
En este artículo
- Un universo que solo es uniforme si te alejas mucho
- El vacío que nos habría dejado ciegos
- Nuestra dirección postal: Laniakea
- Cómo se formó una red partiendo de casi nada
- El mapa que se terminó en 2026
- Qué le hace la red a las galaxias que viven en ella
- Lo que todavía no sabemos
- Preguntas frecuentes sobre la estructura del universo
- ¿Qué es la red cósmica?
- ¿Qué son los vacíos cósmicos?
- ¿En qué supercúmulo está la Vía Láctea?
- ¿Es homogéneo el universo?
- ¿Cómo se formó la red cósmica?
- ¿Cuál es el mayor mapa del universo que existe?
Si pudieras alejarte lo suficiente, el universo dejaría de parecer un mar de galaxias sueltas y se revelaría como otra cosa: una red de filamentos brillantes que rodean burbujas enormes y oscuras. La materia no está repartida al azar. La estructura del universo a gran escala se parece a una esponja, o a la espuma de un baño, con las galaxias apiñadas en las paredes y prácticamente nada en el interior de los huecos.
Lo esencial
Cómo es: filamentos de galaxias que se cruzan en nodos densos y encierran vacíos gigantescos. Se llama red cósmica.
Cuánto ocupan los huecos: los vacíos se llevan en torno al 80% del volumen del universo, y contienen muy pocas galaxias.
Dónde vivimos: en Laniakea, un supercúmulo de unos 520 millones de años luz y cerca de 100.000 galaxias, definido en 2014.
Lo último: en abril de 2026, el instrumento DESI terminó el mayor mapa tridimensional jamás hecho: más de 47 millones de galaxias y cuásares.
Un universo que solo es uniforme si te alejas mucho
La cosmología parte de una suposición llamada principio cosmológico: a gran escala, el universo es homogéneo, o sea, igual en todas partes. Y es cierto. El problema está en qué significa exactamente «a gran escala», porque la respuesta resulta ser mucho mayor de lo que uno imagina.
A escala de un cúmulo de galaxias, el universo es un grumo. A escala de un supercúmulo, sigue siendo un grumo más grande. Solo cuando tomas cubos de unos 300 millones de años luz de lado empiezas a obtener siempre más o menos la misma cantidad de materia mires donde mires. A ese umbral se le llama, con cierta guasa, «el final de la grandeza»: es el tamaño a partir del cual dejan de aparecer estructuras nuevas cada vez mayores.
Por debajo de esa escala, lo que hay es una arquitectura muy concreta y muy poco intuitiva. Puesta en orden de tamaño, cada peldaño es entre diez y cien veces mayor que el anterior:
| Estructura | Tamaño aproximado | Qué contiene |
|---|---|---|
| La Vía Láctea | 100.000 años luz | Cientos de miles de millones de estrellas |
| El Grupo Local | 10 millones de años luz | La Vía Láctea, Andrómeda y unas 80 galaxias menores |
| El cúmulo de Virgo | 15 millones de años luz | Más de mil galaxias. Es el nodo más cercano |
| Vacío de Boötes | 330 millones de años luz | Unas pocas decenas de galaxias |
| Laniakea | 520 millones de años luz | Unas 100.000 galaxias. Nuestro supercúmulo |
| Gran Muralla de Sloan | 1.400 millones de años luz | Una pared de galaxias entre vacíos |
| El universo observable | 93.000 millones de años luz | Todo lo anterior, repetido. A esta escala ya es homogéneo |
Las piezas de la red cósmica
Cúmulos de galaxias
Donde se cruzan varios filamentos. Cientos o miles de galaxias en unos pocos millones de años luz, con gas a decenas de millones de grados entre ellas.
Los hilos que lo conectan todo
Cadenas de galaxias y gas que se extienden cientos de millones de años luz. Son las autopistas por las que la materia cae hacia los nodos.
Láminas de galaxias
Superficies aplanadas que separan unos vacíos de otros. La Gran Muralla de Sloan, una de ellas, mide unos 1.400 millones de años luz.
Las burbujas de casi nada
Regiones esféricas de decenas o cientos de millones de años luz con muy pocas galaxias. Ocupan alrededor del 80% del volumen total.
La materia visible sigue este esquema porque lo hereda de la materia oscura, que formó el armazón antes y arrastró al gas hacia él.
El vacío que nos habría dejado ciegos
En 1981 se descubrió en dirección a la constelación del Boyero una región de unos 330 millones de años luz de diámetro con muchísimas menos galaxias de las que debería tener. Es el Vacío de Boötes, y no está del todo vacío —se han ido encontrando unas pocas decenas de galaxias dentro—, pero para su tamaño es un desierto.
Hay una reflexión sobre él que da bastante que pensar. Si la Vía Láctea estuviera situada en el centro de ese vacío, nuestras galaxias vecinas más próximas quedarían tan lejos que no habríamos podido detectarlas con telescopios hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX. Habríamos pasado siglos convencidos de que nuestra galaxia era todo lo que existía, sin nada que nos hiciera sospechar lo contrario.
80%
del volumen del universo son vacíos
Casi todas las galaxias se apiñan en el 20% restante, repartidas por filamentos y paredes
Y esos vacíos no son un decorado: son una herramienta de medida. Como están casi libres de materia, la expansión del espacio actúa dentro de ellos con menos interferencia gravitatoria, así que su forma y su crecimiento sirven para estudiar la energía oscura con un método independiente de los demás.
Nuestra dirección postal: Laniakea
Durante décadas se dijo que la Vía Láctea pertenecía al Supercúmulo de Virgo. En 2014, un equipo dirigido por Brent Tully propuso una forma mucho mejor de trazar las fronteras: en lugar de contar galaxias en una región, seguir hacia dónde caen. Si dos galaxias se dirigen al mismo sitio, pertenecen a la misma estructura.
Con ese criterio apareció algo mucho mayor de lo que se creía: Laniakea, unos 520 millones de años luz de extensión y alrededor de 100.000 galaxias. El antiguo Supercúmulo de Virgo resultó ser solo un apéndice suyo. El nombre viene del hawaiano y significa algo así como «cielo inmenso».
Todo Laniakea converge hacia una región llamada el Gran Atractor, y nosotros vamos hacia allí a unos 600 kilómetros por segundo. La parte irónica del asunto es que apenas podemos verlo: queda justo detrás del plano de nuestra propia galaxia, tapado por su polvo y sus estrellas, en una franja del cielo que los astrónomos llaman la zona de exclusión. Sabemos que algo enorme tira de nosotros, pero está detrás de la única pared que no podemos apartar.
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Cómo se formó una red partiendo de casi nada
El origen de toda esta arquitectura está escrito en la radiación cósmica de fondo, la luz más antigua que podemos ver. Ese fondo es extraordinariamente uniforme, pero no perfecto: tiene diferencias de temperatura de una parte entre 100.000, que corresponden a zonas con una pizca más de materia que la media.
La gravedad hizo el resto, y lo hizo de una manera muy poco democrática. Donde había un poco más de materia, atraía más; al atraer más, la diferencia aumentaba; y así durante miles de millones de años. Las zonas ricas se volvieron filamentos y nodos, y las pobres se fueron vaciando hasta convertirse en burbujas. Es un proceso que se retroalimenta: los vacíos no se vacían porque algo los empuje, sino porque su contenido cae hacia las paredes.
Con la materia normal sola, ese proceso no habría dado tiempo a formar lo que vemos. La materia oscura, al no interactuar con la luz, pudo empezar a agruparse mucho antes que el gas y construyó el andamiaje sobre el que después cayó todo lo demás. La red cósmica que observamos es, literalmente, el esqueleto oscuro con galaxias encendidas encima.
La prueba que se hace con un ordenador
Se pueden coger las fluctuaciones medidas en el fondo de microondas, meterlas en una simulación con las leyes de la gravedad y la proporción de materia oscura que dicta el modelo, y dejar correr 13.800 millones de años virtuales. Lo que sale al final es una red de filamentos, nodos y vacíos estadísticamente igual a la que observan los telescopios. Que dos cosas medidas por caminos totalmente distintos —el universo bebé y el universo actual— encajen así es uno de los argumentos más fuertes a favor del modelo cosmológico vigente.
El mapa que se terminó en 2026
Ver la red cósmica exige medir la distancia a millones de galaxias, no solo su posición en el cielo. Y eso significa capturar el espectro de cada una para calcular su corrimiento al rojo, una por una.
Es lo que ha hecho DESI, un instrumento instalado en el telescopio Mayall de Kitt Peak, en Arizona, capaz de apuntar cinco mil fibras ópticas a cinco mil objetos distintos a la vez. El 15 de abril de 2026 completó su sondeo de cinco años con un balance notable: más de 47 millones de galaxias y cuásares —muy por encima de los 34 millones previstos— y más de 20 millones de estrellas, cubriendo 11.000 millones de años de historia cósmica. Es seis veces más galaxias que todos los sondeos anteriores juntos.
Y ha traído una sorpresa que va más allá del mapa. Los datos refuerzan una posibilidad incómoda: que la aceleración de la expansión del universo no sea constante, sino que la energía oscura se esté debilitando con el tiempo. Si se confirma, obligaría a retocar el modelo cosmológico estándar, que asume que esa energía es una constante inmutable.
Qué le hace la red a las galaxias que viven en ella
El sitio que ocupa una galaxia dentro de esta arquitectura determina cómo es. Las que están en el centro de un cúmulo denso suelen ser elípticas, viejas, sin gas y sin formar estrellas nuevas: han sufrido tantos encuentros y les han arrancado tanto material que ya no tienen con qué. Las que viven en filamentos poco poblados o en los bordes de un vacío tienden a ser espirales con gas y estrellas jóvenes.
Ese vínculo entre entorno y aspecto es una de las claves de cómo se forman y evolucionan las galaxias, y explica por qué los nodos son también donde se producen más colisiones entre galaxias: hay más tráfico y las velocidades son mayores.
Lo que todavía no sabemos
Si la energía oscura cambia. Es la pregunta abierta más grande de la cosmología ahora mismo, y los datos de 2026 apuntan a que sí sin llegar a demostrarlo. La respuesta cambia el destino del universo: una energía oscura constante lleva a una expansión eterna y fría; una que se debilita abre otros finales posibles.
Dónde está la materia normal que falta. Durante años, el recuento de materia ordinaria en galaxias y cúmulos daba bastante menos de la que el modelo exige. Se sospecha que buena parte está en forma de gas muy caliente y muy tenue dentro de los filamentos, difícil de detectar porque apenas emite. Se han obtenido indicios, pero no es un asunto cerrado.
Si hay estructuras demasiado grandes. De vez en cuando se anuncian agrupaciones que superarían el límite de homogeneidad y que, en teoría, no deberían existir. Cada anuncio genera una discusión sobre si son estructuras reales o efectos de cómo se seleccionan los datos. Es un debate vivo. Y conviene recordar el marco: todo esto ocurre dentro de el universo observable, que es solo la porción cuya luz ha tenido tiempo de llegarnos. Puedes seguir el resto de preguntas abiertas en la sección de cosmología, y las pruebas del modelo, en las evidencias del Big Bang.
Sigue explorando el universo
Cada semana un nuevo artículo sobre astronomía y astrofísica. Sin jerga innecesaria.
Preguntas frecuentes sobre la estructura del universo
¿Qué es la red cósmica?
La forma en que se distribuye la materia a las escalas más grandes: filamentos de galaxias que se cruzan en nodos densos, láminas que hacen de paredes y vacíos enormes entre ellos. Vista de lejos recuerda a una esponja o a la espuma de un baño, con casi toda la materia concentrada en las paredes.
¿Qué son los vacíos cósmicos?
Regiones aproximadamente esféricas, de decenas o cientos de millones de años luz, con muchísimas menos galaxias que la media. Ocupan alrededor del 80% del volumen del universo. El Vacío de Boötes, descubierto en 1981, mide unos 330 millones de años luz de diámetro.
¿En qué supercúmulo está la Vía Láctea?
En Laniakea, definido en 2014 por el equipo de Brent Tully a partir de hacia dónde se mueven las galaxias en lugar de dónde están. Mide unos 520 millones de años luz y agrupa cerca de 100.000 galaxias. El antiguo Supercúmulo de Virgo, al que se decía que pertenecíamos, resultó ser solo una parte de él.
¿Es homogéneo el universo?
Solo a partir de cierta escala. Si tomas regiones de unos 300 millones de años luz o más, la cantidad de materia es parecida mires donde mires. Por debajo de ese umbral el universo es muy grumoso, con cúmulos, filamentos y vacíos. A ese límite se le llama «el final de la grandeza».
¿Cómo se formó la red cósmica?
A partir de diferencias mínimas de densidad en el universo primitivo, del orden de una parte entre 100.000, que se ven en la radiación cósmica de fondo. La gravedad las amplificó durante miles de millones de años: las zonas algo más densas atrajeron más materia y las menos densas se fueron vaciando. La materia oscura formó el armazón antes que el gas.
¿Cuál es el mayor mapa del universo que existe?
El de DESI, un instrumento del telescopio Mayall en Arizona que completó su sondeo de cinco años el 15 de abril de 2026. Reunió más de 47 millones de galaxias y cuásares y más de 20 millones de estrellas, abarcando 11.000 millones de años de historia cósmica: seis veces más galaxias que todos los sondeos anteriores combinados.
FUENTES Y PARA SABER MÁS
— DESI (Dark Energy Spectroscopic Instrument): finalización del sondeo de cinco años, 15 de abril de 2026, y resultados sobre energía oscura
— Tully et al. (2014): The Laniakea supercluster of galaxies, Nature
— Kirshner et al. (1981): descubrimiento del vacío en la dirección de Boötes
— Colaboración Planck (ESA): anisotropías del fondo cósmico de microondas como semillas de la estructura


