
En este artículo
- El último vuelo: qué hizo el Atlantis en julio de 2011
- Por qué solo iban cuatro astronautas
- Se construyó con la mitad de horas de trabajo
- El transbordador que fue a Rusia siete veces
- Las sondas que salieron de su bodega
- La última visita al Hubble, con otra nave esperando en la rampa
- El Atlantis frente al resto de la flota
- De dónde viene el nombre
- Dónde se puede ver hoy
- Lo que todavía se discute
- Preguntas frecuentes sobre el transbordador Atlantis
- ¿Cuándo fue el último vuelo del Atlantis?
- ¿Cuántas misiones voló el Atlantis en total?
- ¿Por qué la última tripulación era de solo cuatro personas?
- ¿Cuántas veces se acopló el Atlantis a la estación Mir?
- ¿Qué sondas espaciales lanzó el Atlantis?
- ¿Dónde está expuesto el Atlantis?
- ¿Qué significa OV-104?
A las 5:57:54 de la mañana del 21 de julio de 2011, en una pista de Florida iluminada con lámparas de xenón, las ruedas de un avión de 68 toneladas dejaron de girar. En ese segundo exacto terminaron treinta años de vuelos del transbordador. El transbordador espacial Atlantis fue el último en volver, y no por casualidad: llevaba solo cuatro personas a bordo porque no quedaba ningún otro orbitador que pudiera ir a rescatarlas.
Lo esencial
Qué es: el orbitador OV-104, el cuarto de la flota que llegó a volar. Debutó el 3 de octubre de 1985 y se retiró el 21 de julio de 2011.
Su hoja de servicio: 33 misiones, 307 días en el espacio, 4.848 vueltas a la Tierra y unos 202,7 millones de kilómetros.
Lo que lo define: hizo 7 de los 9 acoplamientos con la estación rusa Mir, los primeros encuentros entre naves de los dos países desde 1975.
Dónde está: expuesto en el Centro Espacial Kennedy desde el 29 de junio de 2013, inclinado 43,21 grados y con la bodega abierta.
El último vuelo: qué hizo el Atlantis en julio de 2011
La misión se llamaba STS-135 y despegó el 8 de julio de 2011 desde el complejo 39A del Centro Espacial Kennedy. Trece días después, tras una extensión de veinticuatro horas, aterrizaba de noche en la misma pista de la que había salido. Fue el vuelo número 135 del programa y el trigésimo tercero de este orbitador.
El trabajo no tenía nada de ceremonial. En la bodega viajaba el módulo logístico italiano Raffaello, cargado con más de 4.200 kilogramos de repuestos, comida y equipo para la Estación Espacial Internacional. La idea era dejar arriba provisiones suficientes para un año, porque a partir de ese momento nadie sabía con certeza cuándo volvería a haber un vehículo estadounidense capaz de subir carga pesada. Fue la misión número 37 del transbordador a la Estación.
El aterrizaje quedó registrado al segundo: tren principal a las 5:57:00, tren de morro a las 5:57:20 y parada total a las 5:57:54 hora local. Fue el vigesimosexto aterrizaje nocturno del programa y el septuagésimo octavo en Florida.

Por qué solo iban cuatro astronautas
Un transbordador llevaba habitualmente seis o siete personas. La STS-135 voló con cuatro: Chris Ferguson, Doug Hurley, Sandra Magnus y Rex Walheim. Es la tripulación más pequeña de una misión de este tipo desde abril de 1983, y la razón es tan sencilla como incómoda.
Después del accidente del Columbia en 2003, la NASA impuso una regla: ningún transbordador volaría sin un plan de rescate. Si el escudo térmico resultaba dañado al despegar, la tripulación se refugiaría en la Estación y otro orbitador subiría a buscarla. Pero para julio de 2011 el Discovery ya estaba retirado y el Endeavour había hecho su último vuelo dos meses antes. No quedaba nave de repuesto.
EL PLAN B QUE NADIE QUERÍA USAR
Si el Atlantis se hubiera dañado, los cuatro tripulantes se habrían quedado a vivir en la Estación Espacial y habrían vuelto de uno en uno, ocupando el asiento libre de cada cápsula Soyuz que fuera bajando. El último de los cuatro habría tardado alrededor de un año en pisar la Tierra. Reducir la tripulación de siete a cuatro era la única forma de que ese plan tuviera sentido.
Se construyó con la mitad de horas de trabajo
El Atlantis llegó a Florida el 14 de abril de 1985 y su ficha de fábrica cuenta algo que suele pasarse por alto: se terminó con un 49,5% menos de horas de mano de obra que el Columbia. No fue magia, fue acumulación de oficio. Para cuando le tocó el turno, los equipos ya habían montado el Enterprise, el Columbia y el Challenger, y sabían dónde estaban los problemas.
También pesaba menos: 68.635 kilogramos al entregarse, unas 3,5 toneladas menos que su hermano mayor. La diferencia venía sobre todo de sustituir losetas cerámicas por mantas térmicas flexibles en las zonas superiores del fuselaje, que se calientan mucho menos durante la reentrada. Cada tonelada que se le quitaba al orbitador era una tonelada más de carga útil que podía subir a órbita.
Para hacerse una idea: con la bodega llena, el Atlantis podía subir 24.400 kilogramos, más o menos lo que pesa un autobús urbano articulado. Y luego frenaba desde unos 28.000 km/h hasta pararse en una pista de aeropuerto, planeando sin motores y sin derecho a un segundo intento.
El transbordador que fue a Rusia siete veces
Aquí está el rasgo que de verdad distingue al Atlantis del resto de la flota. Entre 1995 y 1997 se acopló siete veces a la estación espacial Mir, siete de los nueve acoplamientos que hubo en total. Los otros dos los hicieron el Endeavour y el Discovery, que un año antes se había limitado a aproximarse sin tocarla para ensayar la maniobra.
El primero, la misión STS-71 del 27 de junio de 1995, no fue un encuentro técnico cualquiera: era la primera vez que una nave estadounidense y una rusa se unían en órbita desde el Apolo-Soyuz de 1975. Veinte años de Guerra Fría de por medio. El Atlantis subió con siete personas y volvió con ocho, porque trajo de vuelta al astronauta Norman Thagard, que llevaba más de 100 días viviendo en la Mir.
Mientras estuvieron unidos, casi cinco días, el conjunto formó el objeto más masivo que había volado nunca en órbita: unas 225 toneladas girando en torno a la Tierra. Todo aquel programa conjunto fue el ensayo general de lo que vendría después, y explica buena parte de cómo acabó naciendo la Estación Espacial Internacional.

Las sondas que salieron de su bodega
1989 fue el año más raro de su carrera. En mayo, la misión STS-30 soltó en órbita la sonda Magallanes, que después encendió su propio motor rumbo a Venus para cartografiar el 98% de su superficie con radar, atravesando la capa de nubes. Fue la primera sonda interplanetaria lanzada desde un transbordador, y sigue siendo la base de casi todo lo que sabemos del relieve venusiano: encaja dentro del conjunto de las misiones enviadas a Venus.
Cinco meses después, en octubre, el mismo orbitador soltó la sonda Galileo, que tardó seis años en llegar a Júpiter y acabó siendo la primera nave en orbitar un planeta exterior y en dejar caer una sonda dentro de su atmósfera. Dos de las tres sondas planetarias que despegaron alguna vez dentro de un transbordador salieron de esta bodega, lo que convierte al Atlantis en pieza obligada de la exploración de Júpiter.
Y en abril de 1991 dejó en órbita el Observatorio Compton de Rayos Gamma, de 17 toneladas, uno de los cuatro grandes observatorios espaciales de la NASA junto al Hubble. Durante nueve años catalogó los estallidos de rayos gamma que llegan desde los confines del universo y demostró que se reparten por todo el cielo, no solo por nuestra galaxia.
Los seis vuelos que resumen al Atlantis
STS-51-J: el estreno, en secreto
Su primer vuelo fue una misión clasificada del Departamento de Defensa. Ni siquiera se publicó qué llevaba en la bodega.
STS-30 y STS-34: Magallanes y Galileo
Dos sondas interplanetarias en cinco meses, camino de Venus y de Júpiter.
STS-37: el Observatorio Compton
Diecisiete toneladas de telescopio de rayos gamma, con un paseo espacial no previsto para desatascar una antena.
STS-71: primer acoplamiento con la Mir
Primer encuentro entre naves de Estados Unidos y Rusia desde 1975. Después vinieron seis más.
STS-125: la última visita al Hubble
Cinco paseos espaciales y 37 horas de trabajo, con otro transbordador esperando en la rampa de al lado.
STS-135: el punto final
Cuatro tripulantes, 4.200 kilos de repuestos y el cierre de treinta años de programa.
Entre medias hubo otras 27 misiones: satélites militares, doce vuelos a la Estación Espacial Internacional y seis visitas más a la Mir.
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La última visita al Hubble, con otra nave esperando en la rampa
En mayo de 2009 el Atlantis voló la STS-125, la quinta y última misión de servicio al telescopio espacial Hubble. Cinco paseos espaciales, 37 horas de trabajo fuera de la nave, dos instrumentos nuevos y unas baterías y giroscopios que son los que mantienen el telescopio funcionando todavía hoy, casi veinte años después.
Lo que casi nunca se cuenta es lo que pasaba en tierra mientras tanto. El Hubble orbita con una inclinación muy distinta a la de la Estación Espacial, así que un transbordador que fuera hasta allí no tenía refugio posible: si el escudo térmico se dañaba, no había ningún sitio adonde ir. La única salida era otra nave.
LA MISIÓN QUE NUNCA EXISTIÓ: STS-400
Mientras el Atlantis despegaba del complejo 39A, el Endeavour esperaba en la rampa 39B, montado y con tripulación asignada, listo para salir tres días después de recibir la orden. Era la primera vez desde 2001 que dos orbitadores aguardaban a la vez en las dos plataformas. Si hubiera hecho falta, habría subido a recoger a los siete de la STS-125 y habría vuelto con once personas a bordo. Nunca despegó, y por eso casi nadie sabe que existió.
El Atlantis frente al resto de la flota
| Orbitador | Misiones | Años en servicio | Cómo terminó |
|---|---|---|---|
| Columbia (OV-102) | 28 | 1981-2003 | Destruido durante la reentrada |
| Challenger (OV-099) | 10 | 1983-1986 | Destruido 73 segundos tras el despegue |
| Discovery (OV-103) | 39 | 1984-2011 | Museo Udvar-Hazy, Virginia |
| Atlantis (OV-104) | 33 | 1985-2011 | Centro Espacial Kennedy, Florida |
| Endeavour (OV-105) | 25 | 1992-2011 | Centro Científico de California |
El sexto vehículo, el Enterprise, nunca salió de la atmósfera: solo sirvió para ensayar los planeos de aterrizaje. Si quieres la foto completa, la tienes en la ficha de cada uno de los orbitadores y en el repaso a las promesas y los costes reales del programa del transbordador, que prometía 20 millones de dólares por vuelo y acabó costando 1.550.
De dónde viene el nombre
Todos los orbitadores llevan nombre de barco de exploración, y el Atlantis no es una excepción ni una referencia al continente mítico. Se llama así por el RV Atlantis, el primer buque construido expresamente para investigación oceanográfica en Estados Unidos, botado en 1930 para la Institución Oceanográfica de Woods Hole. Un velero de dos mástiles y unos 43 metros de eslora que pasó tres décadas tomando muestras del fondo del Atlántico.
La analogía no era decorativa. Un barco oceanográfico sale, trabaja en un sitio hostil donde las personas no pueden quedarse, recoge muestras y vuelve a puerto a por más. Eso, y no otra cosa, era lo que la NASA imaginaba para su flota reutilizable.
Dónde se puede ver hoy
El Atlantis se exhibe desde el 29 de junio de 2013 en un pabellón propio de casi 6.000 metros cuadrados en el complejo de visitantes del Centro Espacial Kennedy, a pocos kilómetros de la rampa desde la que despegó 33 veces. Es el único orbitador que se muestra inclinado 43,21 grados, con las puertas de la bodega abiertas y el brazo robótico desplegado: exactamente como se veía en órbita y como ningún ser humano llegó a verlo nunca salvo desde otra nave.
Conserva el tizne de sus reentradas y las marcas que los micrometeoritos dejaron en las ventanas. El vehículo se había diseñado para cien vuelos y se retiró con 33: mecánicamente le quedaba vida de sobra, pero el programa que lo sostenía ya no.
Lo que todavía se discute
Retirar el transbordador en 2011 dejó a Estados Unidos nueve años sin capacidad propia para llevar personas al espacio, hasta el primer vuelo tripulado de una cápsula comercial en 2020. Durante ese hueco, el único acceso a la Estación Espacial fueron las naves rusas Soyuz, con asientos que llegaron a costar más de 80 millones de dólares.
Hay quien defiende que la decisión llegó tarde: el accidente del Challenger en 1986 ya había demostrado que el vehículo no era el camión rutinario que se había prometido, y aun así voló veinticinco años más. Y hay quien responde que sin él no existirían ni la Estación Espacial Internacional ni un Hubble reparable. Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez, y en el Atlantis se ven las dos: la nave que hizo posible lo irrepetible y la que apagó la luz al salir.
Preguntas frecuentes sobre el transbordador Atlantis
¿Cuándo fue el último vuelo del Atlantis?
La misión STS-135 despegó el 8 de julio de 2011 y aterrizó el 21 de julio a las 5:57 de la mañana en el Centro Espacial Kennedy. Fue el vuelo número 135 y último del programa del transbordador, y el trigésimo tercero de este orbitador.
¿Cuántas misiones voló el Atlantis en total?
Treinta y tres, entre octubre de 1985 y julio de 2011. Acumuló 307 días en el espacio, dio 4.848 vueltas a la Tierra y recorrió unos 202,7 millones de kilómetros, el equivalente a más de 525 viajes de ida a la Luna.
¿Por qué la última tripulación era de solo cuatro personas?
Porque ya no quedaba ningún otro transbordador disponible para una misión de rescate. Si el Atlantis hubiera sufrido daños, la tripulación habría tenido que refugiarse en la Estación Espacial y volver de uno en uno en cápsulas Soyuz a lo largo de aproximadamente un año. Con cuatro personas ese plan era viable; con siete, no.
¿Cuántas veces se acopló el Atlantis a la estación Mir?
Siete veces entre 1995 y 1997, de los nueve acoplamientos totales del programa conjunto. El primero, la misión STS-71 del 27 de junio de 1995, fue el primer encuentro en órbita entre una nave estadounidense y una rusa desde el Apolo-Soyuz de 1975.
¿Qué sondas espaciales lanzó el Atlantis?
La sonda Magallanes rumbo a Venus en mayo de 1989, la primera sonda interplanetaria lanzada desde un transbordador, y la Galileo rumbo a Júpiter en octubre del mismo año. En abril de 1991 desplegó además el Observatorio Compton de Rayos Gamma, de 17 toneladas.
¿Dónde está expuesto el Atlantis?
En el complejo de visitantes del Centro Espacial Kennedy, en Florida, desde el 29 de junio de 2013. Se muestra inclinado 43,21 grados, con la bodega de carga abierta y el brazo robótico desplegado, tal como volaba en órbita.
¿Qué significa OV-104?
Es su designación oficial: Orbiter Vehicle número 104. El OV-101 era el Enterprise, que solo hizo pruebas atmosféricas; el OV-102, el Columbia; el OV-099, el Challenger, con un número más bajo por haberse construido a partir de un ejemplar de pruebas estructurales; y el OV-103, el Discovery.
Se diseñó para cien vuelos y se retiró con 33
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