
En este artículo
- Quién fue Hecateo de Mileto
- Mileto: la ciudad donde alguien preguntó por primera vez «¿de qué está hecho todo?»
- El mapa que heredó: una Tierra que no se apoya en nada
- La Periégesis: dar la vuelta al mundo por escrito
- «Los relatos de los griegos son ridículos»
- El consejo que nadie quiso escuchar
- Lo que Heródoto le debe y lo que le reprocha
- Lo que todavía no sabemos de él
- Preguntas frecuentes sobre Hecateo de Mileto
- ¿Quién fue Hecateo de Mileto y qué hizo?
- ¿Por qué se le llama padre de la geografía?
- ¿Qué relación tiene Hecateo con la astronomía?
- ¿Se conserva alguna obra de Hecateo?
- ¿Qué dijo Hecateo sobre la revuelta jonia?
- ¿Quién fue antes, Hecateo o Heródoto?
Hace unos 2.500 años, un hombre empezó un libro con esta frase: «Esto cuenta Hecateo de Mileto: escribo lo que me parece verdadero, porque los relatos de los griegos son, en mi opinión, numerosos y ridículos». Es la primera vez que un autor griego firma con su nombre y avisa de que no se fía de lo que le han contado. Esa frase, y no ninguna otra, es el punto donde empieza la costumbre de comprobar las cosas.
Lo esencial
Quién fue: geógrafo e historiador griego de Mileto, en la actual Turquía. Vivió aproximadamente entre 550 y 476 a.C.
Qué escribió: la Periégesis, una vuelta al mundo conocido en 2 libros, y las Genealogías. Se conservan más de 300 fragmentos, casi todos citas de otros.
Por qué importa aquí: corrigió y amplió el mapa de Anaximandro, el mismo hombre que fue el primero en decir que la Tierra no se apoya en nada.
El dato que nadie cuenta: avisó a sus paisanos de que la revuelta contra Persia era imposible de ganar. No le hicieron caso y Mileto fue arrasada en 494 a.C.
Quién fue Hecateo de Mileto
Hecateo nació en Mileto hacia el 550 a.C., en una familia acomodada de una ciudad portuaria que entonces era la más rica de todo el mundo griego. Mileto estaba en la costa de Jonia, en lo que hoy es Turquía, y desde allí salían barcos hacia el mar Negro, Egipto y el Mediterráneo occidental. Por sus muelles pasaba información de medio mundo conocido, y esa es la materia prima de todo lo que hizo.
Viajó él mismo por Egipto y por territorio del imperio persa, y con lo que vio y lo que le contaron escribió dos obras. Una era geográfica y otra genealógica, y las dos tenían el mismo defecto para nosotros: ninguna se ha conservado. Lo que sabemos de él viene de citas sueltas en autores posteriores, sobre todo en un diccionario geográfico bizantino del siglo VI d.C. Más de 300 fragmentos, y la mayoría son solo nombres de lugares.
Se le suele llamar «padre de la geografía», y también «padre de la historia», aunque este último título se lo lleva casi siempre Heródoto. La verdad incómoda es que Heródoto lo leyó, lo aprovechó y lo criticó, a veces sin citarlo.
Mileto: la ciudad donde alguien preguntó por primera vez «¿de qué está hecho todo?»
Para entender a Hecateo hay que entender de dónde salía. En Mileto, en el siglo anterior al suyo, aparecieron tres hombres que hicieron algo que no se había hecho antes: explicar el mundo sin recurrir a los dioses. No es una exageración retórica, es literalmente lo que cambió.
Antes de ellos, la pregunta «¿por qué hay truenos?» se respondía con Zeus. Después de ellos, se respondía con aire, agua o nubes. Es el mismo salto que separa un horóscopo de un parte meteorológico, y ocurrió en una sola ciudad, en unas tres generaciones. Toda la astronomía posterior —la griega, la islámica medieval, la de Copérnico y su modelo heliocéntrico— trabaja dentro de esa apuesta.
Los cuatro de Mileto
Cuatro generaciones en la misma ciudad, y con ellas nace la costumbre de explicar sin dioses.
Dijo que todo procede del agua. Da igual que se equivocara: fue el primero en dar una respuesta que se podía discutir.
Primer mapa del mundo y primer modelo del cosmos. Sostuvo que la Tierra flota sin apoyarse en nada.
Cambió el agua por el aire y explicó los cambios de estado por condensación y rarefacción: un mecanismo, no un relato.
Corrigió el mapa de Anaximandro con lo que había visto viajando, y puso por escrito que no se creía los mitos.
Los tres primeros se conocen como escuela de Mileto o escuela jónica. Hecateo es el que aplica ese método al mundo de los hombres.
El mapa que heredó: una Tierra que no se apoya en nada
Anaximandro fue, hasta donde sabemos, el primero en publicar un mapa del mundo. Pero lo que de verdad hay que agradecerle es otra cosa, y es una de las ideas más audaces de toda la historia de la astronomía.
Todas las culturas anteriores apoyaban la Tierra en algo: en un océano, en un elefante, en una tortuga, en un pilar. Anaximandro dijo que no se apoya en nada. Y dio un argumento que sigue siendo escalofriante por lo moderno: la Tierra está quieta en el centro porque no tiene ningún motivo para moverse en una dirección antes que en otra. No hay abajo hacia el que caer. Es un razonamiento de simetría puro, formulado dos siglos antes de Aristóteles y unos 2.200 años antes de que Newton explicara por qué las cosas caen.
Su Tierra tenía forma de tambor. Un cilindro cuya altura era un tercio de su diámetro, con nosotros viviendo en la cara plana de arriba. Alrededor giraban ruedas huecas llenas de fuego, con agujeros por los que se veía la llama: eso eran las estrellas, la Luna y el Sol. Situó la rueda del Sol a 27 diámetros terrestres y la de la Luna a 18 o 19. Los números están mal por varios órdenes de magnitud, pero es la primera vez que alguien pone cifras a la distancia de los astros en lugar de decir «muy lejos».
Anaximandro también introdujo en Grecia el gnomon, la varilla vertical cuya sombra permite localizar los solsticios y los equinoccios midiendo cuándo es más larga y más corta. Es el instrumento astronómico más simple que existe y el antepasado directo de todo lo demás, desde los relojes de agua que medían la noche hasta las esferas armilares con las que se enseñaba el cielo. Con una vara clavada en el suelo, dos siglos después, Eratóstenes calculó el tamaño de la Tierra con un error de pocos puntos porcentuales.
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La Periégesis: dar la vuelta al mundo por escrito
La Periégesis —«recorrido»— era exactamente eso: un viaje ordenado por la costa del mundo conocido, puerto a puerto, contando qué pueblos vivían en cada tramo, de qué vivían y qué había tierra adentro. Estaba dividida en dos libros: uno para Europa y otro para Asia, que en aquel reparto incluía también el norte de África.
Iba acompañada de un mapa, y ahí está su aportación concreta: tomó el de Anaximandro y lo corrigió con datos de primera mano y con lo que sacaba de los marineros que pasaban por Mileto. Era un mapa circular, con la Tierra rodeada por un río Océano y con el mundo griego cerca del centro. Ese sesgo —el pueblo propio en medio— es tan antiguo como la cartografía misma.
| Obra | De qué trata | Qué se conserva |
|---|---|---|
| Periégesis | Recorrido geográfico del mundo conocido, en 2 libros, con mapa | Más de 300 fragmentos, en su mayoría topónimos citados por otros |
| Genealogías | Linajes heroicos griegos, repasados con espíritu crítico | Unos pocos fragmentos, incluido el famoso arranque |
| El mapa | Revisión ampliada del de Anaximandro, con el Océano rodeándolo todo | Nada. Solo lo conocemos por descripciones y por las burlas de Heródoto |
«Los relatos de los griegos son ridículos»
El arranque de las Genealogías es uno de los fragmentos más citados de la literatura griega arcaica, y merece que se entienda bien lo que tiene de raro. Hecateo hace tres cosas en una sola línea: firma con su nombre, dice que escribe lo que a él le parece verdadero y declara que las historias que circulan son contradictorias hasta el ridículo.
Lo interesante es de dónde le viene el escepticismo. No es un filósofo que ataca los mitos desde un principio abstracto: es un viajero que ha oído versiones incompatibles del mismo relato en sitios distintos, y que concluye que no pueden ser todas verdad. Es escepticismo empírico, nacido de comparar fuentes, que es exactamente lo que hoy se le pide a cualquiera que escriba sobre hechos.
Ese hábito es el que, siglos después, permite que alguien mire al cielo, no se conforme con la explicación heredada y se ponga a medir. Los nombres que arrastramos todavía —los de las constelaciones y las estrellas— son mitológicos; el método con el que las estudiamos, no. La separación empieza aquí.
El consejo que nadie quiso escuchar
En el 499 a.C., las ciudades griegas de Jonia decidieron sublevarse contra el imperio persa. Hecateo estaba en la asamblea de Mileto y, según cuenta Heródoto, se opuso. Su argumento no fue patriótico ni moral, fue contable: enumeró uno por uno los pueblos que el rey persa tenía bajo su mando y los recursos de los que disponía, y sostuvo que con eso enfrente no había manera de ganar.
Perdió la votación. Cuando vio que la guerra iba adelante de todos modos, propuso al menos hacerse con el control del mar y financiar la flota con el tesoro del templo de Apolo en Dídima. Tampoco le hicieron caso. La revuelta duró seis años y terminó en el 494 a.C. con Mileto arrasada, sus hombres muertos y el resto de la población deportada. La ciudad más rica del mundo griego dejó de serlo para siempre.
POR QUÉ ESTO IMPORTA Y NO ES UNA ANÉCDOTA
El hombre que había pasado la vida inventariando el mundo —qué pueblos hay, dónde, con qué recursos— usó ese inventario para hacer una predicción. Y acertó. Es el primer caso documentado de alguien que gana un argumento político con datos geográficos, y falla solo porque el resto no quiere oírlos. La destrucción de Mileto acabó también con la escuela que había hecho posible todo lo anterior.
Lo que Heródoto le debe y lo que le reprocha
Heródoto nació en el 484 a.C., apenas una década después de la caída de Mileto, y su forma de escribir —recorrer un territorio, describir a sus habitantes, comparar versiones— viene directamente de Hecateo. Lo cita explícitamente varias veces, entre ellas al contar la escena de la asamblea.
Pero también se burla de él. En un pasaje famoso, Heródoto se ríe de quienes dibujan la Tierra perfectamente redonda como si la hubieran trazado con un compás, rodeada por un Océano que nadie ha visto, y con Europa y Asia del mismo tamaño. Sin nombrarlo, está describiendo el mapa de la escuela de Mileto. La crítica es justa y es, otra vez, el mismo método: si no lo has comprobado, no lo dibujes.
Lo que todavía no sabemos de él
Casi todo, si somos honestos. Las fechas de su nacimiento y su muerte son estimaciones a partir de que estuviera activo durante la revuelta jonia. No sabemos qué parte de la Periégesis nació de sus propios viajes y qué parte de informes ajenos. No sabemos cómo era su mapa, solo que existió y que otros lo criticaron.
Y hay un debate abierto sobre cuántos de los fragmentos que se le atribuyen son suyos de verdad: los copistas antiguos citaban de memoria y de segunda mano, y algunos «Hecateo» de las fuentes tardías podrían ser otro autor con el mismo nombre. Reconstruir a alguien a partir de trescientas citas ajenas tiene ese problema. Se parece bastante a medir la distancia a una estrella por su paralaje: se puede hacer, pero el margen de error manda.
Lo que sí queda claro es el linaje. Si te interesa cómo se encadenan estas figuras, están reunidas en el repaso a los astrónomos que cambiaron nuestra idea del cielo, y el contraste con otra tradición que iba muy por delante en aquellos mismos siglos está en la astronomía de la antigua China. Más historia de este tipo, en la sección de astronomía.
Preguntas frecuentes sobre Hecateo de Mileto
¿Quién fue Hecateo de Mileto y qué hizo?
Un geógrafo e historiador griego que vivió aproximadamente entre el 550 y el 476 a.C. en Mileto, en la costa de la actual Turquía. Escribió la Periégesis, un recorrido del mundo conocido en dos libros acompañado de un mapa, y las Genealogías. Corrigió y amplió el mapa que había trazado Anaximandro una generación antes.
¿Por qué se le llama padre de la geografía?
Porque fue el primero en escribir una descripción sistemática y ordenada del mundo conocido, tramo a tramo de costa, apoyada en un mapa y en observación propia además de en relatos ajenos. Antes de él había listas de lugares y viajes narrados; con él aparece la geografía como una obra con método.
¿Qué relación tiene Hecateo con la astronomía?
Indirecta pero decisiva. Trabajó sobre el mapa de Anaximandro, el mismo hombre que propuso el primer modelo del cosmos griego y sostuvo que la Tierra flota sin apoyarse en nada. En Mileto, describir la Tierra y explicar el cielo eran la misma tarea, y el escepticismo que Hecateo aplicó a los mitos es el que después se aplicaría a las explicaciones del firmamento.
¿Se conserva alguna obra de Hecateo?
Ninguna completa. Sobreviven más de 300 fragmentos de la Periégesis, casi todos nombres de lugares citados por autores posteriores, sobre todo por un diccionario geográfico bizantino del siglo VI d.C. De las Genealogías quedan unos pocos pasajes, entre ellos su frase de apertura.
¿Qué dijo Hecateo sobre la revuelta jonia?
Que no se podía ganar. Según Heródoto, enumeró en la asamblea de Mileto los pueblos y recursos del imperio persa para demostrar la desproporción de fuerzas. No le hicieron caso, la revuelta empezó en el 499 a.C. y terminó en el 494 a.C. con Mileto arrasada y su población deportada.
¿Quién fue antes, Hecateo o Heródoto?
Hecateo, por unas dos generaciones. Heródoto nació hacia el 484 a.C. y lo leyó: le debe la forma de recorrer un territorio describiendo a sus habitantes, y lo cita varias veces. También lo critica, sobre todo por el mapa circular con el Océano alrededor, que consideraba dibujado sin haberlo comprobado.
De una ciudad de Anatolia salió la costumbre de comprobar
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