Astronautas famosos

Chris Hadfield: el astronauta que se quedó ciego ahí fuera

A Chris Hadfield se le metió una gota de jabón en el ojo durante un paseo espacial y se quedó ciego. Sus tres vuelos y por qué cambió la divulgación.

Manuel Sánchez Ruiz Publicado el 6 de diciembre de 2023 Actualizado el 8 de septiembre de 2026 10 min de lectura
Chris Hadfield - Espacio Entrelazado
Chris Hadfield - Espacio Entrelazado
En este artículo
  1. Un niño canadiense viendo el Apolo 11
  2. El día que se quedó ciego a cuatrocientos kilómetros
  3. Por qué el billete de Canadá al espacio fue un brazo
  4. Tres vuelos, tres vehículos, dos estaciones
  5. La guitarra que llegó más lejos que las tres misiones
  6. Su idea central: prepararse para lo que va a salir mal
  7. Preguntas frecuentes sobre Chris Hadfield
  8. ¿Quién es Chris Hadfield?
  9. ¿Qué le pasó a Chris Hadfield durante su paseo espacial?
  10. ¿Fue el primer canadiense en el espacio?
  11. ¿Cuándo grabó Space Oddity en el espacio?
  12. ¿Por qué las lágrimas no caen en el espacio?
  13. ¿Sigue en activo como astronauta?

En abril de 2001, a 400 kilómetros de altura y con las manos ocupadas montando el brazo robótico de la Estación Espacial, a Chris Hadfield se le metió en el ojo izquierdo una gota de la mezcla antivaho del casco. Se quedó ciego de ese ojo. Y entonces descubrió, en el peor momento posible, algo que en la Tierra nadie tiene motivo para pensar: sin gravedad, las lágrimas no caen.

Lo esencial

Quién es: astronauta canadiense nacido en Sarnia, Ontario, el 29 de agosto de 1959. Tres vuelos y 165 días en el espacio.

Sus dos primeras veces: primer canadiense en salir a caminar por el espacio (2001) y primer canadiense al mando de la Estación Espacial (2013).

Por qué lo conoce todo el mundo: por una guitarra. Su versión de Space Oddity grabada en órbita fue el primer videoclip musical hecho en el espacio.

El detalle que resume su carrera: decidió ser astronauta a los nueve años, siendo de un país que no tenía astronautas ni forma de llegar a serlo.

Un niño canadiense viendo el Apolo 11

El 20 de julio de 1969, un chaval de nueve años vio por televisión a Armstrong y Aldrin pisando la Luna y decidió que él iba a hacer eso. El problema es que era canadiense. Canadá no tenía programa de astronautas, ni cohetes, ni una vía por la que un ciudadano canadiense pudiera llegar al espacio. La decisión no era ambiciosa: era, literalmente, imposible.

Lo interesante es el método que se inventó para vivir con eso. En lugar de esperar a que se abriera una puerta, empezó a tomar cada decisión pequeña —qué estudiar, qué comer, a qué hora acostarse, qué hacer un sábado— preguntándose qué haría un astronauta en su lugar. No era una fantasía: era un criterio de selección aplicado a la vida diaria durante veinte años seguidos.

Ese camino lo llevó a ingeniería mecánica, a las Fuerzas Armadas canadienses, a pilotar cazas interceptores y después a la escuela de pilotos de pruebas, donde llegó a ser el mejor de su promoción. Cuando en 1992 la Agencia Espacial Canadiense abrió una selección de astronautas —la puerta que no existía cuando tenía nueve años—, salieron cuatro nombres de entre miles de aspirantes. Uno era el suyo.

El día que se quedó ciego a cuatrocientos kilómetros

La misión STS-100, en abril de 2001, llevaba a la Estación Espacial el Canadarm2, el brazo robótico canadiense sin el cual no se podía seguir montando el complejo. Hadfield salió a instalarlo y se convirtió, al hacerlo, en el primer canadiense en caminar por el espacio. Entre sus dos salidas acumuló 14 horas y 50 minutos fuera de la nave, tiempo durante el cual dio diez vueltas completas a la Tierra.

A mitad de la primera salida, una gota de la solución que se aplica al visor para que no se empañe —una mezcla de aceite y jabón— se le desprendió y le entró en el ojo izquierdo. El escozor fue inmediato y la visión de ese ojo se fue. Ahí empieza la parte que no está en ningún manual.

Lo que pasó dentro del casco, paso a paso

1

Entra la gota

La mezcla antivaho, aceite y jabón, le irrita el ojo izquierdo. La visión de ese lado desaparece.

2

El ojo llora, y la lágrima no cae

Sin gravedad no hay nada que tire de ella hacia abajo. Se queda pegada al ojo formando una bola que crece.

3

La bola cruza al otro ojo

Al hacerse lo bastante grande, la tensión superficial la lleva por el puente de la nariz. Ahora está ciego de los dos.

4

Houston da la única salida

Abrir la válvula de purga del traje. El oxígeno escapa al vacío y arrastra la humedad. Funciona.

5

Termina el trabajo

Recupera la vista, acaba de instalar el brazo robótico y vuelve dentro.

Después del incidente se cambió la fórmula del antivaho. Hoy se usa champú infantil «sin lágrimas», que es probablemente lo que debería haberse usado desde el principio.

Conviene entender lo que significaba abrir esa válvula. El traje es una nave espacial del tamaño de una persona y su presión interna es lo único que separa a quien va dentro del vacío. Ventilarlo a propósito, colgado del exterior de una estación, es deshacerse de tu propio aire para recuperar la vista. Salió bien, pero da una idea del tipo de decisiones que se toman ahí fuera y de por qué el entrenamiento de un astronauta consiste sobre todo en ensayar desastres.

Por qué el billete de Canadá al espacio fue un brazo

Aquí está la respuesta a la pregunta de por qué un país sin cohetes acaba mandando astronautas, y explica la carrera entera de Hadfield. En los grandes programas internacionales cada socio aporta una pieza y recibe a cambio asientos y tiempo de tripulación. Canadá no construyó módulos ni lanzadores: se especializó en robótica y aportó los brazos.

Primero fue el Canadarm del transbordador, que sacaba y recogía cargas de la bodega. Después el Canadarm2, un brazo de 17 metros con siete articulaciones y una particularidad poco intuitiva: no tiene base fija. Sus dos extremos son idénticos, así que puede agarrarse a un punto de anclaje, soltar el otro extremo y avanzar por el exterior de la Estación como una oruga, cambiando de posición según lo que haya que mover. Sin él no se podía seguir montando el complejo, y hoy es la herramienta con la que se capturan las naves de carga que llegan.

Esa es la razón de que Hadfield acabara colgado fuera con un destornillador y de que fuera precisamente un canadiense quien lo instalara. La aportación técnica de un país decide qué hacen sus astronautas allí arriba, y en su caso la moneda de cambio fue la robótica.

Tres vuelos, tres vehículos, dos estaciones

MisiónFechaVehículoQué hizo allí
STS-74Nov 1995TransbordadorPrimer canadiense a bordo de la estación Mir; operó el brazo robótico para acoplar un módulo
STS-100Abr 2001TransbordadorInstaló el Canadarm2. Primer paseo espacial canadiense: 14 h 50 min
Expediciones 34 y 35Dic 2012 – May 2013Soyuz TMA-07MCinco meses a bordo. Desde el 13 de marzo, comandante de la Estación

La secuencia tiene su gracia vista de golpe: voló en el transbordador espacial y en una nave Soyuz, y estuvo en las dos grandes estaciones que ha tenido la humanidad, la Mir soviética y la Estación Espacial Internacional. En total, 165 días, 16 horas y 18 minutos fuera del planeta.

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La guitarra que llegó más lejos que las tres misiones

El 12 de mayo de 2013, un día antes de volver a la Tierra, Hadfield publicó su versión de Space Oddity de David Bowie, grabada íntegramente a bordo de la Estación Espacial. Fue el primer videoclip musical rodado en el espacio, y hoy acumula más de 56 millones de visualizaciones. Puede sonar a anécdota simpática. No lo es: es el momento en que cambió la forma de contar la exploración espacial.

Durante sus cinco meses a bordo grabó decenas de vídeos cortos respondiendo a preguntas que nadie de una agencia espacial habría considerado noticiables: cómo te lavas las manos, cómo te cortas las uñas, qué pasa si escurres una toalla mojada, cómo se llora, cómo duermes, cómo te preparas un café. Cada uno era, en realidad, un experimento de física de fluidos o de tensión superficial explicado con objetos que el espectador tiene en casa.

Lo que demostró es que la audiencia no quería solo lo épico. Quería lo mundano, porque lo mundano en órbita es donde la física se vuelve visible. Hasta entonces las agencias comunicaban con notas de prensa y ruedas técnicas; después de Hadfield, la divulgación desde la vida cotidiana a bordo de la Estación se convirtió en parte del trabajo de la tripulación.

EL TRABAJO QUE NADIE CUENTA

Entre 2001 y 2003, Hadfield fue director de operaciones de la NASA en el Centro de Entrenamiento de Cosmonautas Yuri Gagarin, en Ciudad de las Estrellas, cerca de Moscú. Aprendió ruso y se encargó de coordinar el entrenamiento de las tripulaciones de la Estación. Es el tipo de puesto del que no se hacen películas y sin el cual, sencillamente, estadounidenses y rusos no volarían juntos.

Su idea central: prepararse para lo que va a salir mal

En 2013, el mismo año de su retirada, publicó An Astronaut’s Guide to Life on Earth, donde formula lo que llama el poder del pensamiento negativo. Va contra todo el género de la autoayuda y es, curiosamente, lo que de verdad se hace en la NASA: no visualizar el éxito, sino dedicar años a imaginar con el máximo detalle posible todas las formas en que la cosa puede matarte, y ensayar la respuesta a cada una hasta que sea automática.

Su forma de resumirlo es que un astronauta se pasa la carrera preguntándose «¿qué es lo próximo que va a intentar matarme?». Visto así, el episodio del ojo cobra otro sentido: nadie había ensayado exactamente esa situación, pero sí miles de situaciones parecidas, y eso es lo que permite no entrar en pánico colgado del exterior de una estación mientras te quedas ciego.

Se retiró el 3 de julio de 2013, dos meses después de aterrizar. Desde entonces ha escrito varios libros —incluida una trilogía de novelas de ficción histórica espacial iniciada en 2021—, ha dado clase en la universidad y sigue siendo una de las voces más escuchadas del sector. Puedes ver a otros protagonistas en la sección de astronautas famosos, como Peggy Whitson, que también mandó la Estación, o la médica y astronauta Mae Jemison.

Preguntas frecuentes sobre Chris Hadfield

¿Quién es Chris Hadfield?

Un astronauta canadiense nacido en Sarnia, Ontario, el 29 de agosto de 1959. Fue piloto de caza y piloto de pruebas antes de ser seleccionado por la Agencia Espacial Canadiense en 1992. Voló tres veces al espacio y acumuló 165 días, 16 horas y 18 minutos fuera del planeta.

¿Qué le pasó a Chris Hadfield durante su paseo espacial?

En abril de 2001, una gota de la mezcla antivaho del casco, hecha de aceite y jabón, le entró en el ojo izquierdo y lo dejó ciego de ese lado. Al llorar, la lágrima no cayó: sin gravedad se acumuló en una bola que acabó cruzándole a la nariz y al otro ojo. Resolvió abriendo la válvula de purga del traje para que el oxígeno arrastrara la humedad.

¿Fue el primer canadiense en el espacio?

No, pero sí el primero en dos cosas: en salir a caminar por el espacio, en abril de 2001 durante la instalación del Canadarm2, y en comandar la Estación Espacial Internacional, desde el 13 de marzo de 2013 en la Expedición 35.

¿Cuándo grabó Space Oddity en el espacio?

Lo publicó el 12 de mayo de 2013, un día antes de regresar a la Tierra tras cinco meses a bordo. Fue el primer videoclip musical grabado en el espacio y supera los 56 millones de visualizaciones. Aquel vídeo, y las decenas de clips cotidianos que grabó, cambiaron la forma en que las agencias espaciales comunican su trabajo.

¿Por qué las lágrimas no caen en el espacio?

Porque en caída libre no hay peso que tire del líquido hacia abajo. Lo único que actúa es la tensión superficial, que mantiene el agua pegada a la superficie donde se ha formado y le da forma de bola. Por eso una lágrima en órbita no resbala por la mejilla: se queda en el ojo y va creciendo.

¿Sigue en activo como astronauta?

No. Se retiró el 3 de julio de 2013, dos meses después de volver de su última misión. Desde entonces se dedica a escribir, dar clase y divulgar; entre sus libros están una guía sobre lo aprendido en el espacio, publicada en 2013, y una trilogía de novelas iniciada en 2021.

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