
En este artículo
- Lo que ocurrió en abril
- El giro que cambió el calendario
- Por qué volver, si ya estuvimos
- Las piezas del rompecabezas
- La otra carrera, que va en serio
- Lo que todavía no sabemos
- Preguntas frecuentes
- ¿Cuándo vuelve el ser humano a pisar la Luna?
- ¿Ya ha volado alguna misión Artemis con tripulación?
- ¿Por qué Artemis III ya no aluniza?
- ¿Por qué Artemis va al polo sur de la Luna?
- ¿Va China a llegar antes que Estados Unidos?
- ¿Qué es la estación Gateway?
El 10 de abril de este año, una cápsula con cuatro personas dentro cayó al Pacífico colgada de tres paracaídas. Venían de rodear la Luna. Era la primera vez en 53 años que un ser humano salía de la órbita terrestre, y el programa Artemis acababa de cumplir su hito más difícil. Lo que casi nadie ha contado bien es la otra mitad de la noticia: dos meses antes, la NASA había reorganizado el calendario y el primer alunizaje ya no es Artemis III. Nadie pisará la Luna hasta 2028.
LO ESENCIAL
Ya ha pasado: Artemis II voló del 1 al 10 de abril de 2026 con cuatro tripulantes. Rodearon la Luna y volvieron. No alunizaron, ni estaba previsto.
El cambio de febrero: Artemis III deja de ser el alunizaje y pasa a ser un ensayo en órbita terrestre con los dos alunizadores comerciales.
La fecha que importa: el primer alunizaje del programa será Artemis IV, en 2028, y el destino es el polo sur lunar, no el ecuador de las misiones Apolo.
La otra carrera: China mantiene su objetivo de poner personas en la Luna antes de 2030 y ya ha superado las pruebas de su cohete, su nave y su alunizador.
Lo que ocurrió en abril
Artemis II despegó del Centro Espacial Kennedy el 1 de abril de 2026 a las 18:35, hora de Florida. A bordo iban Reid Wiseman como comandante, Victor Glover como piloto y Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen como especialistas de misión. La trayectoria los llevó alrededor de la Luna y de vuelta en unos diez días, sin entrar en órbita lunar y sin descender a la superficie: era un vuelo de prueba de la nave con gente dentro.
Conviene medir bien lo que significa. Desde el regreso del Apolo 17 en diciembre de 1972, ningún ser humano se había alejado más de unos cientos de kilómetros de la Tierra. Toda la actividad tripulada de medio siglo —transbordadores, estaciones espaciales, la ISS— ha ocurrido en órbita baja, a la distancia que separa Madrid de Valencia puesta en vertical. Artemis II rompió ese techo. Y por el camino dejó tres primeras veces: Koch se convirtió en la primera mujer que viaja a la Luna, Glover en la primera persona negra y Hansen en el primer astronauta no estadounidense.
El vuelo llegaba además con una incógnita encima. En Artemis I, la misión sin tripulación de 2022, el escudo térmico de la cápsula Orion se comportó de forma inesperada durante la reentrada: perdió material en trozos, en lugar de erosionarse de manera uniforme como estaba previsto. La NASA analizó el problema durante meses y optó por no rediseñar el escudo, sino por modificar el perfil de reentrada para reducir la carga térmica. La decisión fue discutida. Funcionó.
El giro que cambió el calendario
En febrero de 2026, semanas antes del lanzamiento, la NASA anunció una reorganización de fondo. El detonante fue un informe del panel asesor de seguridad de la agencia, el ASAP, que concluía que el plan vigente no tenía margen de seguridad suficiente y no parecía realmente alcanzable en los plazos anunciados.
El problema de fondo eran los alunizadores. La NASA no construye el vehículo que baja a la superficie: lo contrata. Hay dos en desarrollo, la Starship de SpaceX y el Blue Moon de Blue Origin, y ninguno de los dos ha demostrado todavía las maniobras que el plan exigía. Enviar una tripulación a 400.000 kilómetros para que se acoplara por primera vez a un vehículo sin probar era justo el tipo de margen que el panel consideraba insuficiente.
La solución fue tan sensata como poco vistosa: hacer ese ensayo cerca de casa. Artemis III, prevista para 2027, ya no va a la Luna. Volará con cuatro tripulantes en órbita terrestre baja y se acoplará por separado a los dos alunizadores comerciales, que despegarán en rápida sucesión. Allí se probarán el acoplamiento, los sistemas de soporte vital y los trajes, a unos cientos de kilómetros de altura, donde un problema se resuelve volviendo a casa en unas horas en lugar de en varios días. Y el alunizaje pasa a Artemis IV, en 2028.
EL PROGRAMA ARTEMIS, MISIÓN A MISIÓN
Con el calendario reorganizado en febrero de 2026
Las fechas de 2027 y 2028 son objetivos declarados por la NASA, no compromisos firmes. espacioentrelazado.es
Merece la pena decirlo sin rodeos: esto es un retraso. El programa nació apuntando a 2024, y el alunizaje se ha ido moviendo a 2025, 2026, 2027 y ahora 2028. Pero también es la clase de retraso que se prefiere al otro tipo de titular. La historia del vuelo espacial tripulado tiene una lista de accidentes en la que casi siempre aparece la misma frase en el informe posterior: se sabía que había un riesgo y se voló igual.
Por qué volver, si ya estuvimos
La objeción es razonable y se oye a menudo: doce personas ya caminaron por allí entre 1969 y 1972, trajeron 382 kilos de rocas y el asunto quedó zanjado. La respuesta está en un detalle geográfico. Todas las misiones Apolo aterrizaron cerca del ecuador lunar, en terreno llano y bien iluminado, porque era lo más seguro con la tecnología de entonces. Artemis va a otro sitio: al polo sur.
Y el polo sur tiene algo que el ecuador no tiene. El eje de la Luna está tan poco inclinado que en el fondo de algunos cráteres polares el Sol no ha entrado nunca. Son las llamadas regiones en sombra permanente, con temperaturas de doscientos grados bajo cero mantenidas durante miles de millones de años, y en ellas hay hielo de agua. Lo confirmaron varias misiones orbitales, y a esas mismas zonas apuntaba la sonda india Chandrayaan-2 cuando estrelló su módulo de descenso en 2019.
Por qué el hielo lo cambia todo
Porque el agua no solo se bebe. Separada en sus componentes da oxígeno para respirar e hidrógeno para quemar: es combustible de cohete. Subir un litro de agua desde la Tierra cuesta una fortuna en masa de lanzamiento; encontrarlo allí arriba convierte la Luna de destino en estación de servicio. Esa es la diferencia entre visitar y quedarse, y es la razón real de que el objetivo declarado ya no sea plantar una bandera sino sostener una presencia.
Hay un segundo motivo, menos romántico. Un viaje a Marte dura entre dos y tres años sin posibilidad de volver antes de tiempo, y no existe forma de ensayarlo en la Tierra. La Luna está a tres días. Es el único sitio donde se pueden probar hábitats, trajes, extracción de recursos y protocolos médicos con una salida de emergencia a mano. Todo lo que falle allí es un problema; lo mismo fallando camino de Marte es un funeral.
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Las piezas del rompecabezas
Artemis no es una nave, es un ensamblaje de piezas construidas por organizaciones distintas que tienen que funcionar juntas. Esa es a la vez su fortaleza y el motivo de casi todos sus retrasos: basta con que una pieza se atasque para que se detenga el conjunto.
| Pieza | Quién la hace | Para qué sirve |
|---|---|---|
| Cohete SLS | NASA | 98 metros de altura. Saca la cápsula de la órbita terrestre |
| Cápsula Orion | NASA y ESA | Lleva a cuatro personas hasta 21 días. El módulo de servicio es europeo |
| Starship HLS | SpaceX | Uno de los dos vehículos que bajarán a la superficie |
| Blue Moon | Blue Origin | El segundo alunizador. Tener dos evita depender de uno solo |
| Estación Gateway | NASA, ESA, JAXA, CSA | Estación en órbita lunar: punto de encuentro y relevo |
| Trajes de superficie | Axiom Space | Mucha más movilidad que los de Apolo, y adaptados a varias tallas |
Un apunte sobre los trajes que suele sorprender. Los de las misiones Apolo eran tan rígidos que cerrar el puño costaba esfuerzo muscular real, y los astronautas terminaban las caminatas con las manos destrozadas. Los nuevos permiten agacharse, arrodillarse y girar el torso, algo imprescindible si el trabajo consiste en recoger muestras del suelo durante horas y no en dar saltos para la cámara. Además están diseñados para un rango de tallas mucho más amplio, un problema que la NASA arrastraba desde hacía décadas.
Queda la cuestión del dinero, que en Artemis es incómoda. Las auditorías de la oficina del inspector general de la NASA cifran el gasto acumulado del programa en el entorno de los 90.000 millones de dólares y estiman el coste de cada lanzamiento del conjunto SLS y Orion en unos 4.100 millones, sin contar el desarrollo. Es una cifra que pesa en cada revisión presupuestaria del Congreso, y explica en parte por qué el descenso a la superficie se ha contratado fuera.
La otra carrera, que va en serio
Mientras Estados Unidos reordenaba su calendario, China mantenía el suyo: poner personas en la Luna antes de 2030. Y a diferencia de otras veces, el anuncio viene acompañado de hardware que ya vuela.
Su arquitectura tiene tres piezas con nombre propio: el cohete Larga Marcha 10, la nave tripulada Mengzhou y el alunizador Lanyue. Durante el último año han ido superando las pruebas críticas una por una: los ensayos de escape de emergencia del Mengzhou tanto en plataforma como en pleno vuelo a máxima presión dinámica, las pruebas de descenso y despegue del Lanyue, y el encendido estático y el vuelo a baja altura del Larga Marcha 10. Durante 2026 están construyendo las instalaciones de lanzamiento en el centro de Wenchang, en la isla de Hainan.
El plan de vuelo es distinto al estadounidense y notablemente más sencillo: dos lanzamientos separados de Larga Marcha 10, uno con la tripulación en el Mengzhou y otro con el Lanyue vacío. Ambos se encuentran en órbita lunar baja, dos astronautas pasan al alunizador, bajan, trabajan y vuelven a subir. No hay estación intermedia ni repostaje en órbita. China ya ha demostrado que sabe operar en la Luna: su sonda Chang’e 4 fue la primera en posarse en la cara oculta, y misiones posteriores han traído muestras de vuelta.
Si ambos calendarios se cumplen, la distancia entre uno y otro es de apenas un par de años. Y en este terreno los calendarios rara vez se cumplen, así que el orden de llegada está genuinamente abierto.
Lo que todavía no sabemos
Quién irá. La NASA ha repetido que la tripulación del primer alunizaje incluirá a una mujer y a una persona de color, pero no ha nombrado a nadie: con la fecha en 2028 y la asignación pendiente, cualquier lista de nombres que circule hoy es especulación.
Cuánto hielo hay realmente y en qué estado. Sabemos que existe, no si está en forma de bloques accesibles o de cristales dispersos entre el polvo, y esa diferencia decide si la extracción es viable o un ejercicio teórico. Tampoco está claro cuánto aguanta el cuerpo humano en un sexto de gravedad: la ISS ha enseñado mucho sobre la ingravidez total, pero de la gravedad lunar y su efecto en huesos y músculos solo tenemos los datos de doce personas que estuvieron allí tres días como mucho.
Y si el programa sobrevivirá políticamente. Artemis lleva en marcha desde 2017 y ha atravesado varias administraciones, cada una con su propia idea de qué debe hacer la NASA. Los proyectos que dependen de un presupuesto renovado cada año tienen una mortalidad alta, y el precedente está en la memoria de todos: el programa que llevó a los primeros humanos a la Luna se canceló con tres cohetes ya construidos en el almacén. El resto de lo publicado sobre naves y sondas está en la sección de misiones espaciales.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo vuelve el ser humano a pisar la Luna?
El objetivo actual de la NASA es 2028, con la misión Artemis IV. Hasta febrero de 2026 el alunizaje estaba asignado a Artemis III, pero el programa se reorganizó y esa misión pasó a ser un ensayo en órbita terrestre. La última vez que alguien pisó la Luna fue en diciembre de 1972, con el Apolo 17.
¿Ya ha volado alguna misión Artemis con tripulación?
Sí. Artemis II despegó el 1 de abril de 2026 con Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, rodeó la Luna y amerizó el 10 de abril. No estaba previsto que alunizara: era un vuelo de prueba de la cápsula Orion con personas a bordo, el primero que sale de la órbita terrestre desde 1972.
¿Por qué Artemis III ya no aluniza?
Porque los dos alunizadores comerciales, la Starship de SpaceX y el Blue Moon de Blue Origin, no habían demostrado las maniobras necesarias, y el panel asesor de seguridad de la NASA concluyó que el plan no tenía margen suficiente. Artemis III hará ese ensayo de acoplamiento en órbita terrestre baja, donde un fallo se resuelve volviendo a casa en horas.
¿Por qué Artemis va al polo sur de la Luna?
Porque allí hay hielo de agua. El eje de la Luna está tan poco inclinado que el fondo de algunos cráteres polares nunca recibe luz solar, y en esas sombras permanentes se ha acumulado agua durante miles de millones de años. Separada en oxígeno e hidrógeno sirve para respirar y como combustible, lo que permitiría no depender de todo lo que se suba desde la Tierra.
¿Va China a llegar antes que Estados Unidos?
Es posible. China mantiene el objetivo de alunizar con tripulación antes de 2030 y ya ha superado las pruebas críticas de su cohete Larga Marcha 10, su nave Mengzhou y su alunizador Lanyue. Frente al 2028 estadounidense, el margen es de un par de años, y en este terreno los calendarios se retrasan con frecuencia en ambos lados.
¿Qué es la estación Gateway?
Una estación espacial pequeña que orbitará la Luna, desarrollada por la NASA junto a las agencias europea, japonesa y canadiense. Funcionará como punto de encuentro entre la cápsula Orion y los alunizadores, y como laboratorio en el espacio profundo. No es imprescindible para el primer alunizaje, pero sí para la idea de mantener una presencia continuada.
FUENTES Y PARA SABER MÁS
— NASA: páginas oficiales de las misiones Artemis I, II, III y IV (nasa.gov/artemis)
— NASA: reorganización del calendario del programa, anunciada en febrero de 2026
— Aerospace Safety Advisory Panel: informes anuales sobre riesgo del programa Artemis
— Oficina del Inspector General de la NASA: auditorías de coste del conjunto SLS y Orion
— Agencia Espacial Tripulada de China (CMSA): estado de las pruebas de Larga Marcha 10, Mengzhou y Lanyue


