Cosmología

El destino final del universo: frío eterno o colapso

Durante 25 años el final era el frío eterno. DESI ha reabierto el colapso, y un cálculo de 2025 le pone fecha: dentro de 20.000 millones de años.

Manuel Sánchez Ruiz Publicado el 19 de septiembre de 2026 10 min de lectura
destino final del universo - Espacio Entrelazado
destino final del universo - Espacio Entrelazado
En este artículo
  1. Todo se reduce a una pregunta sobre la energía oscura
  2. El Big Freeze: apagarse muy despacio
  3. El Big Rip: el final que sí sería espectacular
  4. Y de repente, el Big Crunch vuelve a la mesa
  5. Lo que todavía no sabemos
  6. Preguntas frecuentes sobre el fin del universo
  7. ¿Cómo terminará el universo?
  8. ¿Qué es la muerte térmica del universo?
  9. ¿Cuándo se apagará la última estrella?
  10. ¿Es cierto que el universo colapsará dentro de 20.000 millones de años?
  11. ¿Los agujeros negros duran para siempre?
  12. ¿Puede el universo volver a empezar?

Durante un cuarto de siglo, el destino final del universo parecía resuelto: expansión eterna, estrellas que se apagan una a una y un frío absoluto que dura para siempre. Aburrido, pero sólido. Y entonces llegaron los datos del instrumento DESI y volvieron a abrir una puerta que se daba por cerrada. Si la energía oscura se está debilitando —y la evidencia va ya por 4,2 sigma—, el universo podría dejar de expandirse y volver a caer sobre sí mismo. Un cálculo publicado en octubre de 2025 se atreve incluso con la fecha: el colapso llegaría dentro de unos 20.000 millones de años.

LO ESENCIAL

De qué depende todo: del comportamiento de la energía oscura. Si es constante, frío eterno; si se refuerza, desgarro; si se debilita, colapso.

El favorito hasta hace poco: el Big Freeze o muerte térmica. Las últimas estrellas se apagarían dentro de unos 100 billones de años.

Lo que ha cambiado: DESI ve indicios de que la energía oscura no es constante, con una significación del 99,995%. Aún por debajo del listón de 5 sigma.

Escala de tiempo: hablamos de plazos tan largos que la vida del Sol, 10.000 millones de años, es un parpadeo dentro de ellos.

Todo se reduce a una pregunta sobre la energía oscura

El universo se expande, y desde 1998 sabemos que esa expansión se está acelerando. Lo que la acelera es la energía oscura, que supone en torno al 68% del contenido del cosmos y de la que no sabemos prácticamente nada salvo su efecto.

Toda la cuestión del final se reduce a una sola pregunta: ¿cambia con el tiempo? Los cosmólogos la resumen en un parámetro llamado w, que compara la presión de la energía oscura con su densidad. Si vale exactamente −1, la energía oscura es una constante y no varía nunca. Si es menor que −1, se refuerza. Si es mayor, se debilita. Tres respuestas, tres finales completamente distintos.

FinalRequiere que la energía oscura…Qué ocurre
Big Freezese mantenga constanteExpansión eterna, todo se apaga y se enfría
Big Ripse refuerce con el tiempoGalaxias, estrellas y átomos se desgarran
Big Crunchse debilite o cambie de signoLa expansión se frena, se invierte y todo colapsa
Big Bouncese debilite, más física nuevaEl colapso rebota y arranca otro universo

El Big Freeze: apagarse muy despacio

Es el escenario que casi todos los libros de texto dan por bueno, y no tiene nada de dramático: consiste en que no pasa nada, durante muchísimo tiempo. El universo sigue expandiéndose, el gas se agota, dejan de nacer estrellas y las que hay recorren su ciclo de vida hasta apagarse por orden. Al final queda un espacio inmenso, oscuro y a temperatura casi cero.

EL FUTURO LEJANO, SI GANA EL FRÍO

La escala es logarítmica: cada peldaño multiplica al anterior, no le suma

HOY · 13.800 millones de años Nacen estrellas, hay galaxias, hay luz 10 elevado a 14 años Se apaga la última estrella. Empieza la era oscura 10 elevado a 20 años Los planetas se sueltan de sus estrellas muertas 10 elevado a 67 años Se evaporan los agujeros negros de masa estelar 10 elevado a 100 años Se evapora el último agujero negro supermasivo A partir de ahí: nada, para siempre

Un 10 elevado a 100 es un 1 seguido de cien ceros. La edad actual del universo, 1,38 seguido de diez ceros, no llega ni a redondeo. espacioentrelazado.es

La parte más contraintuitiva de esa cronología es la última. Los agujeros negros tampoco son eternos: Stephen Hawking demostró en 1974 que emiten una radiación muy débil y acaban evaporándose. Cuanto más masivos, más tardan. Uno del tamaño del Sol necesitaría del orden de 10 elevado a 67 años; uno supermasivo, hasta 10 elevado a 100. Serán los últimos objetos que queden, y cuando el último se apague no quedará nada capaz de hacer nada.

Por qué se llama «muerte térmica» si hace frío

El nombre despista. No se refiere al calor sino al equilibrio: llega un punto en que todo está a la misma temperatura y ya no hay diferencias que aprovechar. Y sin diferencias no puede ocurrir nada, porque cualquier proceso —una reacción química, una estrella, un pensamiento— necesita un desnivel de energía. El universo no se apaga por falta de energía, sino porque queda repartida de forma perfectamente uniforme.

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El Big Rip: el final que sí sería espectacular

Este escenario exige que la energía oscura se refuerce con el tiempo. Si eso ocurre, la expansión no solo continúa: se vuelve tan violenta que empieza a ganar a las demás fuerzas, y lo hace por orden de tamaño.

Primero se disgregarían los cúmulos de galaxias. Después, cada galaxia se desharía y sus estrellas quedarían dispersas. Meses antes del final, los sistemas planetarios se desmontarían: los planetas saldrían despedidos de sus órbitas. Luego se desharían las propias estrellas y los planetas, y en los últimos instantes la expansión superaría incluso a la fuerza que mantiene unidos los átomos. Todo terminaría separado de todo, incluidas las partículas.

Es el final más cinematográfico y también el que peor lo tiene ahora mismo: los datos apuntan justo en la dirección contraria, hacia una energía oscura que se debilita en lugar de reforzarse.

Y de repente, el Big Crunch vuelve a la mesa

El colapso final fue la hipótesis dominante en los años setenta y ochenta, y quedó descartada en 1998 al descubrirse la aceleración. Volvió al cajón durante veinticinco años. Lo ha sacado de ahí el DESI, un instrumento del observatorio Kitt Peak que está midiendo el desplazamiento al rojo de decenas de millones de galaxias para reconstruir cómo ha ido cambiando el ritmo de expansión.

Su segunda entrega de datos, publicada en marzo de 2025, reforzó un resultado que ya había asomado el año anterior: los datos encajan mejor con una energía oscura que cambia con el tiempo y se está debilitando que con una constante. La significación llegó al 99,995%, unas 4,2 sigma. El Dark Energy Survey, un proyecto independiente en Chile, ve lo mismo con 3,2 sigma.

4,2 sigma

de evidencia de que la energía oscura no es constante

En física se exigen 5 sigma para dar algo por descubierto. Todavía no llega

Si eso se confirma, la expansión acabaría frenándose. Y en octubre de 2025, un equipo formado por Hoang Nhan Luu, Yu-Cheng Qiu y Henry Tye —del Centro de Física de Donostia, la Universidad Jiao Tong de Shanghái y Cornell— publicó en el Journal of Cosmology and Astroparticle Physics un cálculo con números concretos. Su modelo propone una partícula muy ligera que se comportó como una constante cosmológica al principio y ya no lo hace, y de ahí sale una cronología: el universo seguiría expandiéndose unos 11.000 millones de años más, alcanzaría su tamaño máximo y empezaría a encogerse hasta colapsar dentro de unos 20.000 millones de años. Vida total: unos 33.000 millones. Estaríamos aproximadamente en la mitad.

Cómo leer ese titular

«El universo morirá dentro de 20.000 millones de años» circuló mucho, y conviene poner el asterisco: es la consecuencia de un modelo concreto aplicado a unos datos que aún no alcanzan el umbral de descubrimiento. Si la energía oscura resulta ser constante después de todo, ese cálculo se queda sin base y volvemos al frío eterno. Lo honesto es decir que el Big Crunch ha pasado de estar descartado a ser una posibilidad seria, que no es lo mismo que ser el favorito.

Hay una variante que va un paso más allá: si el colapso terminara en un rebote en lugar de en un punto, el universo podría reiniciarse una y otra vez. Esa idea tiene su propio artículo, la teoría del universo oscilante, y su propio problema: nadie sabe qué física haría rebotar una singularidad.

Lo que todavía no sabemos

No sabemos qué es la energía oscura, y sin eso ninguna predicción del final es más que una extrapolación. Podría ser la energía del vacío, un campo dinámico o una señal de que la gravedad no funciona como creemos a escalas enormes. Cada respuesta lleva a un final distinto.

Tampoco sabemos si el protón es estable. Varias teorías predicen que se desintegra con una vida media enorme, superior a 10 elevado a 34 años, y los experimentos solo han conseguido poner cotas: nunca se ha visto uno decaer. Si decae, toda la materia se evaporará mucho antes de la era de los agujeros negros; si no, los restos fríos de las estrellas seguirán ahí durante escalas de tiempo inimaginables.

Y hay un límite de principio: cualquier afirmación sobre el destino del universo supone que las leyes que medimos aquí y ahora valen en todas partes y para siempre. Es una suposición razonable y es la única que podemos hacer, pero no deja de ser una suposición. Para lo que sí sabemos del principio de la historia está qué fue el Big Bang; para lo que podemos ver de él, el universo observable; y para la geometría de la que depende parte de esto, qué forma tiene el universo. Todo lo publicado está en la sección de cosmología de Espacio Entrelazado.

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Preguntas frecuentes sobre el fin del universo

¿Cómo terminará el universo?

Depende de cómo se comporte la energía oscura. Si se mantiene constante, el final es el Big Freeze: expansión eterna hasta que todo se apaga y se enfría. Si se refuerza, el Big Rip desgarraría hasta los átomos. Si se debilita, la expansión se frenaría y el universo colapsaría en un Big Crunch. Los datos recientes apuntan a esta tercera opción, aunque sin confirmar.

¿Qué es la muerte térmica del universo?

El estado final en el que todo alcanza la misma temperatura y ya no quedan diferencias de energía que aprovechar. Sin desniveles no puede ocurrir ningún proceso, ni químico ni biológico. El nombre despista: no se apaga por falta de energía, sino porque queda repartida de forma perfectamente uniforme.

¿Cuándo se apagará la última estrella?

En el escenario de expansión eterna, dentro de unos 10 elevado a 14 años, es decir, unos 100 billones. Para entonces se habrá agotado el gas del que nacen estrellas nuevas y las enanas rojas, que son las más longevas, habrán consumido su combustible. Después empieza una era oscura dominada por restos estelares.

¿Es cierto que el universo colapsará dentro de 20.000 millones de años?

Es el resultado de un modelo concreto publicado en octubre de 2025 por investigadores de Donostia, Shanghái y Cornell, basado en los datos de DESI y del Dark Energy Survey. Su cronología da unos 11.000 millones de años más de expansión y un colapso hacia los 20.000 millones. Depende de que la energía oscura se esté debilitando de verdad, algo que aún no alcanza el umbral de 5 sigma.

¿Los agujeros negros duran para siempre?

No. Hawking demostró en 1974 que emiten una radiación muy tenue y acaban evaporándose. Cuanto más masivos, más tardan: uno de masa solar necesitaría del orden de 10 elevado a 67 años y uno supermasivo hasta 10 elevado a 100. Serían los últimos objetos que quedaran en un universo en expansión eterna.

¿Puede el universo volver a empezar?

Es la idea del Big Bounce: que un colapso terminara en un rebote en lugar de en una singularidad, dando lugar a un ciclo indefinido. Es una posibilidad teórica sin respaldo observacional, y su problema principal es que nadie sabe qué física haría rebotar una singularidad en vez de detenerse ahí.

FUENTES Y PARA SABER MÁS

— DESI Collaboration: resultados cosmológicos de la segunda entrega de datos, DR2 (desi.lbl.gov, marzo de 2025)

— Luu, H. N., Qiu, Y.-C. y Tye, H.: The Lifespan of our Universe, Journal of Cosmology and Astroparticle Physics (2025)

— Dark Energy Survey: análisis combinados de BAO, supernovas y fondo cósmico

— Hawking, S.: Black hole explosions?, Nature 248 (1974)

— Adams, F. y Laughlin, G.: A dying universe: the long-term fate and evolution of astrophysical objects, Reviews of Modern Physics 69 (1997)

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