
En este artículo
- Las cuatro visitas, una por una
- Pioneer 11: la exploradora que iba a otro sitio
- Las Voyager y la decisión que separó sus destinos
- Cassini: trece años y un final planificado
- Las cuatro misiones comparadas
- Por qué solo cuatro: el problema no es el interés, es el plutonio
- Dragonfly: un dron que volará por Titán
- Lo que se queda sin respuesta hasta 2034
- Preguntas frecuentes sobre las misiones a Saturno
- ¿Cuántas naves han llegado a Saturno?
- ¿Hay alguna nave en Saturno ahora mismo?
- ¿Por qué se han enviado tan pocas misiones a Saturno?
- ¿Qué es la misión Dragonfly?
- ¿Por qué la Voyager 1 no visitó Urano ni Neptuno?
- ¿Se podría colonizar Saturno?
En casi setenta años de exploración espacial, solo cuatro naves han llegado a Saturno. Tres pasaron de largo en los años setenta y ochenta y una se quedó trece años. Desde que Cassini se desintegró a propósito en su atmósfera el 15 de septiembre de 2017, no hay absolutamente nadie allí, y no lo habrá hasta 2034. Diecisiete años sin ojos en el planeta más espectacular del sistema solar, y el motivo de fondo no es que no interese: es que falta plutonio.
Lo esencial
Cuántas han ido: cuatro. Pioneer 11 (1979), Voyager 1 (1980), Voyager 2 (1981) y Cassini-Huygens (2004-2017).
Cuántas se quedaron: una. Las otras tres fueron sobrevuelos de unos días.
Qué viene: Dragonfly, un dron nuclear que volará por Titán. Despega en julio de 2028 y llega en 2034.
Por qué tan pocas: a esa distancia los paneles solares no dan energía suficiente, y el combustible nuclear que hace falta escasea desde hace décadas.
Las cuatro visitas, una por una
Todo lo que ha visitado Saturno, en orden
Pioneer 11
La primera, y casi por accidente
Se diseñó para Júpiter. Al salir bien, usaron su gravedad para mandarla a Saturno. Primeras imágenes de cerca y descubrimiento de un anillo nuevo.
Voyager 1
La que sacrificó el resto del viaje
Para pasar cerca de Titán tuvo que salirse del plano de los planetas. Esa decisión le impidió visitar Urano y Neptuno.
Voyager 2
La que sí siguió
Al no desviarse hacia Titán pudo continuar y es, todavía hoy, la única nave que ha visitado Urano y Neptuno.
Cassini
La única que se quedó
Trece años en órbita. Soltó la sonda Huygens sobre Titán y descubrió los géiseres de Encélado.
Dragonfly
La próxima, si nada se tuerce
Un dron de ocho rotores que volará de un sitio a otro por la superficie de Titán. Despega en julio de 2028.
Entre la salida de Cassini y la llegada de Dragonfly hay un hueco de diecisiete años sin ninguna nave en el sistema de Saturno.
Pioneer 11: la exploradora que iba a otro sitio
La primera nave que vio Saturno de cerca no estaba planeada para ir allí. Pioneer 11 se lanzó en 1973 como gemela de la sonda Pioneer 10, con Júpiter como objetivo. Cuando su hermana demostró que se podía atravesar el cinturón de asteroides y sobrevivir a la radiación joviana, los responsables se envalentonaron: usaron la gravedad de Júpiter para lanzarla al otro extremo del sistema solar.
Llegó el 1 de septiembre de 1979. Pasó a unos 21.000 kilómetros de las nubes, envió las primeras imágenes cercanas del planeta y descubrió un anillo que nadie había visto desde la Tierra. También sirvió de explorador: comprobó que la zona por la que después pasarían las Voyager no era peligrosa. Fue una misión barata que rindió mucho más de lo que se le pedía.
Las Voyager y la decisión que separó sus destinos
Aquí hay una historia que casi nadie cuenta y que explica por qué dos naves idénticas acabaron con trayectorias tan distintas. La Voyager 1 llegó a Saturno en noviembre de 1980 y sus responsables tenían que elegir.
Titán era el objetivo científico más goloso de todo el sistema solar exterior: la única luna con atmósfera densa, y nadie sabía qué había debajo. Pero para pasar cerca de ella había que meter la nave por una trayectoria que la sacaba del plano en el que orbitan los planetas, y una vez fuera de ese plano ya no había forma de encadenar más visitas. Eligieron Titán. La Voyager 1 vio nubes anaranjadas impenetrables y salió despedida hacia arriba, rumbo al espacio interestelar.
La Voyager 2 llegó nueve meses después, en agosto de 1981, y como su gemela ya había hecho el trabajo de Titán, pudo mantenerse en el plano y seguir camino. Gracias a eso es, todavía hoy y cuarenta y cinco años después, la única nave que ha visitado Urano y Neptuno. Una sola decisión de trayectoria decidió cuánto sistema solar íbamos a conocer.
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Cassini: trece años y un final planificado
La cuarta visita es de otra categoría. Cassini-Huygens salió en 1997, tardó casi siete años en llegar y entró en órbita el 1 de julio de 2004. Se quedó trece años. En ese tiempo soltó la sonda europea Huygens sobre Titán, que aterrizó el 14 de enero de 2005 y sigue siendo el aterrizaje más lejano jamás realizado; descubrió que Encélado expulsa géiseres de agua desde un océano subterráneo; y cartografió lagos de metano líquido en Titán.
Terminó destruyéndose a propósito el 15 de septiembre de 2017, lanzándose contra la atmósfera de Saturno para no quedar como chatarra a la deriva capaz de contaminar Encélado o Titán con microbios terrestres. La historia completa está en el artículo dedicado a la misión Cassini y sus trece años en Saturno, y lo que enseñó sobre el planeta, en el de los anillos de Saturno.
Lo relevante para este repaso es otra cosa: casi todo lo que sabemos hoy del sistema de Saturno viene de esa única misión. Los tres sobrevuelos anteriores duraron días. Descubrimientos posteriores, como el océano subterráneo de la luna Mimas, se han hecho reanalizando datos que Cassini dejó archivados, no observando de nuevo. Llevamos casi una década exprimiendo el mismo disco duro.
Las cuatro misiones comparadas
Puestas en una tabla se ve de golpe la desproporción entre lo que aportó cada una y lo que costó llegar.
| Misión | Llegada | Tipo | Tiempo allí | Lo que dejó |
|---|---|---|---|---|
| Pioneer 11 | Sep 1979 | Sobrevuelo | Días | Primeras imágenes cercanas y un anillo nuevo |
| Voyager 1 | Nov 1980 | Sobrevuelo | Días | Primer vistazo a Titán, a cambio de renunciar a Urano y Neptuno |
| Voyager 2 | Ago 1981 | Sobrevuelo | Días | Estructura fina de los anillos; siguió hacia Urano |
| Cassini-Huygens | Jul 2004 | Orbitador + sonda | 13 años | Aterrizaje en Titán, géiseres de Encélado, lagos de metano |
| Dragonfly | 2034 | Dron en Titán | Por ver | Buscará química prebiótica saltando de sitio en sitio |
Por qué solo cuatro: el problema no es el interés, es el plutonio
Aquí está la explicación de fondo, y es más concreta de lo que parece. Saturno orbita a 9,5 unidades astronómicas del Sol, así que allí llega alrededor del 1% de la luz solar que recibimos aquí. Un panel solar que en la Tierra alimenta una casa, allí no da para encender una bombilla. Toda nave que vaya a Saturno necesita, por narices, un generador termoeléctrico de radioisótopos: un bloque de plutonio-238 que produce calor al desintegrarse y del que se saca electricidad.
Ese isótopo no se extrae de una mina: hay que fabricarlo en un reactor. Estados Unidos dejó de producirlo en 1988 y pasó casi treinta años tirando de reservas antiguas y comprándole material a Rusia. La producción propia no se reanudó hasta diciembre de 2015, y lo hizo con un lote de 50 gramos. El objetivo actual es alcanzar una media de 1,5 kilos al año.
PARA HACERSE UNA IDEA
El generador del rover Curiosity, que anda por Marte, lleva 4,8 kilos de plutonio-238. Con el ritmo de producción objetivo, hacen falta más de tres años de fabricación nacional para llenar un solo generador. Cada misión al sistema solar exterior compite por ese material con todas las demás, y esa cola, más que la falta de ideas, es lo que ha dejado Saturno vacío.
A eso se suma lo que ya vimos con el tiempo que se tarda en llegar a Júpiter, que aquí se agrava: Saturno está casi al doble de distancia y cualquier orbitador necesita entre seis y ocho años de viaje. Una misión aprobada hoy no daría resultados hasta la década siguiente, lo que la hace difícil de defender en un presupuesto anual.
Dragonfly: un dron que volará por Titán
La próxima misión no es un orbitador ni un rover: es un octocóptero nuclear del tamaño de un coche pequeño que despegará y aterrizará repetidamente sobre la superficie de Titán. Está confirmada, con un coste total de 3.350 millones de dólares, despegue en julio de 2028 y llegada en 2034.
Que se pueda volar allí no es capricho: Titán tiene una atmósfera cuatro veces más densa que la terrestre y una gravedad siete veces menor, así que sostenerse en el aire cuesta muchísimo menos esfuerzo que en la Tierra. Es, con diferencia, el mejor sitio del sistema solar para hacer volar algo. El plan es dar un salto por cada día de Titán, que equivale a 16 días nuestros, e ir buscando química prebiótica en distintos puntos. El precedente inmediato es el helicóptero Ingenuity en Marte, que demostró que la idea funciona.
Lo que se queda sin respuesta hasta 2034
El hueco tiene un coste concreto. No sabemos si el océano de Encélado contiene algo vivo, y la forma de averiguarlo —volar a través de sus géiseres con instrumentos modernos— no está aprobada en ninguna misión. Tampoco sabemos qué edad tienen los anillos, un debate que Cassini reabrió en lugar de cerrar: sus últimas medidas apuntaban a que podrían ser sorprendentemente jóvenes, de unos cientos de millones de años, pero el asunto sigue discutiéndose.
Y hay algo que se pierde y no se recupera: Saturno tarda 29,46 años en dar una vuelta al Sol, así que sus estaciones duran más de siete años cada una. Cassini pudo seguir el cambio estacional durante media órbita. Los diecisiete años sin nadie allí son diecisiete años de un ciclo climático que nunca podremos reconstruir. Puedes ver el resto en la sección de misiones a otros planetas.
Preguntas frecuentes sobre las misiones a Saturno
¿Cuántas naves han llegado a Saturno?
Cuatro en toda la historia: Pioneer 11 en septiembre de 1979, Voyager 1 en noviembre de 1980, Voyager 2 en agosto de 1981 y Cassini-Huygens, que orbitó el planeta entre julio de 2004 y septiembre de 2017. Las tres primeras fueron sobrevuelos de unos días; solo Cassini se quedó.
¿Hay alguna nave en Saturno ahora mismo?
No. Desde que Cassini se destruyó a propósito en la atmósfera del planeta el 15 de septiembre de 2017, no hay ninguna nave en el sistema de Saturno. La próxima, Dragonfly, no llegará hasta 2034: diecisiete años de vacío.
¿Por qué se han enviado tan pocas misiones a Saturno?
Por energía y por tiempo. A 9,5 unidades astronómicas del Sol llega el 1% de la luz que recibimos aquí, así que los paneles solares no sirven y hace falta plutonio-238, un isótopo que hay que fabricar en reactor y que escasea desde que Estados Unidos dejó de producirlo en 1988. Además, cualquier orbitador necesita entre seis y ocho años de viaje.
¿Qué es la misión Dragonfly?
Un dron de ocho rotores alimentado por energía nuclear que volará por la superficie de Titán, la mayor luna de Saturno, buscando química prebiótica. Despega en julio de 2028, llega en 2034 y su coste total confirmado es de 3.350 millones de dólares. Dará un salto por cada día de Titán, equivalente a 16 días terrestres.
¿Por qué la Voyager 1 no visitó Urano ni Neptuno?
Porque para pasar cerca de Titán tuvo que abandonar el plano en el que orbitan los planetas, y desde ahí ya no había forma de encadenar más encuentros. Fue una decisión deliberada: se cambió el resto del recorrido por una única aproximación a la luna más intrigante del sistema solar. La Voyager 2, al no desviarse, sí pudo continuar.
¿Se podría colonizar Saturno?
No, porque Saturno no tiene superficie: es un planeta gaseoso en el que descender significa hundirse hasta presiones que aplastan cualquier estructura. Las propuestas serias hablan de sus lunas, y en particular de Titán, que tiene atmósfera densa, presión parecida a la terrestre y materia orgánica en abundancia. Le falta lo esencial: oxígeno respirable y 180 grados bajo cero de temperatura media.
Hay planetas enteros a los que llevamos años sin mirar de cerca
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