
En este artículo
- Un programa nacido de un susto
- Siete elegidos, y un requisito que lo explica todo
- Los seis vuelos, y lo que aprendieron en cada uno
- Siempre segundos: la comparación incómoda
- Las trece que hicieron las pruebas y no volaron
- Qué dejó realmente
- Lo que sigue discutiéndose
- Preguntas frecuentes sobre el programa Mercury
- ¿Cuál era el objetivo del programa Mercury?
- ¿Quiénes fueron los Mercury Seven?
- ¿Por qué había un límite de estatura?
- ¿Cuántos vuelos tripulados tuvo el programa Mercury?
- ¿Qué fueron las Mercury 13?
- ¿Llegó Mercury antes que los soviéticos a algo?
El programa Mercury perdió todas las carreras que corrió. Gagarin dio una vuelta entera a la Tierra el 12 de abril de 1961; veintitrés días después, el primer estadounidense en el espacio subió, bajó y estuvo arriba 15 minutos sin llegar a orbitar. Y aun así, aquellos seis vuelos son la razón de que ocho años más tarde hubiera alguien caminando por la Luna: fue donde Estados Unidos aprendió, a base de llegar tarde, todo lo que no sabía.
Lo esencial
Qué fue: el primer programa tripulado de Estados Unidos, entre 1958 y 1963. Seis vuelos con persona a bordo, uno por astronauta.
El objetivo real: comprobar si un ser humano podía sobrevivir allí arriba y trabajar. Nadie lo sabía.
Los elegidos: siete pilotos de pruebas, escogidos entre 508 que cumplían los requisitos. Tenían que medir menos de 1,80: la cápsula no daba para más.
Lo que casi nadie cuenta: trece mujeres pasaron las mismas pruebas médicas y ninguna llegó a volar.
Un programa nacido de un susto
En octubre de 1957 la Unión Soviética puso en órbita el Sputnik y Estados Unidos descubrió que iba por detrás en algo que creía dominar. La NASA se creó en 1958 como respuesta, y su primer encargo tripulado fue el programa Mercury, aprobado apenas unas semanas después.
Conviene entender lo poco que se sabía entonces. No estaba claro si una persona podía tragar en ingravidez, si el ojo funcionaría sin gravedad, si el corazón aguantaría, si alguien podría pensar con claridad flotando. Había médicos convencidos de que la ingravidez prolongada causaría desorientación incapacitante. Mercury no se planteó como una conquista: se planteó como un experimento con un humano dentro.
Por eso los primeros pasajeros no fueron personas. Un chimpancé llamado Ham hizo el vuelo suborbital en enero de 1961 y otro, Enos, el orbital en noviembre del mismo año. Los dos volvieron vivos y en condiciones, y eso desbloqueó el resto.
Ham no era un pasajero decorativo: iba entrenado para accionar palancas cuando se encendían luces determinadas, y sus tiempos de reacción en vuelo se compararon con los que daba en tierra. La diferencia resultó ser mínima. Ese dato aparentemente menor fue el que convenció a los médicos escépticos: si un chimpancé podía seguir ejecutando una tarea aprendida mientras iba a 8.000 kilómetros por hora en caída libre, una persona entrenada también podría.
Siete elegidos, y un requisito que lo explica todo
La NASA revisó los expedientes de los pilotos de pruebas militares y encontró 508 que cumplían los mínimos. De ahí, tras una criba brutal de pruebas médicas y psicológicas, salieron siete nombres en abril de 1959: Alan Shepard, Gus Grissom, John Glenn, Scott Carpenter, Wally Schirra, Gordon Cooper y Deke Slayton.
Los requisitos dicen mucho de la época y del cacharro. Había que ser piloto de pruebas con al menos 1.500 horas de vuelo, tener 40 años o menos, titulación universitaria… y no medir más de 1,80 metros ni pesar más de 82 kilos. Esa última condición no era un capricho médico: es que en la cápsula no cabía nadie más grande.
PARA HACERSE UNA IDEAPARA HACERSE UNA IDEA
La cápsula Mercury medía poco más de tres metros de alto y menos de dos de ancho en la base, con forma de cono. El espacio habitable era de apenas un par de metros cúbicos: menos que la cabina de un coche pequeño. Los propios astronautas decían que no te metías dentro de la nave, sino que te la ponías, como un traje. El asiento se moldeó para el cuerpo de cada uno.
Los seis vuelos, y lo que aprendieron en cada uno
De 15 minutos a 34 horas en dos años
Shepard
15 minutos, sin orbitar
Un salto suborbital: sube, cae. Demostró que se podía volar y volver, 23 días después de Gagarin.
Grissom
Otro salto, y un susto
La escotilla se abrió al amerizar, la cápsula se llenó de agua y se hundió. Él salió a nado por poco.
Glenn
Tres órbitas: el primer estadounidense en órbita
Diez meses después de Gagarin. Durante la reentrada se temió que el escudo térmico estuviera suelto.
Carpenter
Tres órbitas y un amerizaje descolocado
Gastó demasiado combustible de maniobra y cayó a 400 km del punto previsto. Tardaron horas en encontrarlo.
Schirra
Seis órbitas de manual
El vuelo más limpio: ahorró combustible y amerizó casi encima del portaaviones. Demostró que ya se dominaba.
Cooper
34 horas y una reentrada a mano
Casi 22 órbitas. Al final falló el control automático y el sistema eléctrico, y tuvo que pilotar la reentrada él mismo. Amerizó con precisión.
Deke Slayton, el séptimo, quedó apartado por una arritmia detectada antes de su vuelo. Voló por fin en 1975, doce años después.
El vuelo de Gordon Cooper merece pararse. En las últimas órbitas empezaron a caer sistemas en cascada: primero el indicador de altitud, después el control automático, luego buena parte del sistema eléctrico y el equipo de dióxido de carbono. Cooper alineó la cápsula usando las marcas de la ventanilla y las estrellas, cronometró el encendido de los retrocohetes con su reloj de pulsera y ejecutó la reentrada a mano. Amerizó más cerca del objetivo que varios de los vuelos automáticos anteriores.
Ese episodio zanjó una discusión que venía de lejos. Los ingenieros habían diseñado la Mercury para que la pilotara el suelo, con el astronauta como pasajero monitorizado; los siete, todos pilotos de pruebas, pelearon desde el principio por tener controles manuales y una ventana decente. Cooper demostró para qué servían.
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Siempre segundos: la comparación incómoda
Puesto uno al lado del otro, el marcador de aquellos años no deja lugar a dudas:
| Hito | Unión Soviética | Estados Unidos (Mercury) |
|---|---|---|
| Primer humano en el espacio | 12 de abril de 1961 | 5 de mayo de 1961 (suborbital) |
| Primera órbita completa | 12 de abril de 1961 | 20 de febrero de 1962 |
| Duración del primer vuelo | 1 h 48 min | 15 minutos |
| Primera mujer en el espacio | Junio de 1963 | 1983, veinte años después |
| Vuelo más largo del programa | Cinco días (Vostok 5, 1963) | 34 horas (Cooper, 1963) |
La diferencia venía de los cohetes. Los soviéticos tenían el R-7, diseñado para cargar una bomba atómica pesada, y eso les daba capacidad de sobra para poner en órbita una nave como la Vostok 1, de más de dos toneladas. Estados Unidos tenía misiles más ligeros, así que sus dos primeros vuelos fueron suborbitales, con un Redstone que no daba para más. Hasta que el Atlas estuvo listo no hubo órbita, y ese retraso lo explica casi todo.
Los detalles de aquel primer salto están en el artículo de Alan Shepard y sus 15 minutos de 1961, y los de la primera órbita, en el de John Glenn.
Las trece que hicieron las pruebas y no volaron
Entre 1959 y 1960, el médico William Randolph Lovelace II —el mismo que había diseñado los exámenes de los astronautas de Mercury— organizó un programa privado para someter a mujeres piloto a esas mismas pruebas fisiológicas. Trece las pasaron. Algunas obtuvieron resultados mejores que los de varios de los siete.
Nunca hubo un programa oficial detrás. La NASA exigía ser piloto de pruebas militar, y a las mujeres no se les permitía serlo, así que el requisito funcionaba como una puerta cerrada con llave: por muy cualificadas que estuvieran, no podían cumplirlo. El asunto llegó a una vista en el Congreso en 1962 y no prosperó.
La consecuencia está en la tabla de arriba: la Unión Soviética puso una mujer en órbita en 1963 y Estados Unidos tardó veinte años más. Toda esa historia, con nombres, está en quién fue la primera mujer astronauta.
Qué dejó realmente
Mercury no batió ningún récord, pero resolvió las preguntas que bloqueaban todo lo demás. Que se puede comer, beber, dormir y trabajar en ingravidez. Que la vista y el equilibrio funcionan. Que un escudo térmico ablativo —que se consume poco a poco absorbiendo el calor— aguanta la reentrada. Que hace falta una red mundial de estaciones de seguimiento, y montarla.
Y dejó una plantilla de trabajo: el control de misión, los procedimientos, los simuladores, la manera de entrenar. Todo eso, que hoy suena obvio, se inventó aquí. Lo que vino después construyó encima sin volver a empezar: el programa Gemini enseñó a maniobrar, acoplarse y salir al vacío; Apolo llevó gente a la Luna; y décadas más tarde el transbordador espacial intentó convertirlo en rutina. Puedes verlos todos en los programas espaciales.
Y cambió quién podía ser astronauta, aunque solo un poco. Empezó con siete pilotos militares blancos de menos de 1,80 metros; hoy, la selección de astronautas se abre a decenas de miles de candidatos de perfiles muy distintos. El camino desde aquel requisito de estatura hasta aquí tiene sesenta años.
Lo que sigue discutiéndose
Qué pasó con la escotilla de Grissom. Su cápsula se hundió al abrirse el cierre explosivo antes de tiempo, y durante años planeó la sospecha de que él lo hubiera accionado por pánico. Grissom siempre lo negó, y pruebas posteriores mostraron que el mecanismo podía dispararse solo. Cuando se recuperó la cápsula del fondo del mar en 1999 no se encontró nada concluyente.
Si mereció la pena empezar suborbital. Hay quien sostiene que apresurarse con dos saltos de quince minutos, solo para poder decir que había un estadounidense en el espacio, retrasó el trabajo serio. Otros responden que aquellos vuelos dieron la confianza política necesaria para financiar lo que vino después. Las dos posturas se apoyan en los mismos hechos.
Sigue explorando el universo
Cada semana un nuevo artículo sobre astronomía y astrofísica. Sin jerga innecesaria.
Preguntas frecuentes sobre el programa Mercury
¿Cuál era el objetivo del programa Mercury?
Comprobar si un ser humano podía sobrevivir y trabajar en el espacio, y desarrollar la tecnología para llevarlo y traerlo con seguridad. No se sabía si se podía comer, dormir o pensar con claridad en ingravidez, y había médicos que temían una desorientación incapacitante.
¿Quiénes fueron los Mercury Seven?
Alan Shepard, Gus Grissom, John Glenn, Scott Carpenter, Wally Schirra, Gordon Cooper y Deke Slayton, presentados en abril de 1959. Se eligieron entre 508 pilotos de pruebas militares que cumplían los requisitos: 1.500 horas de vuelo, 40 años o menos, titulación universitaria y no más de 1,80 metros de estatura ni 82 kilos.
¿Por qué había un límite de estatura?
Porque la cápsula era diminuta: poco más de tres metros de alto, menos de dos de ancho en la base y apenas un par de metros cúbicos habitables, menos que la cabina de un coche pequeño. El asiento se moldeaba a medida de cada astronauta. Ellos mismos decían que no se metían en la nave, sino que se la ponían.
¿Cuántos vuelos tripulados tuvo el programa Mercury?
Seis, entre mayo de 1961 y mayo de 1963. Los dos primeros fueron suborbitales, de unos quince minutos; los cuatro siguientes, orbitales. El último, pilotado por Gordon Cooper, duró 34 horas y casi 22 órbitas. Deke Slayton, el séptimo seleccionado, no llegó a volar en el programa por una arritmia.
¿Qué fueron las Mercury 13?
Trece mujeres piloto que entre 1959 y 1960 superaron las mismas pruebas fisiológicas que los astronautas de Mercury, en un programa privado dirigido por el médico William Randolph Lovelace II. Nunca hubo un programa oficial que las admitiera: la NASA exigía ser piloto de pruebas militar y a las mujeres no se les permitía serlo.
¿Llegó Mercury antes que los soviéticos a algo?
A nada relevante. Gagarin voló y orbitó el 12 de abril de 1961, 23 días antes que Shepard, cuyo vuelo además fue suborbital y duró quince minutos. El primer estadounidense en órbita, John Glenn, voló diez meses después que Gagarin. El valor del programa no estuvo en los récords, sino en lo que aprendió.
FUENTES Y PARA SABER MÁS
— NASA: Project Mercury Overview, selección de los siete astronautas (abril de 1959) y requisitos de candidatura
— NASA: informe de la misión Mercury-Atlas 9 (Faith 7), 15-16 de mayo de 1963, y reentrada manual de Gordon Cooper
— Programa de evaluación fisiológica de mujeres piloto dirigido por W. R. Lovelace II (1959-1960), conocido como Mercury 13


