
En este artículo
- Cómo llegó a ser el noveno planeta
- Los tres criterios que definen un planeta
- Qué significa «despejar la órbita»
- El detonante se llamaba Eris
- Lo que vimos cuando por fin llegamos
- El beso que le dio su luna más grande
- Por qué el debate no se ha cerrado
- Lo que todavía no sabemos
- Preguntas frecuentes
- ¿Por qué Plutón dejó de ser un planeta?
- ¿Cuándo y quién decidió que Plutón no era un planeta?
- ¿Qué es exactamente un planeta enano?
- ¿Es Plutón más grande que Eris?
- ¿Puede Plutón volver a ser planeta?
- ¿Cuántas lunas tiene Plutón?
La sonda New Horizons despegó de Cabo Cañaveral el 19 de enero de 2006 rumbo al noveno planeta del sistema solar. Siete meses después, con la nave ya camino de Júpiter y sin posibilidad de dar media vuelta, 424 astrónomos levantaron la mano en Praga y su destino dejó de ser un planeta. Aquella votación cumplió veinte años el pasado 24 de agosto, y todavía hay científicos que la consideran un error. Esta es la historia de por qué Plutón no es un planeta, contada con los números que decidieron la partida.
LO ESENCIAL
Cumple dos criterios de tres: orbita el Sol y es esférico. Lo que no ha hecho es despejar su órbita de otros cuerpos.
El detonante fue Eris: en 2005 se descubrió un objeto lejano que parecía mayor que Plutón. O había diez planetas, o había ocho.
No fue una degradación técnica menor: Plutón pesa el 7% de todo lo que comparte su franja orbital. La Tierra pesa 1,7 millones de veces lo demás.
El debate sigue: el jefe científico de la misión que lo fotografió considera la definición defectuosa, y en 2026 la discusión se ha reabierto.
Cómo llegó a ser el noveno planeta
El 18 de febrero de 1930, un ayudante de 24 años sin título universitario llamado Clyde Tombaugh comparaba placas fotográficas en el Observatorio Lowell de Arizona. Su trabajo consistía en mirar dos imágenes del mismo trozo de cielo tomadas con días de diferencia y buscar el punto que se hubiera movido. Encontró uno. El observatorio llevaba veinticinco años buscando un planeta hipotético más allá de Neptuno, y anunció que lo había hallado.
El nombre lo propuso Venetia Burney, una niña de once años de Oxford, durante el desayuno: el dios romano del inframundo le pareció adecuado para un mundo condenado a la oscuridad. Su abuelo pasó la sugerencia al Observatorio Lowell y salió elegida entre más de mil propuestas.
Aquí empieza lo interesante. Durante los siguientes cuarenta y ocho años, Plutón fue encogiendo con cada medición. En 1931 se le calculó una masa parecida a la de la Tierra. En 1948 bajó a la de Marte. En 1976 se descubrió que su superficie era de metano helado, muy reflectante, lo que significaba que el objeto tenía que ser mucho más pequeño de lo supuesto para brillar tanto. Y en 1978, cuando James Christy descubrió que Plutón tenía una luna enorme, Caronte, por fin se pudo calcular su masa de verdad observando cómo se orbitaban mutuamente.
El resultado fue demoledor: Plutón tiene el 0,22% de la masa de la Tierra, seis veces menos que nuestra propia Luna. El planeta que se había anunciado como un gigante lejano resultó ser el objeto más pequeño de la lista, y por un margen enorme: incluso Mercurio, el más modesto de los ocho, tiene veinticinco veces su masa.
Los tres criterios que definen un planeta
Hasta 2006 la palabra «planeta» no tenía definición oficial. Se sabía cuáles eran porque venían en los libros, y punto. La Unión Astronómica Internacional aprobó ese año una definición formal con tres condiciones que hay que cumplir todas.
LOS TRES CRITERIOS DE LA UAI (2006)
Hay que cumplir los tres. Plutón se queda en dos.
Definición aprobada en la Resolución 5A de la XXVI Asamblea General de la UAI, Praga, 24 de agosto de 2006. espacioentrelazado.es
Los dos primeros no dan problemas. Plutón orbita el Sol y es redondo: con 2.377 km de diámetro tiene masa de sobra para que su propia gravedad lo haya moldeado en una esfera. El conflicto está entero en el tercero.
Qué significa «despejar la órbita»
Suena vago, pero se puede medir. El astrofísico Steven Soter propuso en 2006 un número muy simple: divide la masa del cuerpo entre la masa de todo lo demás que comparte su franja orbital. Si el resultado es enorme, el objeto domina su zona; si es pequeño, es un vecino más.
Las cifras no dejan lugar a la interpretación. La Tierra pesa 1,7 millones de veces todo lo que queda en su órbita. Plutón pesa el 7% de lo que hay en la suya. No es que gane por poco: es que va perdiendo por catorce a uno. Y no podía ser de otra manera, porque Plutón vive dentro de el cinturón de Kuiper, un anillo de cuerpos helados más allá de Neptuno donde se conocen ya miles de objetos y se estima que hay cientos de miles con más de 100 km.
Ni siquiera manda en su propia órbita
La órbita de Plutón está inclinada 17 grados respecto al plano donde giran los demás, es tan alargada que oscila entre 29,7 y 49,3 unidades astronómicas, y entre 1979 y 1999 estuvo más cerca del Sol que Neptuno. No chocan porque están atrapados en una resonancia 3:2: por cada tres vueltas de Neptuno, el último de los gigantes de hielo, Plutón da exactamente dos. Es Neptuno quien impone el ritmo, y hay más de 400 objetos conocidos bailando esa misma coreografía. Se les llama plutinos.
El detonante se llamaba Eris
Nada de esto habría llegado a votación si no fuera por un descubrimiento del 5 de enero de 2005. Mike Brown, Chad Trujillo y David Rabinowitz, revisando imágenes tomadas en el observatorio de Palomar, encontraron un objeto en el Kuiper que parecía más grande que Plutón. Lo llamaron Eris, por la diosa griega de la discordia, y el nombre resultó profético.
La comunidad astronómica se quedó ante un dilema sin escapatoria. Si Plutón era un planeta por ser redondo y orbitar el Sol, Eris también lo era. Y detrás venían Haumea, Makemake y una fila creciente de candidatos. O el sistema solar pasaba a tener diez planetas y subiendo sin límite claro, o había que escribir una definición que dejara fuera a toda esa familia. Ganó la segunda opción.
La ironía llegó diez años tarde. Cuando New Horizons midió Plutón de cerca en 2015, resultó que era algo mayor que Eris: 2.377 km frente a 2.326. Eris solo gana en masa, un 27% más densa y compacta. Es decir, el objeto que expulsó a Plutón de la lista de planetas ni siquiera era más grande que él.
| Planeta enano | Dónde está | Diámetro | Descubierto | Lunas |
|---|---|---|---|---|
| Plutón | Cinturón de Kuiper | 2.377 km | 1930 | 5 |
| Eris | Disco disperso, más allá | 2.326 km | 2005 | 1 |
| Makemake | Cinturón de Kuiper | 1.430 km | 2005 | 1 |
| Haumea | Cinturón de Kuiper | 1.630 km de largo | 2004 | 2 |
| Ceres | Entre Marte y Júpiter | 940 km | 1801 | 0 |
Solo estos cinco están reconocidos oficialmente, pero la lista de candidatos que probablemente cumplen los requisitos ronda ya el centenar: Gonggong, Quaoar, Sedna, Orcus. Haumea merece mención aparte, porque gira sobre sí misma cada cuatro horas y esa rotación endiablada la ha deformado hasta darle forma de balón de rugby.
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Lo que vimos cuando por fin llegamos
El 14 de julio de 2015, después de nueve años y medio de viaje, la sonda New Horizons sobrevoló Plutón. Hasta ese día, la mejor imagen que teníamos era un borrón de unos pocos píxeles del telescopio Hubble. Lo que apareció desmontó la expectativa de todo el mundo.
Se esperaba una bola de hielo muerta y cubierta de cráteres, como cualquier cuerpo pequeño del sistema solar exterior. Lo que hay es un mundo con actividad geológica. La región en forma de corazón que se hizo famosa, Tombaugh Regio, contiene Sputnik Planitia: un glaciar de nitrógeno congelado de unos 1.000 km de ancho, dividido en celdas poligonales por corrientes de convección, y en el que no se ha encontrado un solo cráter de impacto. Eso significa que su superficie tiene menos de 10 millones de años, un parpadeo geológico: algo la está renovando ahora mismo.
Alrededor hay montañas de hasta 3.500 metros hechas de hielo de agua, que a la temperatura de Plutón (unos 230 grados bajo cero) es tan rígido como la roca y puede sostener relieve. Y hay atmósfera: una capa tenue de nitrógeno con más de veinte estratos de neblina azulada que se extienden hasta 200 km de altura. Bajo el glaciar, los datos apuntan a un océano de agua líquida salada mantenido por el calor residual del interior.
El beso que le dio su luna más grande
Plutón tiene cinco lunas: Caronte, Nix, Hidra, Cerbero y Estigia. Caronte es tan grande en comparación (1.212 km, algo más de la mitad del diámetro de Plutón) que el centro de gravedad del sistema queda fuera del cuerpo de Plutón, en el espacio vacío entre los dos. No es un planeta con satélite: son dos objetos girando alrededor de un punto común, siempre con la misma cara enfrentada, como dos bailarines cogidos de las manos.
Durante décadas se dio por hecho que Caronte se había formado como nuestra Luna: un impacto brutal que arrancó material y lo dejó en órbita. En enero de 2025, un equipo dirigido por Adeene Denton, de la Universidad de Arizona, publicó en Nature Geoscience una alternativa que nadie había considerado, y el motivo por el que se pasó por alto es revelador: todas las simulaciones anteriores trataban los cuerpos como fluidos, porque eso funciona con la Tierra, donde el impacto genera calor suficiente para fundirlo todo. Plutón y Caronte son demasiado pequeños y demasiado fríos para eso. Su hielo se comporta como material sólido con resistencia estructural.
Al incluir esa resistencia, las simulaciones dieron algo distinto: proto-Caronte chocó contra proto-Plutón y se quedó pegado durante decenas de horas, girando los dos como un solo cuerpo con forma de muñeco de nieve, sin llegar a fundirse ni a fusionarse. Después las fuerzas de marea los separaron y quedaron orbitándose. Los autores lo bautizaron kiss and capture: beso y captura. Es un tipo de colisión que no estaba en los libros.
Por qué el debate no se ha cerrado
Empecemos por el detalle que más se repite y que conviene poner en contexto. En la asamblea de Praga votaron 424 personas. La UAI tenía entonces alrededor de 10.000 miembros, y la votación se celebró el último día, cuando la mayoría de los asistentes ya se había marchado. Quienes critican la decisión señalan que menos del 5% del organismo decidió por todos.
La objeción de fondo es más interesante que la aritmética. Alan Stern, investigador principal de New Horizons, y otros científicos planetarios sostienen que una definición no debería depender de dónde esté el objeto, sino de cómo es el objeto. Y ponen un ejemplo difícil de rebatir: si trasladaras la Tierra a la órbita de Plutón, tampoco lograría despejar esa zona, porque hay demasiado material repartido en un espacio demasiado grande. La Tierra dejaría de ser un planeta sin haber cambiado en nada. El astrobiólogo David Grinspoon lo ha resumido diciendo que la categoría debería definirse por las propiedades intrínsecas de un cuerpo, no por su entorno dinámico.
La postura contraria también tiene su peso: sin el tercer criterio, la lista de planetas del sistema solar pasaría de ocho a más de cien y seguiría creciendo cada año, y una categoría que incluye a todo deja de servir para clasificar. Veinte años después, la discusión continúa: en 2026 varios especialistas la han reabierto públicamente. La UAI no ha modificado su definición.
Lo que todavía no sabemos
Si ese océano interior existe de verdad, cuánta agua contiene y si podría albergar química interesante. Qué está renovando la superficie de Sputnik Planitia y de dónde sale la energía. Y cuántos objetos del tamaño de Plutón quedan por descubrir ahí fuera: los modelos permiten que haya cuerpos aún mayores en el límite entre el Kuiper y la nube de Oort, tan lejos y tan oscuros que ningún telescopio actual los distinguiría.
Lo que sí ha quedado claro es que la reclasificación no rebajó a Plutón: lo ascendió de «el planeta raro y pequeño del final» a «el ejemplar mejor estudiado de una población nueva». Antes era una anomalía que nadie sabía dónde encajar. Ahora es la puerta de entrada a un tercer territorio del sistema solar que no sospechábamos que existiera. Si quieres repasar quiénes se quedaron dentro de la lista, tienes los ocho planetas por orden y tamaño, y el resto de lo publicado sobre nuestro vecindario está en la sección de sistema solar.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Plutón dejó de ser un planeta?
Porque incumple uno de los tres criterios que la Unión Astronómica Internacional aprobó en 2006: no ha despejado su órbita. Plutón orbita el Sol y es esférico, pero comparte su franja con miles de cuerpos del cinturón de Kuiper y su masa es solo el 7% del total de esa zona. La Tierra, en comparación, pesa 1,7 millones de veces todo lo demás de su órbita.
¿Cuándo y quién decidió que Plutón no era un planeta?
El 24 de agosto de 2006, en la asamblea general de la Unión Astronómica Internacional celebrada en Praga. Votaron 424 astrónomos, de los cerca de 10.000 miembros que tenía el organismo, en la sesión del último día. Esa proporción es uno de los argumentos que siguen esgrimiendo quienes consideran la decisión discutible.
¿Qué es exactamente un planeta enano?
Un cuerpo que orbita el Sol y tiene masa suficiente para ser aproximadamente esférico, pero que no domina su zona orbital y no es un satélite de otro cuerpo. Hay cinco reconocidos oficialmente: Plutón, Eris, Makemake, Haumea y Ceres, este último entre Marte y Júpiter. La lista de candidatos que probablemente cumplen los requisitos ronda el centenar.
¿Es Plutón más grande que Eris?
En tamaño sí: 2.377 km de diámetro frente a los 2.326 de Eris, según midió New Horizons en 2015. En masa no: Eris es aproximadamente un 27% más masiva porque es más densa. La ironía es que Eris se descubrió en 2005 creyendo que era mayor, y ese error fue el detonante de toda la revisión que acabó sacando a Plutón de la lista.
¿Puede Plutón volver a ser planeta?
Haría falta que la Unión Astronómica Internacional cambiase su definición, y por ahora no lo ha hecho. El debate sigue vivo: científicos planetarios como Alan Stern defienden que la categoría debería depender de las propiedades del cuerpo y no de su entorno, y en 2026, veinte años después de la votación, la discusión se ha reabierto públicamente. Ninguna decisión formal está sobre la mesa.
¿Cuántas lunas tiene Plutón?
Cinco: Caronte, Nix, Hidra, Cerbero y Estigia. Caronte mide 1.212 km, algo más de la mitad del diámetro de Plutón, y es tan grande en proporción que el centro de gravedad de ambos queda fuera de Plutón, en el espacio. Un estudio publicado en enero de 2025 propone que se formó por un choque en el que ambos cuerpos quedaron pegados decenas de horas antes de separarse.
FUENTES Y PARA SABER MÁS
— Unión Astronómica Internacional: Resolución 5A y resultado de las votaciones, XXVI Asamblea General, Praga, 24 de agosto de 2006 (iau.org)
— Soter, S.: What is a Planet?, The Astronomical Journal (2006)
— Denton, A. et al.: Capture of an ancient Charon around Pluto, Nature Geoscience, 6 de enero de 2025
— NASA: resultados científicos del sobrevuelo de New Horizons, 14 de julio de 2015 (science.nasa.gov)
— NASA Science: fichas de Plutón, Eris, Makemake, Haumea y Ceres (science.nasa.gov/dwarf-planets)


