Exoplanetas

Zona de habitabilidad: qué es y por qué Marte está dentro

La zona habitable del Sol va de 0,95 a 1,67 UA, así que Marte está dentro y es un desierto helado. Por qué hace falta, por qué no basta y dónde buscamos.

Manuel Sánchez Ruiz Publicado el 14 de septiembre de 2026 11 min de lectura
zona de habitabilidad - Espacio Entrelazado
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En este artículo
  1. Qué es exactamente la zona de habitabilidad
  2. La zona habitable cambia según la estrella
  3. Venus y Marte: los dos vecinos que lo demuestran
  4. Los exoplanetas en zona habitable que más se citan
  5. Qué ha averiguado el James Webb en 2025 y 2026
  6. La zona habitable que no está donde la buscamos
  7. Lo que todavía no sabemos
  8. Preguntas frecuentes sobre la zona de habitabilidad
  9. ¿Qué es la zona de habitabilidad?
  10. ¿Dónde está la zona de habitabilidad del Sol?
  11. ¿Estar en la zona habitable garantiza que haya vida?
  12. ¿Cuántos exoplanetas hay en zona habitable?
  13. ¿Puede haber vida fuera de la zona de habitabilidad?
  14. ¿Se ha detectado vida en algún exoplaneta?

La zona de habitabilidad del Sol va aproximadamente de 0,95 a 1,67 unidades astronómicas. Coge una calculadora: Marte orbita a 1,52. Es decir, Marte está dentro de la zona habitable y es un desierto helado sin agua líquida en superficie ni atmósfera digna de ese nombre. Ese es el dato que hay que tener en la cabeza antes de leer cualquier titular sobre un planeta «en zona habitable»: estar dentro es un requisito, no una promesa.

LO ESENCIAL

Qué es: la franja de distancias alrededor de una estrella donde un planeta rocoso con atmósfera podría tener agua líquida en la superficie.

La del Sol: entre unas 0,95 y 1,67 UA según el cálculo más usado. Venus se queda fuera por dentro; la Tierra está en 1,00; Marte, dentro y muerto.

Depende de la estrella: alrededor de una enana roja la zona está a menos de 0,1 UA, más cerca que Mercurio del Sol, con todos los problemas que eso trae.

Cuántos candidatos hay: de los 6.333 exoplanetas confirmados en julio de 2026, un trabajo publicado en marzo de 2026 seleccionó 45 mundos rocosos como los más prometedores.

Qué es exactamente la zona de habitabilidad

Es una franja de distancias, no una región mágica. Demasiado cerca de la estrella, cualquier agua se evapora y el vapor —que es un gas de efecto invernadero potentísimo— dispara la temperatura en un bucle sin retorno. Demasiado lejos, el agua se congela de forma permanente. En medio queda un anillo donde un planeta rocoso con una atmósfera razonable podría mantener océanos.

En inglés se la llama Goldilocks zone, por el cuento de Ricitos de Oro: ni demasiado caliente, ni demasiado frío. La comparación es simpática y engañosa a partes iguales, porque sugiere que dentro de la franja todo va bien, y ya hemos visto que no.

¿Por qué el agua líquida y no otra cosa?

No es chovinismo terrestre, o no solo. El agua es un disolvente excepcional: mantiene disueltas muchísimas sustancias a la vez, lo que permite que ocurran reacciones complejas en el mismo sitio. Además es líquida en un rango amplio de temperaturas y, rareza notable, su forma sólida flota, así que un océano se congela por arriba y protege lo de abajo. Podría haber química compleja en otros disolventes —el amoniaco o el metano líquido se proponen a menudo—, pero el agua es la única que sabemos que funciona, y buscar lo que conoces es más eficiente que buscar lo que imaginas.

La zona habitable cambia según la estrella

Una estrella grande y caliente calienta desde mucho más lejos; una pequeña y fría necesita tener a sus planetas casi encima. Como la mayoría de las estrellas de la galaxia son enanas rojas, la mayor parte de las zonas habitables del universo son diminutas y están pegadas a su estrella.

DÓNDE CAE LA ZONA HABITABLE SEGÚN LA ESTRELLA

Distancia a la estrella en unidades astronómicas, a escala

0 0,5 UA 1,0 1,5 2,0 El Sol, tipo G Venus Tierra Marte 0,95 a 1,67 UA Estrella naranja, tipo K 0,5 a 0,9 UA Enana roja, tipo M (como TRAPPIST-1) 0,02 a 0,05 UA más cerca que Mercurio del Sol, y ese año dura días

Los límites son los del cálculo conservador más citado y varían según el modelo de atmósfera que se suponga. espacioentrelazado.es

Esa cercanía trae dos problemas serios. El primero es el acoplamiento de marea: a esas distancias, la gravedad de la estrella frena la rotación del planeta hasta que le muestra siempre la misma cara. Un hemisferio en día perpetuo, otro en noche eterna, y todo lo interesante ocurriendo en la franja del amanecer. El segundo son las fulguraciones: las enanas rojas son estrellas irritables que lanzan llamaradas capaces de arrancarle la atmósfera a un planeta cercano a lo largo de miles de millones de años.

Venus y Marte: los dos vecinos que lo demuestran

No hace falta salir del sistema solar para ver por qué la zona habitable no basta. Tenemos los dos ejemplos al lado.

Venus fotografiado por la Mariner 10 en 1974, envuelto en su capa global de nubes de ácido sulfúrico
Venus visto por la sonda Mariner 10 los días 7 y 8 de febrero de 1974, cuando se alejaba camino de Mercurio. Es un compuesto en falso color hecho con filtros naranja y ultravioleta. Las nubes que se ven están a unos 60 km de altura y son de ácido sulfúrico, no de agua. — Crédito: NASA/JPL-Caltech

Venus orbita a 0,72 UA, justo fuera del límite interior. Es casi gemelo de la Tierra en tamaño y masa, y probablemente tuvo océanos. Hoy su superficie está a 465 grados, con una presión 92 veces la terrestre y lluvia de ácido sulfúrico que se evapora antes de tocar el suelo. Es el retrato del efecto invernadero desbocado, y ocurrió por estar un 28% más cerca del Sol que nosotros.

Marte está en 1,52 UA, dentro de la zona. Y sin embargo perdió casi toda su atmósfera. El motivo no tiene nada que ver con la distancia: es que Marte es pequeño, con un 11% de la masa terrestre. Su núcleo se enfrió, perdió el campo magnético que lo protegía y el viento solar fue arrancándole el aire durante miles de millones de años. La zona habitable no dice nada sobre el tamaño del planeta, ni sobre su campo magnético, ni sobre su geología. Solo sobre la distancia.

6.333

exoplanetas confirmados a 30 de julio de 2026

De todos ellos, 45 se han seleccionado como los mejores candidatos rocosos

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Los exoplanetas en zona habitable que más se citan

De los 6.333 exoplanetas confirmados, unas decenas están en la zona habitable de su estrella y son lo bastante pequeños como para ser rocosos. En marzo de 2026, un equipo de la Universidad de Cornell publicó una criba que dejó 45 mundos como los más prometedores, y 24 en una versión más estricta del criterio.

PlanetaDistanciaSu estrellaEl pero
Próxima b4,2 años luzEnana rojaFulguraciones brutales de su estrella
TRAPPIST-1e40 años luzEnana roja ultrafríaAún no sabemos si conserva atmósfera
Teegarden b12 años luzEnana roja tranquilaNo transita: no podemos ver su atmósfera
Kepler-62e1.200 años luzNaranja, tipo KDemasiado lejos para estudiarlo en detalle
Kepler-452b1.800 años luzParecida al SolPuede que sea más minineptuno que roca

Los tres primeros están cerca y por eso importan. Próxima b es el planeta en zona habitable más cercano que existe, orbitando la estrella vecina del Sol. El sistema de TRAPPIST-1 tiene siete planetas del tamaño de la Tierra y varios en la franja templada, y por eso es el objetivo favorito del James Webb. Teegarden b tiene una de las puntuaciones de similitud con la Tierra más altas del catálogo. Y de los lejanos, el lejano Kepler-62e fue uno de los primeros que hizo sospechar que estos mundos son comunes.

Qué ha averiguado el James Webb en 2025 y 2026

Estar en la zona habitable se decide con una calculadora. Saber si un planeta tiene atmósfera, no: hay que atrapar la luz de la estrella que atraviesa esa atmósfera durante un tránsito y descomponerla. Es lo más difícil que hace hoy la astronomía, y ahí es donde se está jugando el asunto.

En septiembre de 2025 se publicaron las observaciones del Webb sobre TRAPPIST-1e, el planeta más prometedor del sistema. El resultado fue honesto y frustrante: los datos descartan una atmósfera parecida a la de Venus o a la de Marte, y también las ricas en hidrógeno con trazas de metano; permiten una atmósfera rica en nitrógeno como la terrestre; y no distinguen entre eso y no tener atmósfera ninguna. El problema dominante es la contaminación de la propia estrella, cuyas manchas imitan señales atmosféricas. Harán falta muchos más tránsitos.

La lección de K2-18b

En abril de 2025, un equipo anunció indicios de sulfuro de dimetilo en la atmósfera de K2-18b, una molécula que en la Tierra produce sobre todo el plancton. Los titulares hablaron de la mayor pista de vida extraterrestre jamás encontrada.

Un año y medio después, el globo se ha desinflado. Un análisis dirigido por la NASA sitúa la señal en unas 2,7 sigma, muy por debajo de las 5 que se exigen para dar algo por detectado, y varios equipos independientes no encuentran evidencia estadísticamente significativa. Además se ha detectado sulfuro de dimetilo en cometas, donde no hay plancton: la molécula también se fabrica sin vida. Lo que sí queda confirmado es que K2-18b tiene agua y una atmósfera compleja, que no es poco.

La zona habitable que no está donde la buscamos

Hay una trampa en toda la definición: presupone que el calor viene de la estrella. En el sistema solar, los océanos de agua líquida más grandes que conocemos no están en ningún planeta de la zona habitable, sino muchísimo más lejos, bajo el hielo de lunas que orbitan gigantes gaseosos.

Europa, luna de Júpiter, y Encélado, de Saturno, tienen agua líquida bajo una corteza helada porque la gravedad de su planeta las amasa y las calienta por fricción. Encélado lo demostró de la forma más directa posible: expulsa chorros de agua salada al espacio por su polo sur, y la sonda Cassini los atravesó y los analizó. Ninguna de las dos está ni remotamente en la zona habitable del Sol.

Eso obliga a hablar de una zona habitable «extendida», y cambia bastante las cuentas de cuántos sitios habitables puede haber en la galaxia. Es uno de los factores que complica cualquier estimación del tipo de las que discutimos en la paradoja de Fermi, y una de las razones por las que la astrobiología mira tanto hacia dentro del sistema solar como hacia fuera.

Lo que todavía no sabemos

No sabemos si los planetas de las enanas rojas conservan atmósfera. Es la pregunta más importante del campo, porque tres de cada cuatro estrellas de la galaxia son enanas rojas: si sus planetas quedan pelados por las fulguraciones, la cantidad de sitios habitables se desploma. El Webb lleva tres años atacando esa pregunta y todavía no hay respuesta clara.

Tampoco sabemos dónde poner los límites exactos de la franja. Las cifras de 0,95 y 1,67 UA dependen de qué atmósfera supongas, de la cantidad de nubes y de si el planeta rota deprisa o despacio. Distintos modelos dan bordes distintos, y por eso conviene desconfiar de cualquier titular que hable de un planeta «justo en el borde» de la zona habitable: ese borde es difuso por construcción.

Y no sabemos, sobre todo, si estar en el sitio adecuado con el agua adecuada basta para que empiece la vida. Tenemos exactamente un caso conocido, y con un solo dato no se hace estadística. Lo que sí hay son formas de buscar, y el estado de esa búsqueda lo repasamos en la búsqueda de vida extraterrestre. Todo lo publicado sobre otros mundos está en la sección de exoplanetas de Espacio Entrelazado.

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Preguntas frecuentes sobre la zona de habitabilidad

¿Qué es la zona de habitabilidad?

Es la franja de distancias alrededor de una estrella donde un planeta rocoso con atmósfera podría mantener agua líquida en su superficie. Más cerca, el agua se evapora y dispara un efecto invernadero desbocado; más lejos, se congela de forma permanente. También se la llama zona de Goldilocks o de Ricitos de Oro.

¿Dónde está la zona de habitabilidad del Sol?

Según el cálculo conservador más citado, entre unas 0,95 y 1,67 unidades astronómicas. La Tierra está en 1,00. Venus, en 0,72, queda fuera por el lado caliente. Marte, en 1,52, está dentro y aun así es un desierto helado, porque perdió su atmósfera por ser pequeño y quedarse sin campo magnético.

¿Estar en la zona habitable garantiza que haya vida?

No. Es una condición necesaria pero no suficiente. La zona habitable solo tiene en cuenta la distancia a la estrella: no dice nada sobre si el planeta tiene atmósfera, campo magnético, la masa adecuada o la química necesaria. Marte, dentro de la zona del Sol, es el mejor recordatorio.

¿Cuántos exoplanetas hay en zona habitable?

De los 6.333 exoplanetas confirmados a julio de 2026, unas decenas están en la zona habitable y son suficientemente pequeños para ser rocosos. Un trabajo publicado en marzo de 2026 seleccionó 45 mundos rocosos como los candidatos más prometedores, y 24 aplicando un criterio más estricto.

¿Puede haber vida fuera de la zona de habitabilidad?

Sí, y en el sistema solar los mejores candidatos están precisamente fuera. Europa, luna de Júpiter, y Encélado, de Saturno, tienen océanos de agua líquida bajo el hielo, calentados por la fricción de las mareas gravitatorias de su planeta, no por el Sol. Encélado incluso expulsa chorros de agua salada que la sonda Cassini pudo analizar.

¿Se ha detectado vida en algún exoplaneta?

No. El caso más comentado fue el del sulfuro de dimetilo en K2-18b anunciado en 2025, pero análisis posteriores lo sitúan en unas 2,7 sigma, lejos de las 5 exigidas, y esa molécula también se ha encontrado en cometas, donde no hay biología. Del planeta más prometedor, TRAPPIST-1e, todavía no sabemos siquiera si tiene atmósfera.

FUENTES Y PARA SABER MÁS

— NASA Exoplanet Archive, recuento de planetas confirmados (exoplanetarchive.ipac.caltech.edu)

Probing the limits of habitability: a catalogue of rocky exoplanets in the habitable zone, Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (2026)

JWST-TST DREAMS: NIRSpec/PRISM Transmission Spectroscopy of the Habitable Zone Planet TRAPPIST-1 e, ApJL (2025)

— Planetary Habitability Laboratory, Universidad de Puerto Rico en Arecibo: Habitable Worlds Catalog (phl.upr.edu/hwc)

— NASA/JPL-Caltech: imagen de Venus tomada por la Mariner 10 (photojournal.jpl.nasa.gov)

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