
En este artículo
- Cenit y nadir: los dos polos de tu cielo
- Tu cenit no es el mío, y además se mueve
- ¿Pasa el Sol alguna vez por tu cenit?
- Para qué sirve el nadir de verdad
- Dos palabras árabes y un error de copista
- Tres confusiones frecuentes
- Preguntas frecuentes sobre el nadir y el cenit
- ¿Qué es el nadir?
- ¿Es lo mismo el nadir que el punto opuesto al cenit?
- ¿Pasa el Sol por el cenit en España?
- ¿Cómo se calcula la distancia cenital?
- ¿Tenemos todos el mismo cenit?
- ¿Para qué se usa el nadir en la práctica?
Hay un punto del cielo que tienes asignado en propiedad y que no verás jamás: está exactamente bajo tus pies, con 12.742 kilómetros de planeta de por medio. Se llama nadir, y es el punto opuesto al cenit. Los dos se mueven contigo: si das tres pasos, tu cenit y tu nadir dan tres pasos también.
Lo esencial
Qué es el nadir: el punto de la esfera celeste situado en la vertical hacia abajo desde el observador. Está a −90 grados de altura.
Nadir y «punto opuesto al cenit» son lo mismo: dos nombres para el mismo lugar, no dos conceptos distintos.
Son personales: cada observador tiene los suyos. Dos personas separadas un kilómetro ya tienen cenit distinto.
Dato práctico: el Sol solo pasa por el cenit entre los trópicos. En toda España peninsular no llega nunca: en Madrid se queda en 73 grados.
Cenit y nadir: los dos polos de tu cielo
Para situar cualquier cosa en el cielo desde donde estás no hace falta nada complicado. Basta con imaginar una esfera enorme centrada en ti —la esfera celeste— y medir dos ángulos. El primero es la altura: cuántos grados por encima del horizonte está el objeto. El segundo es el azimut: hacia qué punto cardinal miras.
Con solo la altura ya tienes ubicados los tres puntos de referencia del sistema, y no hay más misterio que este:
Tu cielo, medido en grados de altura
Cenit
Justo encima de tu cabeza. La vertical hacia arriba.
todo lo que puedes ver del cielo cabe aquí
Horizonte
La línea donde el cielo toca el suelo. Separa lo visible de lo oculto.
la Tierra de por medio: 12.742 km
Nadir
Bajo tus pies, en las antípodas de tu cenit. Nunca visible.
La distancia cenital es el complemento de la altura: 90 grados menos la altura. Una estrella a 30 grados sobre el horizonte tiene 60 grados de distancia cenital.
Fíjate en el detalle importante: el horizonte parte la esfera celeste exactamente por la mitad. En cualquier momento estás viendo la mitad del cielo y la otra mitad te la tapa el planeta. El nadir es el centro geométrico de esa mitad invisible.
Tu cenit no es el mío, y además se mueve
Esta es la parte que más cuesta interiorizar: el cenit y el nadir no son lugares del universo, son direcciones desde un observador concreto. No existe «el cenit» a secas. Existe tu cenit, que depende de dónde estés parado.
Y como la Tierra rota, tu cenit va barriendo el cielo. En 24 horas recorre un círculo completo de la esfera celeste: apunta a estrellas distintas cada minuto. La estrella que ahora mismo tienes justo encima estará a más de 15 grados de allí dentro de una hora, porque el planeta gira 15 grados cada 60 minutos.
DÓNDE ESTÁ TU NADIR AHORA MISMO
Traza una línea desde tu cabeza hasta tus pies y continúala. Atraviesa la corteza, el manto, el núcleo externo, el núcleo interno y vuelve a salir por el otro lado del planeta, en tus antípodas. Si estás en Madrid, sale en el océano Pacífico, al este de Nueva Zelanda. Y sigue hasta el infinito: ese punto de la esfera celeste es tu nadir. Es, literalmente, el cenit de quien esté en tus antípodas.
Hay un truco muy antiguo que aprovecha justo esto y que puedes comprobar esta noche. Mientras todo el cielo gira, hay un punto que se queda quieto: el polo celeste norte, y muy cerca de él está la estrella Polar, a menos de un grado. Pues bien, la altura de la Polar sobre el horizonte es tu latitud. Si la ves a 40 grados, estás a 40 grados de latitud norte. Los navegantes midieron su posición así durante siglos, con un sextante y esta única regla.
¿Pasa el Sol alguna vez por tu cenit?
Esta pregunta tiene respuesta exacta, y sorprende a mucha gente: en España no ocurre nunca. Ni en pleno verano, ni al mediodía, ni en Canarias.
La razón es geométrica. El Sol nunca se aleja más de 23,44 grados del ecuador celeste, porque ese es el ángulo de inclinación del eje terrestre. Para que llegue a tu cenit, tu latitud tiene que estar dentro de esa franja: entre el trópico de Cáncer y el de Capricornio. Fuera de ahí, el Sol se queda siempre corto.
| Ciudad | Latitud | ¿El Sol llega al cenit? | Altura máxima del Sol |
|---|---|---|---|
| Quito | 0,2° S | Sí, dos veces al año | 90° |
| Bogotá | 4,7° N | Sí, dos veces al año | 90° |
| Lima | 12,0° S | Sí, dos veces al año | 90° |
| Ciudad de México | 19,4° N | Sí, dos veces al año | 90° |
| Santa Cruz de Tenerife | 28,5° N | No | 85,0° |
| Santiago de Chile | 33,4° S | No | 80,0° |
| Buenos Aires | 34,6° S | No | 78,8° |
| Madrid | 40,4° N | No | 73,0° |
| Barcelona | 41,4° N | No | 72,1° |
La cuenta es sencilla si quieres hacerla para tu ciudad: la altura máxima que alcanza el Sol en el solsticio de verano es 90 grados menos tu latitud, más 23,44. Y si el resultado te da más de 90, significa que vives en la franja tropical y el Sol te pasará por el cenit dos veces al año.
El día sin sombra
Cuando el Sol pasa exactamente por el cenit, los objetos verticales no proyectan sombra lateral: se quedan sobre su propia base. En el ecuador ocurre en los dos equinoccios, hacia el 20 de marzo y el 22 de septiembre. En el trópico de Cáncer, una sola vez al año, en el solsticio de junio. Es un fenómeno que en varias ciudades tropicales se celebra, y a quien viene de latitudes medias le resulta desconcertante verlo.
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Para qué sirve el nadir de verdad
El nadir parece un concepto decorativo —un punto que nadie puede ver—, pero tiene un uso técnico diario, solo que visto del revés. Para un satélite en órbita, el nadir es la dirección que apunta al centro de la Tierra. Es decir, hacia abajo.
De ahí viene la expresión «observación nadiral», que es cuando un satélite mira justo bajo sí mismo, en vertical. Esa geometría importa porque es la que da mejor resolución y menos deformación: al mirar de lado, cada píxel abarca más terreno y las montañas se proyectan torcidas. Los satélites meteorológicos y de teledetección se diseñan alrededor de esa idea, y sus instrumentos se describen por cuántos grados se apartan del nadir.
La otra aplicación cotidiana es el ángulo cenital solar, que es la distancia angular entre el Sol y tu cenit. De él depende cuánta energía recibe cada metro cuadrado de suelo, y por eso lo usan a diario quienes calculan instalaciones solares o modelos de clima. Cuanto más se aleja el Sol del cenit, más atmósfera atraviesa su luz y más se debilita: en el cenit cruza el mínimo de aire posible; cerca del horizonte, varias veces esa cantidad. Es la razón física de que el Sol del amanecer no queme y el de mediodía sí.
Dos palabras árabes y un error de copista
Las dos palabras vienen del árabe, y una de ellas llegó al castellano mal. Nadir procede de nazir, «el opuesto», abreviatura de una expresión que significaba «el opuesto a la dirección de la cabeza». Ese origen deja claro que el nadir se definió siempre por referencia al cenit, no al revés.
Cenit sale de samt, «dirección», de la expresión samt ar-ras, «la dirección de la cabeza». La forma que usamos hoy se explica por una confusión de copia en los manuscritos medievales, donde la m se leyó como ni. Es decir, llevamos siglos diciendo «cenit» por una errata que nadie corrigió a tiempo. La astronomía árabe medieval dejó rastro parecido en decenas de términos y en los nombres de muchas estrellas de las 88 constelaciones oficiales: Aldebarán, Betelgeuse, Rigel o Vega tienen todas ese origen.
Tres confusiones frecuentes
«Nadir» y «punto opuesto al cenit» no son dos cosas
Son exactamente el mismo punto, con dos nombres. Verás textos que los tratan como conceptos separados y les dedican secciones distintas; es un error. El nadir es, por definición, el punto diametralmente opuesto al cenit.
El cenit no es «el mediodía». En lenguaje corriente se dice que el Sol «está en su cenit» al mediodía, pero eso solo es literalmente cierto entre los trópicos y en las fechas justas. En el resto del planeta, al mediodía el Sol está en su punto más alto del día, que no es lo mismo que estar en el cenit. En Madrid, el mejor día del año se queda a 17 grados de conseguirlo.
El cenit no es un punto fijo del cielo. No hay ninguna estrella que sea «la estrella del cenit». Como el cenit se desplaza con la rotación, cada noche pasan por él objetos distintos, y qué constelaciones cruzan por tu vertical depende de tu latitud y de la época del año. Es la misma razón por la que las constelaciones que se ven cambian a lo largo del año.
Por lo demás, la zona del cenit es la mejor del cielo para observar: es donde menos atmósfera hay de por medio y donde la turbulencia distorsiona menos. Cualquier guía de astrofotografía para principiantes insiste en lo mismo: si puedes elegir, fotografía lo que esté alto. Un objeto a 20 grados del horizonte se ve notablemente peor que el mismo objeto cerca del cenit, y eso vale igual para la Luna que para una galaxia.
Y una nota de escala, para cerrar: el cenit y el nadir son direcciones locales de un planeta concreto. Desde otro punto de la estructura de la Vía Láctea no significarían nada. Son la vara de medir más humana que tiene la astronomía: arriba del todo y abajo del todo, definidos desde donde estás tú.
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Cada semana un nuevo artículo sobre astronomía y astrofísica. Sin jerga innecesaria.
Preguntas frecuentes sobre el nadir y el cenit
¿Qué es el nadir?
El punto de la esfera celeste situado en la vertical hacia abajo desde el observador, justo bajo sus pies. Está a −90 grados de altura y es el punto diametralmente opuesto al cenit. Nunca es visible, porque lo tapa la propia Tierra: hay 12.742 kilómetros de planeta de por medio.
¿Es lo mismo el nadir que el punto opuesto al cenit?
Sí, son dos nombres para el mismo punto. El nadir se define precisamente como el punto opuesto al cenit, y su nombre viene del árabe nazir, «el opuesto». No son conceptos distintos ni tienen matices que los separen.
¿Pasa el Sol por el cenit en España?
Nunca, en ningún punto del territorio. El Sol solo puede alcanzar el cenit en latitudes de hasta 23,44 grados, es decir, entre los trópicos. En Madrid, a 40,4 grados de latitud, el Sol llega como máximo a 73 grados de altura en el solsticio de junio. En Santa Cruz de Tenerife, la localidad española más cercana al trópico, se queda en 85 grados.
¿Cómo se calcula la distancia cenital?
Restando la altura del objeto a 90 grados. Una estrella que esté a 30 grados sobre el horizonte tiene una distancia cenital de 60 grados. Un objeto en el cenit tiene distancia cenital cero, y uno en el horizonte, 90 grados.
¿Tenemos todos el mismo cenit?
No. El cenit es una dirección definida desde cada observador, así que cambia con la posición: dos personas separadas por un kilómetro ya tienen cenit distinto. Además se desplaza continuamente por la rotación de la Tierra, que gira 15 grados cada hora, de modo que tu cenit apunta a estrellas diferentes a lo largo de la noche.
¿Para qué se usa el nadir en la práctica?
Sobre todo en satélites. Para un satélite, la dirección del nadir apunta al centro de la Tierra, y la observación nadiral —mirar en vertical hacia abajo— es la que ofrece mejor resolución y menos deformación de la imagen. Los instrumentos de teledetección y meteorología se especifican por cuántos grados se apartan de esa vertical.
FUENTES Y PARA SABER MÁS
— UAI: nomenclatura de coordenadas horizontales (altura, azimut, distancia cenital)
— Instituto Geográfico Nacional: oblicuidad de la eclíptica (23,44 grados) y latitudes de referencia
— NASA / Earth Observatory: geometría de observación nadiral en satélites de teledetección


