Sistema Solar
Actualizado julio 2026
Mercurio es el planeta más cercano al Sol, y sin embargo no es el más caliente del sistema solar. Es un mundo de extremos imposibles: de día su superficie alcanza los 430 °C, suficiente para fundir plomo, y de noche cae a −180 °C. En ningún otro planeta la diferencia entre el día y la noche es tan brutal. Es pequeño, gris, lleno de cráteres y esconde un secreto en su interior. Y en noviembre de 2026, una misión europea por fin se pondrá a orbitarlo.
Lo esencial
Qué es: El planeta más pequeño y más cercano al Sol, un mundo rocoso sin atmósfera apreciable.
Sus temperaturas: De +430 °C de día a −180 °C de noche, el mayor contraste del sistema solar.
Su rareza: Tiene un núcleo de hierro descomunal que ocupa la mayor parte del planeta.
Novedad: La sonda BepiColombo entrará en su órbita el 30 de noviembre de 2026.
¿Por qué Mercurio no es el planeta más caliente?
Parece de sentido común que el planeta más cercano al Sol debería ser el más caliente. Pero no lo es: ese título se lo lleva Venus, que está casi el doble de lejos. La razón es la atmósfera. Mercurio no tiene prácticamente ninguna, así que no puede retener el calor: de día se abrasa bajo el Sol, pero de noche todo ese calor escapa al espacio y la superficie se congela. Venus, en cambio, tiene una atmósfera densísima de CO₂ que atrapa el calor como un invernadero desbocado, manteniéndolo a unos 465 °C constantes, día y noche.
Así que Mercurio es el planeta de los extremos, no el del calor sostenido. Su falta de atmósfera lo convierte en un lugar de contrastes salvajes: si pusieras un pie en la zona iluminada y otro en la sombra, la diferencia de temperatura sería de cientos de grados. Es una de las lecciones más bonitas de la comparación entre planetas: la cercanía al Sol importa, pero la atmósfera importa más.
Ficha de Mercurio · espacioentrelazado.es

Un día que dura más que un año
No es casualidad que los romanos bautizaran a este planeta con el nombre de Mercurio, el mensajero de los dioses, famoso por su rapidez: es el planeta que más deprisa se mueve alrededor del Sol, a casi 48 km por segundo, y el que antes completa su órbita. Visto desde la Tierra se desplaza tan rápido entre las estrellas que aparece y desaparece del cielo del atardecer en cuestión de días. Y sin embargo, ese planeta veloz gira sobre sí mismo con una lentitud pasmosa.
Mercurio tiene una de las danzas más raras del sistema solar. Tarda 88 días terrestres en dar una vuelta al Sol (su año), pero 59 días en girar una vez sobre sí mismo. Esa relación tan peculiar (exactamente 3 giros por cada 2 vueltas al Sol) produce un efecto alucinante: un día solar completo en Mercurio, del amanecer al siguiente amanecer, dura 176 días terrestres. Es decir, en Mercurio el día dura el doble que el año. Si vivieras allí, verías salir el Sol solo una vez cada dos años mercurianos.
Y hay más rarezas en su cielo. Debido a la combinación de su órbita elíptica y su rotación, desde algunos puntos de Mercurio el Sol parece salir, detenerse, retroceder un poco y volver a avanzar. Un amanecer con marcha atrás incluida, algo que no ocurre en ningún otro planeta.
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El secreto de Mercurio: un núcleo gigante
Aquí está la mayor rareza del planeta. Mercurio tiene un núcleo de hierro descomunal: ocupa alrededor del 85% de su radio y supone la mayor parte de su masa. Ningún otro planeta rocoso tiene una proporción de núcleo tan grande; en comparación, es como si Mercurio fuera casi todo corazón metálico con una fina cáscara rocosa por encima. Esto lo convierte en el segundo planeta más denso del sistema solar, solo por detrás de la Tierra.
¿Por qué? Es un misterio que aún se debate. Una hipótesis dice que un impacto colosal en su juventud arrancó buena parte de su manto rocoso, dejándolo «pelado» y con el núcleo sobredimensionado. Ese enorme núcleo, además, le da algo insólito para un planeta tan pequeño: un campo magnético propio, débil pero real, algo que Venus o Marte no tienen. Que un mundo tan pequeño conserve un campo magnético activo es un rompecabezas: los planetas pequeños se enfrían rápido, y un núcleo frío y sólido no genera magnetismo. Que el de Mercurio siga funcionando sugiere que en su interior aún hay metal líquido en movimiento, y entender por qué es una de las grandes preguntas que intentará responder BepiColombo.
La superficie: cráteres, llanuras y acantilados
A primera vista, Mercurio se parece muchísimo a la Luna: gris, sin aire y cubierto de cráteres que se han conservado durante miles de millones de años, porque sin atmósfera nada los borra. Su rasgo más impresionante es la cuenca Caloris, un cráter de impacto gigantesco de unos 1.500 km de diámetro, uno de los mayores del sistema solar. El choque que lo creó fue tan brutal que las ondas sísmicas se propagaron por todo el planeta y levantaron un terreno caótico justo en las antípodas del impacto.
Pero Mercurio tiene algo que la Luna no: enormes acantilados llamados escarpes, que recorren su superficie durante cientos de kilómetros. Se formaron porque el planeta se encogió. Al enfriarse su gigantesco núcleo a lo largo de eones, todo Mercurio se contrajo varios kilómetros, y su corteza se arrugó como la piel de una manzana vieja. Es el único planeta que sabemos que ha menguado de tamaño de forma tan visible, y podría seguir haciéndolo hoy.
¿Hay hielo en el planeta más caliente?
Suena a contradicción, pero sí. En el fondo de algunos cráteres de los polos de Mercurio, la luz del Sol nunca llega: son zonas en sombra permanente. Y allí, pese a estar en el planeta más cercano al Sol, hace tanto frío que se ha detectado hielo de agua. Es exactamente el mismo fenómeno que ocurre en los cráteres oscuros de la Luna: sin atmósfera que redistribuya el calor, la sombra es un congelador eterno a pocos metros de una superficie abrasadora.
BepiColombo: la misión que llega en 2026
Mercurio es sorprendentemente difícil de visitar. Al estar tan cerca del Sol, cualquier nave que se dirija hacia él es acelerada por la enorme gravedad solar, así que frenar para entrar en órbita es todo un reto de ingeniería. Solo dos misiones lo han estudiado de cerca: la Mariner 10 en los años 70 y la MESSENGER de la NASA, que lo orbitó entre 2011 y 2015 y lo cartografió por completo.
Ahora le toca a BepiColombo, una misión conjunta de la agencia europea (ESA) y la japonesa (JAXA). Lleva años acercándose con una serie de maniobras y sobrevuelos, y tras un pequeño problema en su propulsión, su entrada en órbita alrededor de Mercurio está prevista para el 30 de noviembre de 2026. A partir de ahí estudiará el planeta con un detalle sin precedentes: su enorme núcleo, su campo magnético, su hielo polar y esa superficie de contrastes imposibles. Es uno de los eventos astronómicos más esperados de finales de 2026.
Cómo ver Mercurio: el planeta más esquivo
Aunque es perfectamente visible a simple vista, Mercurio es el planeta más difícil de observar, y hay una razón poética: está tan pegado al Sol que casi siempre queda oculto por su resplandor. Solo se deja ver durante breves ventanas, muy bajo en el horizonte, justo después del atardecer o justo antes del amanecer, y nunca en un cielo del todo oscuro.
Cuenta una leyenda astronómica que el propio Copérnico, que dedicó su vida a estudiar los cielos, se lamentó en su lecho de muerte de no haber logrado ver nunca Mercurio, tapado siempre por la bruma del horizonte. Sea cierto o no, ilustra bien lo escurridizo que es. Si alguna vez consigues distinguir ese punto brillante y fugaz sobre el horizonte al anochecer, estarás viendo el planeta que dio esquinazo a uno de los mayores astrónomos de la historia.
Hay una forma especial y rarísima de «ver» Mercurio: los tránsitos. De vez en cuando, Mercurio pasa justo por delante del disco del Sol visto desde la Tierra, y se le puede observar (siempre con filtros solares seguros, nunca a ojo desnudo) como un diminuto punto negro cruzando lentamente la cara del Sol. Ocurre solo unas 13 o 14 veces por siglo. Es el mismo fenómeno del tránsito que usamos para descubrir planetas alrededor de otras estrellas, pero aquí en casa, con un planeta que podemos ver con nuestros propios instrumentos.
Lo que todavía no sabemos
A pesar de las misiones, Mercurio guarda secretos. No entendemos del todo por qué su núcleo es tan desproporcionado, ni por qué mantiene un campo magnético siendo tan pequeño (debería haberse enfriado y «apagado» hace eones). Tampoco sabemos con certeza cuánto hielo hay en sus polos ni de dónde salió exactamente. BepiColombo pretende responder a muchas de estas preguntas. El planeta más pequeño y más ignorado del sistema solar podría ser, en realidad, uno de los que más tienen que enseñarnos sobre cómo se formaron los mundos rocosos, incluida la Tierra.
Durante siglos, Mercurio fue poco más que un punto veloz y esquivo que casi nadie se molestaba en mirar. Hoy empezamos a verlo como lo que realmente es: un mundo extremo y contradictorio, un planeta que funde plomo de día y guarda hielo de noche, casi todo núcleo metálico, que se encoge y conserva un magnetismo imposible. Cuando BepiColombo llegue a finales de 2026, es muy probable que el pequeño Mercurio pase de ser el planeta olvidado a uno de los más fascinantes de todo el sistema solar.
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Preguntas frecuentes
¿Por qué Mercurio no es el planeta más caliente si es el más cercano al Sol?
Porque no tiene atmósfera que retenga el calor. De día se abrasa, pero de noche el calor escapa al espacio y se congela. El planeta más caliente es Venus, que pese a estar más lejos tiene una densa atmósfera de CO₂ que atrapa el calor por efecto invernadero.
¿Qué temperatura hace en Mercurio?
De día su superficie alcanza unos +430 °C (suficiente para fundir plomo) y de noche baja hasta −180 °C. Es el mayor contraste de temperatura entre el día y la noche de todo el sistema solar, debido a su falta de atmósfera.
¿Cuánto dura un día en Mercurio?
Un día solar completo (de un amanecer al siguiente) dura 176 días terrestres, el doble que su año, que es de 88 días. Mercurio gira muy despacio sobre sí mismo: exactamente 3 veces por cada 2 vueltas al Sol.
¿Hay agua en Mercurio?
Sí, en forma de hielo en el fondo de cráteres polares que nunca reciben luz solar. Aunque parezca imposible en el planeta más cercano al Sol, esas zonas en sombra permanente están tan frías que el hielo se conserva.
¿Qué misión va a estudiar Mercurio?
BepiColombo, una misión conjunta de la ESA y la JAXA, cuya entrada en órbita alrededor de Mercurio está prevista para el 30 de noviembre de 2026. Estudiará su núcleo, su campo magnético y su hielo polar con un detalle sin precedentes.
FUENTES Y PARA SABER MÁS
— NASA: Mercury / MESSENGER (science.nasa.gov/mercury)
— ESA: Misión BepiColombo (esa.int/Science_Exploration/Space_Science/BepiColombo)
— NASA/JHU APL/Carnegie Institution: datos de la sonda MESSENGER







