Vía Láctea

Sagitario A*: el agujero negro del centro de la galaxia

Pesa 4 millones de soles, está a 26.000 años luz y no para de dar destellos. Cómo se fotografió algo que cambia mientras lo estás fotografiando.

Manuel Sánchez Ruiz Publicado el 11 de noviembre de 2023 Actualizado el 8 de septiembre de 2026 10 min de lectura
sagitario a agujero negro - Espacio Entrelazado
sagitario a agujero negro - Espacio Entrelazado
En este artículo
  1. Cómo se pesa algo que no se ve
  2. La fotografía que parecía imposible
  3. El gigante que no está tan dormido
  4. Lo que fue, y ya no es
  5. Lo que todavía no sabemos
  6. Preguntas frecuentes
  7. ¿Qué es Sagitario A*?
  8. ¿Cómo se supo su masa si no se puede ver?
  9. ¿Por qué la foto de Sagitario A* tardó más que la de M87?
  10. ¿Es peligroso para la Tierra?
  11. ¿Está activo o dormido?
  12. ¿Se puede ver desde la Tierra con un telescopio?

A 26.000 años luz de aquí, en dirección a la constelación de Sagitario, hay un objeto que concentra 4,3 millones de masas solares en un espacio más pequeño que la órbita de Mercurio. Se llama Sagitario A* y durante décadas se dio por sentado que era un gigante dormido, tranquilo y aburrido comparado con los monstruos de otras galaxias. Las observaciones más recientes del telescopio James Webb han desmontado esa idea: el agujero negro del centro de nuestra galaxia no para de dar destellos, varios grandes cada día.

LO ESENCIAL

Cómo se pesó: siguiendo durante casi treinta años las órbitas de las estrellas que giran a su alrededor. Valió el Nobel de Física de 2020.

Su tamaño aparente: desde aquí ocupa lo mismo que un dónut puesto en la Luna. Por eso hizo falta un telescopio del tamaño del planeta para retratarlo.

Por qué fue tan difícil: el gas le da la vuelta en minutos, así que la imagen cambiaba mientras se tomaba.

Lo último: emite entre cinco y seis destellos importantes al día, muchos más de lo que predecían los modelos.

Cómo se pesa algo que no se ve

El centro de la galaxia está oculto. Entre el Sol y él hay tanto polvo interestelar que en luz visible no llega absolutamente nada: si miras hacia Sagitario una noche de verano, lo que ves es una zona especialmente densa de la Vía Láctea, no su núcleo. Solo el infrarrojo y las ondas de radio atraviesan esa cortina.

Ante la imposibilidad de ver el objeto, dos equipos rivales decidieron mirar lo que lo rodea. Desde principios de los noventa, uno dirigido por Reinhard Genzel en Alemania y otro por Andrea Ghez en Estados Unidos empezaron a fotografiar cada año el mismo puñado de estrellas del centro galáctico, conocidas como el cúmulo S. Año tras año, década tras década, fueron dibujando sus trayectorias.

Lo que salió es la prueba más limpia que existe. Esas estrellas describen elipses cerradas alrededor de un punto donde no se ve nada, y de la forma y el período de una órbita se deduce directamente la masa del cuerpo central. El caso estrella, nunca mejor dicho, es S2: completa una vuelta cada 16 años, así que los astrónomos han podido seguir su órbita entera más de una vez. Genzel y Ghez compartieron el Nobel de Física de 2020 por ese trabajo.

LA ÓRBITA QUE DELATÓ AL GIGANTE

Trayectoria real de la estrella S2, calculada con las leyes de Kepler

Más cerca: 116 UAy va a 7.650 km/sMás lejos: 1.824 UAÓrbita de Neptuno,a la misma escalaLa estrella acelera al acercarse: recorre media órbita en poco más de un año.

En su paso más cercano, S2 se mueve a unos 7.650 kilómetros por segundo: el 2,5% de la velocidad de la luz. espacioentrelazado.es

Fíjate en el circulito verde junto al agujero negro: es la órbita de Neptuno dibujada a la misma escala. Todo nuestro sistema solar cabría holgadamente dentro del punto más cercano al que llega S2, y aun así esa estrella está siendo zarandeada a más de siete mil kilómetros por segundo por algo que no emite luz. En 2018, cuando S2 pasó por su punto más próximo, se midió además el corrimiento al rojo gravitacional de su luz, exactamente el que predice la relatividad general. La teoría de Einstein funciona también junto a un agujero negro supermasivo.

La fotografía que parecía imposible

El 12 de mayo de 2022 se publicó la imagen. Un anillo naranja borroso alrededor de una sombra oscura, muy parecido al de la primera fotografía de un agujero negro, la de M87 en 2019. Conviene entender qué se está viendo: no es el agujero negro, que por definición no emite nada, sino la silueta que su horizonte de sucesos recorta contra el gas caliente que lo rodea.

La dificultad técnica es difícil de exagerar. Sagitario A* ocupa en el cielo unos 52 microsegundos de arco, el equivalente a mirar un dónut colocado en la superficie de la Luna. Ningún telescopio individual puede resolver eso, así que se combinaron ocho observatorios repartidos por el planeta, desde Chile hasta el Polo Sur, sincronizados con relojes atómicos. Al procesar sus datos conjuntamente se obtiene la resolución de un telescopio del tamaño de la Tierra.

Por qué costó tres años más que el de M87

Los datos de ambos se tomaron en la misma campaña de 2017, pero el de M87 salió en 2019 y este en 2022. El motivo es el tamaño: M87 es unas mil veces más masivo, y en un agujero negro todo escala con la masa. En M87 el gas tarda días en dar una vuelta, así que la imagen se mantiene quieta durante la observación. En Sagitario A* tarda minutos: la escena cambia mientras estás exponiendo. Como fotografiar a un perro persiguiéndose la cola con una exposición larga. Hicieron falta miles de simulaciones para reconstruir una imagen media coherente.

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El gigante que no está tan dormido

Durante años, la descripción estándar fue que Sagitario A* es un agujero negro tranquilo. Y en términos comparativos lo es: consume una cantidad ridícula de materia para su tamaño, y su brillo es una fracción minúscula de lo que podría emitir. Nada que ver con los núcleos galácticos activos, esos centros que devoran materia sin parar y disparan chorros de miles de años luz.

Pero «tranquilo» resultó ser una palabra engañosa. Las observaciones del telescopio James Webb han encontrado que el disco de gas que lo rodea está permanentemente en erupción: parpadeos débiles que duran veinte segundos, destellos brillantes de varias horas y episodios que se prolongan durante meses. El recuento habla de cinco o seis destellos importantes al día, muchos más de los que anticipaban los modelos, que suponían largos periodos de calma entre eventos.

A eso se suma la primera detección de un destello en infrarrojo medio, una franja del espectro que faltaba por cubrir y que conecta lo que se ve en ondas milimétricas con lo que se ve en infrarrojo cercano. La imagen que emerge no es la de un objeto dormido, sino la de uno que mordisquea constantemente lo que tiene alrededor sin llegar a darse un banquete.

 Sagitario A*El de M87
Masa4,3 millones de solesunos 6.500 millones
Distancia26.000 años luz55 millones de años luz
Vuelta del gasMinutosDías
Chorros de materiaNo se le conocenUno de 5.000 años luz
Su imagen se publicó en20222019

Lo que fue, y ya no es

Hay motivos para pensar que Sagitario A* no siempre estuvo tan comedido. En 2010, el telescopio espacial Fermi encontró algo enorme y desconcertante: dos burbujas de gas emisor de rayos gamma que salen del centro galáctico hacia arriba y hacia abajo, perpendiculares al disco, y que miden unos 25.000 años luz cada una. Juntas abarcan más de la mitad del tamaño de toda la estructura de la Vía Láctea.

La interpretación más aceptada es que son la cicatriz de un episodio en el que nuestro agujero negro sí devoró materia a gran escala y expulsó el exceso en dos chorros colosales, hace algunos millones de años. Hay indicios de erupciones mucho más recientes: ciertas nubes de gas del centro galáctico brillan en rayos X de una forma que se explica bien como un eco, luz emitida por Sagitario A* hace unos siglos y que ahora nos llega rebotada.

Lo que todavía no sabemos

A qué velocidad gira. Un agujero negro solo tiene tres propiedades —masa, giro y carga— y de Sagitario A* conocemos bien la primera. Para el giro, los modelos que encajan con todas las observaciones apuntan a valores entre 0,5 y 0,94 en la escala que va de cero a uno, es decir, rotación rápida, y a que lo estamos viendo casi de frente, con menos de 30 grados de inclinación. Son rangos, no medidas.

Tampoco se entiende por qué come tan poco. Hay gas de sobra a su alrededor, y sin embargo la tasa a la que lo engulle es ínfima comparada con la de los cuásares y otros objetos compactos muy activos. Algo devuelve la mayor parte de ese material al exterior antes de que cruce el punto de no retorno, y los detalles de ese mecanismo son objeto de discusión.

Y queda la pregunta de fondo, que vale para todos: qué hay realmente dentro. La relatividad general predice una singularidad, un punto de densidad infinita, y los infinitos en física suelen significar que a la teoría le falta algo. Para saberlo haría falta una descripción cuántica de la gravedad que nadie tiene. Mientras tanto, todo lo demás sobre estos objetos está en la guía sobre qué es un agujero negro.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es Sagitario A*?

El agujero negro supermasivo situado en el centro de la Vía Láctea, a unos 26.000 años luz del Sol, en dirección a la constelación de Sagitario. Concentra alrededor de 4,3 millones de masas solares en una región más pequeña que la órbita de Mercurio. Su existencia se confirmó siguiendo durante décadas las órbitas de las estrellas que giran a su alrededor.

¿Cómo se supo su masa si no se puede ver?

Midiendo las órbitas de las estrellas cercanas. Los equipos de Reinhard Genzel y Andrea Ghez fotografiaron durante casi treinta años el mismo grupo de estrellas del centro galáctico y comprobaron que describen elipses alrededor de un punto invisible. De la forma y el período de esas órbitas se deduce la masa central. Ambos recibieron el Nobel de Física en 2020.

¿Por qué la foto de Sagitario A* tardó más que la de M87?

Porque es mucho más pequeño y todo ocurre más deprisa. En M87, que es unas mil veces más masivo, el gas tarda días en completar una vuelta y la imagen se mantiene estable durante la observación. En Sagitario A* tarda minutos, así que la escena cambiaba mientras se tomaban los datos. Ambas campañas fueron de 2017, pero la de M87 se publicó en 2019 y esta en 2022.

¿Es peligroso para la Tierra?

En absoluto. Está a 26.000 años luz y su gravedad a esa distancia es irrelevante: el Sol orbita el centro galáctico igual que lo haría si allí hubiera una masa equivalente repartida en estrellas normales. Un agujero negro no aspira nada más allá de su entorno inmediato; fuera del horizonte de sucesos, su gravedad se comporta como la de cualquier otro cuerpo de la misma masa.

¿Está activo o dormido?

Consume muy poca materia comparado con los núcleos galácticos activos, así que se le consideraba tranquilo. Pero las observaciones del telescopio James Webb muestran que su disco emite destellos de forma continua, entre cinco y seis importantes al día, con duraciones que van de veinte segundos a varios meses. Es mucha más actividad de la que predecían los modelos.

¿Se puede ver desde la Tierra con un telescopio?

No en luz visible: el polvo interestelar que hay entre el Sol y el centro galáctico bloquea por completo esas longitudes de onda. Solo el infrarrojo y las ondas de radio lo atraviesan. La imagen de 2022 se obtuvo combinando ocho radiotelescopios repartidos por el planeta para lograr la resolución equivalente a un instrumento del tamaño de la Tierra.

FUENTES Y PARA SABER MÁS

— Colaboración Event Horizon Telescope: primeros resultados sobre Sagitario A*, Astrophysical Journal Letters (2022)

— Premio Nobel de Física 2020: Reinhard Genzel y Andrea Ghez, por el objeto compacto supermasivo del centro galáctico

— Colaboración GRAVITY: detección del corrimiento al rojo gravitacional en la órbita de S2 (2018)

— NASA/ESA/CSA: observaciones del telescopio James Webb sobre los destellos de Sagitario A*

— NASA: descubrimiento de las burbujas de Fermi en el centro galáctico (2010)

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