
En este artículo
- Una misión para averiguar si el camino existía
- Júpiter, y el susto de la radiación
- La placa: el primer mensaje que mandamos fuera
- La anomalía Pioneer: treinta años de misterio
- ¿Salió Pioneer 10 del sistema solar?
- Dónde va ahora
- Lo que no sabemos de ella
- Preguntas frecuentes sobre Pioneer 10
- ¿Qué fue la sonda Pioneer 10?
- ¿Salió Pioneer 10 del sistema solar?
- ¿Qué es la placa de Pioneer?
- ¿Qué fue la anomalía Pioneer?
- ¿Sigue funcionando Pioneer 10?
- ¿Hacia dónde se dirige Pioneer 10?
En 1972 nadie sabía si una nave podía atravesar el cinturón de asteroides sin quedar destrozada. Tampoco si algo electrónico sobreviviría a la radiación de Júpiter. Eran dos preguntas abiertas que bloqueaban cualquier plan de explorar el sistema solar exterior, y Pioneer 10 se lanzó básicamente a responderlas. Volvió con las dos respuestas: el cinturón está casi vacío, y la radiación de Júpiter es diez veces peor de lo que se temía. Con eso se pudieron diseñar las Voyager.
Lo esencial
Qué fue: la primera nave en cruzar el cinturón de asteroides y la primera en sobrevolar Júpiter, el 3 de diciembre de 1973.
Para qué sirvió: era una misión de reconocimiento de riesgos. Comprobó que el camino al sistema solar exterior estaba abierto.
Qué llevaba: la placa de Pioneer, el primer mensaje que la humanidad envió deliberadamente fuera del sistema solar.
Cuándo dejó de hablar: el 23 de enero de 2003, a unos 12.000 millones de kilómetros. Sigue viajando en silencio.
Una misión para averiguar si el camino existía
A finales de los sesenta había un plan tentador sobre la mesa: los planetas exteriores se alinearían a finales de los setenta de una forma que solo ocurre cada 175 años, y una nave podría encadenarlos aprovechando su gravedad. El problema es que entre la Tierra y Júpiter había una franja de escombros de 250 millones de kilómetros de ancho, y nadie tenía ni idea de la densidad real de esa zona.
Las estimaciones de la época eran preocupantes. Algunos cálculos daban una probabilidad no despreciable de que una nave chocara con algo. Mandar dos sondas caras y complejas a través de aquello sin comprobarlo antes habría sido una temeridad, así que la NASA hizo lo sensato: envió primero algo más pequeño y barato a mirar.
Pioneer 10 despegó el 2 de marzo de 1972 desde Cabo Cañaveral, con 258 kilos y un cohete Atlas-Centaur. Tardó siete meses en llegar al cinturón y otros siete en cruzarlo. No le pasó nada. Ni un impacto serio.
El cinturón de asteroides no es lo que enseñan las películas
Pioneer 10 fue la primera prueba directa de que ese campo de rocas apelotonadas del cine no existe. La separación media entre asteroides se mide en cientos de miles de kilómetros: una nave lo atraviesa sin necesidad de esquivar nada. Todas las sondas que han pasado después —Voyager, Galileo, Cassini, Juno, New Horizons— lo han cruzado sin incidentes.
Júpiter, y el susto de la radiación
La máxima aproximación al gigante gaseoso Júpiter fue el 3 de diciembre de 1973, a unos 130.000 kilómetros de las nubes. Envió alrededor de 500 imágenes, las primeras tomadas de cerca del planeta, y midió por primera vez su magnetosfera desde dentro.
Ahí llegó la sorpresa desagradable. Los cinturones de radiación de Júpiter resultaron ser unas diez veces más intensos de lo previsto, tanto que estuvieron a punto de inutilizar los instrumentos durante el sobrevuelo. Algunos dieron lecturas falsas y varios comandos se ejecutaron mal. La sonda salió tocada pero viva, y ese dato —cuánta radiación hay realmente y dónde— se convirtió en un requisito de diseño para todo lo que vino después.
Es el sentido de una misión pionera en el sentido literal: no es la que consigue los mejores resultados científicos, es la que descubre dónde están los problemas para que la siguiente vaya preparada. Las Voyager llevaron blindaje y electrónica endurecida gracias a esto.
Los primeros de Pioneer 10
Primera nave en entrar en el cinturón de asteroides
Lanzada el 2 de marzo. Tardó siete meses en llegar hasta él.
Primer sobrevuelo de Júpiter
3 de diciembre, a 130.000 km de las nubes. Unas 500 imágenes y la primera medida de su magnetosfera.
Primer objeto humano más allá de la órbita de Neptuno
13 de junio. Superó la distancia de todos los planetas conocidos.
Pierde el récord de objeto más lejano
17 de febrero. La Voyager 1, más rápida, la adelanta y no la ha vuelto a soltar.
Última señal
23 de enero, desde unos 12.000 millones de km. Un intento de contacto en 2006 no obtuvo respuesta.
Datos de la NASA. La sonda sigue su trayectoria, pero sin energía para transmitir: los generadores de plutonio se agotaron.
La placa: el primer mensaje que mandamos fuera
Pioneer 10 lleva atornillada una placa de aluminio anodizado con oro de 22,9 por 15,2 centímetros. La idea surgió tarde y con prisa: Carl Sagan, Frank Drake y Linda Salzman Sagan la diseñaron en unas tres semanas, poco antes del lanzamiento. Es el precursor directo del disco de oro que llevarían las Voyager cinco años después.
El problema que tenían que resolver era duro: comunicar de dónde viene la nave y quién la manda, sin usar ningún idioma. La solución fue apoyarse en física que cualquiera con capacidad de encontrarla debería conocer:
Una unidad de medida universal
Arriba a la izquierda está la transición del hidrógeno, el átomo más abundante del universo. Da una longitud (21 centímetros) y un tiempo concretos, y todo lo demás en la placa se mide con esa referencia. Sin ella, los dibujos no tendrían escala.
Un mapa hecho con púlsares
Las líneas que salen de un punto central indican la dirección y la distancia a 14 púlsares, cada uno etiquetado con su periodo de rotación en binario. Como cada púlsar late a un ritmo propio y predecible, ese esquema funciona como una dirección postal, y hasta permite datar el envío.
El sistema solar y la propia nave
Abajo, los planetas en fila con una flecha que sale del tercero: de ahí venimos. Y detrás de las dos figuras humanas está dibujada la silueta de la propia Pioneer, a escala, para que se entienda el tamaño de quienes la construyeron.
Conviene ser realista sobre sus posibilidades. La placa no va dirigida a nadie: la sonda no se acerca a ningún sistema estelar en un plazo razonable, y las probabilidades de que alguien la encuentre son remotísimas. Su valor real fue otro y ocurrió aquí: obligó a plantearse, por primera vez y en serio, cómo se resume una civilización en un dibujo. Ese ejercicio conecta directamente con la manera en que hoy se plantea la búsqueda de vida extraterrestre.
¿Te está gustando el artículo?
Suscríbete y recibe los próximos artículos directamente en tu correo.
La anomalía Pioneer: treinta años de misterio
Aquí está la historia que casi nadie cuenta, y es la más interesante de todas. Siguiendo la trayectoria de Pioneer 10 con precisión, los ingenieros vieron algo que no cuadraba: la sonda se frenaba un poco más de lo que predecían las ecuaciones. Muy poco —una desaceleración diminuta, del orden de una diezmilmillonésima de la gravedad terrestre—, pero constante y medible.
Como Pioneer 11 mostraba exactamente el mismo comportamiento, la cosa se tomó en serio. Durante casi tres décadas se barajaron explicaciones de todo tipo, incluidas algunas que exigirían modificar la ley de la gravitación. Hubo quien vio ahí la primera grieta observacional en la física de Newton y Einstein a gran escala.
Cómo se resolvió, en 2012
No hacía falta física nueva. Un equipo dirigido por Slava Turyshev modeló con detalle cómo irradiaba calor la sonda y demostró que el reparto no era simétrico: emitía algo más de radiación térmica por un lado que por otro. Los fotones tienen impulso, así que ese desequilibrio empujaba suavemente la nave hacia atrás. Al meterlo bien en las cuentas, la aceleración anómala desaparecía. El resultado se publicó en Physical Review Letters.
La conclusión es prosaica y por eso mismo vale la pena contarla: una anomalía que durante treinta años pareció apuntar a una revolución en la física resultó ser un problema de contabilidad térmica. Así funciona esto la mayoría de las veces.
¿Salió Pioneer 10 del sistema solar?
Aquí hay una confusión muy repetida que conviene deshacer. Verás escrito en muchos sitios que Pioneer 10 fue «la primera nave en abandonar el sistema solar». No es exacto.
Lo que hizo el 13 de junio de 1983 fue cruzar la órbita de Neptuno, y por tanto convertirse en el primer objeto humano situado más lejos que cualquier planeta. Eso es un hito real, y probablemente el origen del malentendido. Pero la frontera que de verdad marca la salida —la heliopausa, donde el viento del Sol deja de empujar— está muchísimo más lejos, y Pioneer 10 dejó de transmitir mucho antes de acercarse a ella. La primera nave que confirmó ese cruce fue la Voyager 1, en agosto de 2012, con instrumentos encendidos que lo midieron.
| Dato | Pioneer 10 | Voyager 1 |
|---|---|---|
| Lanzamiento | 2 de marzo de 1972 | 5 de septiembre de 1977 |
| Masa | 258 kg | Unos 722 kg |
| Velocidad de salida | Unos 12 km/s | 16,92 km/s |
| Mensaje que lleva | Placa grabada | Disco de oro con sonidos e imágenes |
| ¿Cruzó la heliopausa? | No lo sabemos: se apagó antes | Sí, en agosto de 2012 |
| Último contacto | 23 de enero de 2003 | Sigue transmitiendo |
La diferencia de velocidad explica el desenlace. Pioneer 10 salió con un solo impulso gravitatorio, el de Júpiter, mientras que la Voyager 1 encadenó Júpiter y Saturno. Cinco años de ventaja no bastaron: la alcanzaron y la dejaron atrás. Si te interesa cuánto cuesta llegar tan lejos, en cuánto se tarda en llegar a Júpiter están los tiempos de cada misión.
Dónde va ahora
Pioneer 10 se dirige hacia Aldebarán, la estrella anaranjada que forma el ojo del toro en la constelación de Tauro. Tardará en llegar unos dos millones de años. Para entonces, ni la estrella estará donde está ahora ni quedará nadie que recuerde la misión.
Su trabajo, sin embargo, ya está hecho, y se nota en todo lo que vino detrás. Las Voyager pudieron diseñarse con el blindaje adecuado. Galileo se atrevió a orbitar Júpiter. New Horizons cruzó el mismo cinturón sin que a nadie le quitara el sueño. Cada una de las misiones a Júpiter posteriores partió de datos que trajo esta sonda de 258 kilos.
Lo que no sabemos de ella
Dónde está exactamente. Sin señal desde 2003, su posición se calcula proyectando la última trayectoria conocida. La estimación es buena, pero es una extrapolación, no una medida.
Si llegó a cruzar la heliopausa. Es probable que a estas alturas ya esté en el espacio interestelar, pero no hay forma de confirmarlo: no queda instrumento encendido que pueda decirlo. Es la diferencia entre suponer y saber, y en ciencia esa diferencia es todo.
Puedes seguir el resto de las misiones espaciales que abrieron camino, cada una resolviendo la duda que bloqueaba a la siguiente.
Sigue explorando el universo
Cada semana un nuevo artículo sobre astronomía y astrofísica. Sin jerga innecesaria.
Preguntas frecuentes sobre Pioneer 10
¿Qué fue la sonda Pioneer 10?
Una nave de la NASA de 258 kilos lanzada el 2 de marzo de 1972, la primera en cruzar el cinturón de asteroides y la primera en sobrevolar Júpiter, el 3 de diciembre de 1973. Su misión era comprobar si el camino al sistema solar exterior era practicable antes de enviar las Voyager.
¿Salió Pioneer 10 del sistema solar?
Cruzó la órbita de Neptuno el 13 de junio de 1983, siendo el primer objeto humano más lejano que cualquier planeta. Pero no se puede afirmar que cruzara la heliopausa, la frontera real del dominio del viento solar: dejó de transmitir en 2003, mucho antes, y no hay instrumentos que puedan confirmarlo. Quien sí lo midió fue la Voyager 1, en 2012.
¿Qué es la placa de Pioneer?
Una lámina de aluminio anodizado con oro de 22,9 por 15,2 centímetros, diseñada por Carl Sagan, Frank Drake y Linda Salzman Sagan. Muestra dos figuras humanas, un mapa de la posición del Sol respecto a 14 púlsares y un esquema del sistema solar con la trayectoria de la nave. Fue el primer mensaje enviado deliberadamente fuera del sistema solar.
¿Qué fue la anomalía Pioneer?
Una desaceleración diminuta y constante que las Pioneer 10 y 11 mostraban y que las ecuaciones no explicaban. Durante casi treinta años se especuló con que exigiera modificar la gravitación. En 2012, un equipo dirigido por Slava Turyshev demostró que se debía al empuje del calor que las propias sondas irradiaban de forma asimétrica.
¿Sigue funcionando Pioneer 10?
No. Su última señal se recibió el 23 de enero de 2003, desde unos 12.000 millones de kilómetros, y un intento posterior de contacto en 2006 no obtuvo respuesta. Los generadores de plutonio dejaron de dar potencia suficiente para transmitir. La nave sigue viajando, pero en silencio.
¿Hacia dónde se dirige Pioneer 10?
Hacia Aldebarán, la estrella más brillante de la constelación de Tauro. Tardará unos dos millones de años en llegar a sus proximidades, un plazo en el que tanto la estrella como la propia sonda habrán cambiado de posición considerablemente.
FUENTES Y PARA SABER MÁS
— NASA / Ames Research Center: Pioneer 10 Mission Profile, fechas, masa y cronología de la misión
— Turyshev et al. (2012): Support for the Thermal Origin of the Pioneer Anomaly, Physical Review Letters
— NASA: The Pioneer Plaque, diseño de Carl Sagan, Frank Drake y Linda Salzman Sagan (1972)


