su superficie.
Y en julio de 2025 se resolvió un misterio de siglos sobre Betelgeuse, la hipergigante de la constelación de Orión. Su brillo varía con dos ritmos, uno de unos 400 días y otro de casi seis años, y el segundo no tenía explicación. Un equipo dirigido por Steve Howell, del centro Ames de la NASA, usó el instrumento ‘Alopeke del telescopio Gemini Norte y una técnica llamada imagen de moteado —exposiciones ultracortas que congelan la turbulencia atmosférica— para detectar por fin lo que se sospechaba: Betelgeuse tiene una compañera. Es una estrella joven de unas 1,6 masas solares, azulada, orbitando pegadísima a la gigante. Su vuelta de seis años explica el ciclo largo.
Conviene aclarar una cosa, porque cada pocos meses circula: nada de esto significa que Betelgeuse vaya a explotar mañana. Cuando ocurra, esa explosión de supernova brillará tanto que se verá a plena luz del día durante semanas y proyectará sombras de noche. Pero el margen que manejan los modelos es de decenas o cientos de miles de años.
Lo que todavía no sabemos
No sabemos cuál es el límite. Hay un tope teórico para el tamaño de una estrella estable, porque a partir de cierto radio las capas exteriores están tan débilmente ligadas que la propia radiación las expulsa. Los cálculos lo sitúan alrededor de los 1.500 radios solares, y varias de las candidatas del ranking lo superan. O las medidas están infladas, o los modelos se están dejando algo.
Tampoco sabemos si hemos encontrado a la verdadera campeona. Todas las de la lista están en nuestra galaxia o en sus satélites, porque son las únicas que podemos resolver. Una hipergigante en una galaxia lejana sería indistinguible de un punto, y estadísticamente es casi seguro que ahí fuera hay estrellas mayores que ninguna de estas. El récord que leemos no es el del universo: es el de lo que alcanzamos a medir.
Todo lo publicado sobre estos objetos está en la sección de estrellas de Espacio Entrelazado.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la estrella más grande del universo?
De las conocidas, Stephenson 2-18, una hipergigante roja a unos 19.000 años luz con alrededor de 2.150 radios solares. En el lugar del Sol, su superficie llegaría más allá de la órbita de Saturno. El dato tiene un margen de error grande porque depende de que la estrella pertenezca al cúmulo Stephenson 2, algo que está discutido.
¿Por qué UY Scuti dejó de ser la más grande?
Porque su tamaño se calculó a partir de una distancia que las mediciones posteriores del satélite Gaia corrigieron. Al ajustar la distancia cambia el radio deducido. Sigue siendo una de las mayores conocidas, con unos 1.700 radios solares, pero ya no encabeza la lista.
¿Es la estrella más grande también la más masiva?
No, y la diferencia es enorme. Las hipergigantes rojas tienen entre 10 y 40 masas solares repartidas en un volumen colosal, así que su densidad media es millones de veces menor que la del aire. La estrella más masiva conocida, R136a1, ronda las 200 masas solares y es muchísimo más pequeña, porque es una estrella azul compacta.
¿Cuánto tardaría la luz en cruzar una hipergigante?
Cerca de tres horas en el caso de Stephenson 2-18, frente a los 4,6 segundos que tarda en cruzar el Sol de lado a lado y las cuatro centésimas de segundo que tarda en cruzar la Tierra.
¿Por qué cambia tanto el ranking de estrellas más grandes?
Por tres motivos: las distancias se siguen corrigiendo, sobre todo con datos de Gaia; estas estrellas no tienen un borde nítido, sino capas que se difuminan, así que dónde acaba la estrella es en parte una convención; y muchas pulsan, hinchándose y encogiéndose con ciclos de meses o años.
¿Va a explotar Betelgeuse pronto?
Explotará como supernova, pero el margen que dan los modelos es de decenas o cientos de miles de años. Sus variaciones de brillo tienen explicaciones más mundanas: nubes de polvo que ella misma expulsa y, según se confirmó en julio de 2025, una estrella compañera de unas 1,6 masas solares cuya órbita de casi seis años explica su ciclo largo.
FUENTES Y PARA SABER MÁS
— ESO: Astronomers take the first close-up picture of a star outside our galaxy, WOH G64 con el VLTI (eso.org, noviembre de 2024)
— NSF NOIRLab / Gemini Observatory: Gemini North Discovers Long-Predicted Stellar Companion of Betelgeuse (julio de 2025)
— ESA: misión Gaia, paralajes y distancias estelares (esa.int/Gaia)
— NASA JPL: NASA Scientist Finds Predicted Companion Star to Betelgeuse (jpl.nasa.gov)
— Catálogos y revisiones de radios de supergigantes e hipergigantes publicados en Astronomy & Astrophysics


